Sinmapa

60 segundos en una esquina de Calcuta

En Calcuta la vida se vive en las calles, y éstas ponen a prueba mi entereza mental, emocional y física casi de forma permanente.

Me detengo en un cruce de avenidas. Los edificios se mantienen en pie a pesar de estar derruidos, carcomidos y desgastados por el tiempo y la polución. Decenas de coloridos anuncios aderezan las calles sugiriendo una próspera existencia que contrasta con la realidad que los rodea. Yo estoy parada, pero la vida sigue su curso. Yo la observo:

India

Esquina de Calcuta

El calor es sofocante. Empiezo a sudar.

El sol brilla con fuerza y siento como los rayos comienzan a quemar mi piel. Intento recordar si me puse protector solar. Creo que si.

El humo y el polvo invaden mis pulmones. Mi piel absorbe la polución.

Mi presencia llama la atención y decenas de viandantes me miran de arriba a abajo antes de seguir camino. Otros se quedan de pie, a pocos metros de mi, observándome durante unos segundos y siguen su camino. Alguno decide sacar su móvil y fotografiarme. Ninguno me habla. Me miran curiosos y a veces me sonríen. Se van.

Un vecino curioso se asoma a su balcón.

India

Hombre asomado a su balcón en Calcuta

Con el dibujo de sus costillas perfectamente visible pasa junto a mi un perro buscando comida,  claramente demasiado acostumbrado al caótico tráfico y el constante y agudo sonido del claxon.

Un hombre reza en medio de la calle.

Hombre rezando en medio de la calle - Calcuta

Hombre rezando en medio de la calle – Calcuta

Detrás de mi hay un hombre totalmente concentrado en su tarea de pelar al menos 3 docenas de patatas en plena calle.

india

Hombre pelando patatas en las calles de Calcuta

Tres vacas pasean lentamente y una de ellas se para para defecar antes de hincarle el diente a una bolsa de basura que se encuentra en una pila de basura a unos metros de mi.

Una niña desnuda juega en la calle con una botella plástica vacía, mientras su madre charla con otra señora.

Se escucha, a lo lejos, el redoble de tambores y un grupo de hombres cantando en voz alta. A los pocos segundos, cuando están más cerca, veo una mini procesión cargando una ofrenda para la diosa Durga, encaminados a alguno de los más de 2700 altares que se han levantado en su honor para el festival.

India

Procesión en las calles de Calcuta

El tranvía admite viajeros a su paso, al igual que los autobuses que apenas disminuyen su velocidad mientras un hombre colgado de la puerta va gritando el nombre del destino final en su recorrido.

India

Tranvía en las calles de Calcuta

Decenas de rickshawas y taxis me ofrecen sus servicios a su paso.

Dos cabras y una misión: cruzar la calle. Lo logran, con varios sustos, pero lo logran.

Casi me atropella un hombre en bicicleta cargando dos tambos de leche.

Un hombre apresura su paso cargando una gran palangana en su cabeza repleta de fruta.

India

En las calles de Calcuta

Pasan otros hombres cargando cajas, bombonas u otros productos.

Otros hombres arrastran carros.

India

Calles de Calcuta

Otro perro, este con una patita rota, intenta robar un poco de comida de uno de los puestos que está justo detrás de mi. Misión que aborta en cuanto lo ahuyentan con un grito.

Unos metros más allá, un hombre cubierto tan sólo por un pareo se asea –jabón y todo- en una de las fuentes comunes que hay en la calle, mientras una mujer le da conversación.

Otro hombre rellena una botella de plástico con agua de otro grifo en la calle.

India

Hombre cargando agua en las calles de Calcuta

Un mendigo mendiga a su paso.

En una cocina improvisada (¿o quizá permanente?) en plena calle se empiezan a freír unas samosas y el aroma invade el ya denso aire.

Un hombre pasa a mi lado cargando un bolso repleto de vasos realizados en barro y una gran tetera metálica cargada de chai. Me ofrece uno y declino la oferta.

Un hombre pasa cargando en su cabeza un paquete más grande –y posiblemente más pesado- que él.

India

Hombre transportando un enorme paquete

Un indigente sigue durmiendo ajeno a todo el ajetreo.

Autobús en Calcuta

Autobús en Calcuta

Absorbo todo lo que me rodea y sigo mi camino hacia el mercado de flores, que se encuentra a tan sólo unos metros de esa esquina.

Calles de Calcuta

Calles de Calcuta

Ese minuto resume la vida en las calles de Calcuta. La vida se vive en sus calles y si te detienes unos segundos, podrás embriagarte con su narcótico ritmo.

 

Print Friendly

5 pensamientos sobre “60 segundos en una esquina de Calcuta

  1. Viaje al Patrimonio

    Qué bien escrito, te transportas a todo el caos, olores y sonidos incluidos. Aunque mi mujer y yo hemos estado en ciudades cochambrosas, esto que describes es lo que más le echa para atrás a la hora de visitar la India…

    1. Sinmapa Autor del artículo

      Hola, chicos! Gracias por pasarse por aquí! India tiene muchas cosas que chocan y “repelen”, pero otras muchas que atraen y es justamente este contraste el que la convierte en un destino único en el mundo. Yo también tenía un poco de miedo a la hora de venir, no sabía si iba a poder “soportarlo”, pero os prometo que todo lo bonito y fascinante de la(s) cultura(s) del país bien valen la pena una visita! 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *