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Confesiones de una mochilera: lo que echo de menos en ruta

Sin lugar a dudas viajar es una experiencia increíble y tiene cientos de ventajas y una infinidad de momentos que te hacen mirar al cielo y pensar: “soy la persona más afortunada del mundo”. Pero cuando una viaja lento, por varios países, de forma independiente y de mochilera hay cosas que una empieza a echar de menos.

En este post os cuento lo que yo extraño cuando estoy en ruta:

1. Baño/Ducha: al viajar de mochilera una no puede ir así sin más al baño. Tienes que llevar tu bolsita con cepillo de dientes, pasta dentífrica, champú, jabón y todos los productos necesarios para el aseo. Muchos baños no tienen dónde dejar tus pertenencias y tienes que improvisar colgadores o dejar las cosas en el suelo intentando que no se empapen. Luego volver a guardarlos en su neceser correspondiente y guardarlo en la mochila. Echo de menos entrar a mi baño y tenerlo todo, absolutamente todo ahí. Siempre. ¡Incluso el papel higiénico!

Baño

Baño

2. El armario: Hacer y deshacer la mochila casi a diario da una pereza inmensa. Y ni os cuento cuando decides no deshacerla porque sólo te quedas una noche en el hotel y descubres que lo que necesitas está en medio –o al fondo-… #PerezaMáxima

3. Mates: Por una cuestión práctica nunca llevo mi mate a mis viajes… ¡y lo echo tanto de menos! También echo de menos una buena taza de café.

Un rico mate!

Un rico mate!

4. Rutina: La rutina existe para algo. No tenerla es agotador hasta puntos insospechados. A veces echo de menos hacer las cosas de forma automática: levantarme, hacerme el desayuno –y no salir a buscar un café como una zombie por las calles-, escribir, responder mails, trabajar, poner la lavadora, ir al súper… saber qué buses o lineas de metro me dejan cerca del destino al que quiero llegar y un largo etcétera.

5. Lavadora: ¡Cómo se echa de menos la lavadora cuando una viaja! Eso sí, me he vuelto una experta lavando a mano!

6. Comida/Cocina: Aunque me encanta probar platos nuevos, a veces echo de menos “mis” comidas, preparadas a mi manera… esas que me encantan y que no encuentro en ningún otro sitio. O echo de menos tener una cocina donde hacerme una ensalada y unos mates o tener una nevera llena y pararme enfrente para decidir qué comer.

7. Mi sofá: A veces estoy agotada y al llegar a un destino es complicado encontrar alojamiento, tengo que caminar –me pierdo el 99% de las veces- (a veces bajo la lluvia, o con frío y viento o un calor insoportable), ver decenas de habitaciones, negociar precio… En esos momentos sólo deseo usar la llave de mi casa y ¡tirarme en mi propio sofá!

Relax en el sofá

Relax en el sofá

8. Los domingos de helado y pelis: Cuando viajas muchos meses consecutivos empiezas a extrañar esos pequeños momentos que en tu casa te parecían incluso aburridos y ahora, a miles de kilómetros, añoras más que nada.

9. Amigos y familia: Juntarte a charlar y tomar algo con los amigos o la familia!

10. Pequeños detalles: Cosas ínfimas que damos por sentado en la comodidad de nuestra rutina, durante el viaje se echan de menos de forma exagerada: la ducha caliente con buena presión, las toallas suavecitas, buen acceso a internet, buen chocolate, enchufes –en plural-, el tenderete, una cama cómoda, la posibilidad de prepararte un “snack” a medianoche, queso… mucho queso en todas las comidas (y del bueno). Todas esas pequeñas cosas que te brindan paz y una gran alegría… aunque en el momento no te das cuenta.

Pequeños detalles

Pequeños detalles

Y tú, ¿qué echas de menos cuando viajas?

 

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8 pensamientos sobre “Confesiones de una mochilera: lo que echo de menos en ruta

  1. Palo

    El colchón y la almohada y casi todo lo que dices. La ropa limpia del todo y colocada, lo de tenerla en la maleta y meter y sacar es un rollo… Pero, qué le vamos a hacer, sarna con gusto no pica!

  2. Mirian

    Siempre me pregunto que es lo que más echaría de menos en un viaje largo, ya que de momento mis viajes han sido más bien cortos, y como soy muy comodona, seguro que lo que más hecharía de menos es lo que dices de tener todas las cosas a mano en el baño, o en el armario, y un sofa! Jejej. Me ha gustado mucho el post. ¡Un saludo viajera!

  3. Gustavo Prieto

    Es cierto, yo también me escribí una lista de cosas que echaba de menos. La rutina, que a veces es agotadora y ves pasar la vida como si nada, pero al final, también la echas de menos. Qué vida. Nunca nos conformamos con nada.

    1. Sinmapa Autor del artículo

      Jajajaja… creo que el secreto es buscar un equilibrio. Pero si, cuando una viaja varios meses empieza a echar de menos algo de “rutina” 🙂 Un saludo Gustavo, y gracias por pasarte por aquí!

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