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Cumplir años durante un viaje

Dicen que cumplir años durante un viaje trae buena suerte, no sé quién lo dijo pero seguramente un viajero o una agencia de viajes como ¡estrategia de marketing! Sea cuál sea el origen de este augurio, soy una ferviente partidaria de que una debe celebrar su cumpleaños de la manera que más le plazaca y más feliz le haga, para mi eso es: viajar. Este era un cumpleaños muy especial para mi porque marcaba, de alguna forma, el inicio de una nueva etapa en mi vida. Entonces decidí que, además de seguir disfrutando de este gran viaje por Sudamérica, me iba a mimar un poquito.

Cumplir años en viaje

Piscina japonesa en las aguas termales de Cuenca

Cuando viajo de mochilera suelo dormir en habitaciones compartidas en hostels, mi dieta básica pasa por las opciones que encuentro en puestos callejeros o en el  mercado central y no suelo darme muchos caprichos, pero el 10 de abril era mi cumpleaños y tenía que hacer algo especial, asi que acepté encantada la invitación de los Baños de Piedra de Agua para recibir mi nuevo año a puro glamour, en la bella ciudad de Cuenca.

Baño Turco

Baño Turco

Al llegar a los Baños de Piedra de Agua, me recibieron y me explicaron sobre el circuito y las bondades del mismo. Sin dilatar mucho la presentación, me calcé mi bikini, me arropé con la bata y totalmente extasiada me fui a mi primera cita del circuito: un masaje relajante de 25 minutos con aloe vera  en un entorno inmejorable: piedra volcánica, música ambiente y una masajista que se encanrgó de cada uno de mis nudos “mochileros” en la espalda. Estaba en la gloria y casi que me tuvo que “despertar” al final la sesión. ¡Qué lindo es que te den unos buenos masajes!

Masajes

Masajes

Sintiéndome como una reina, relajada y tranquila, me fui al baño turco para eliminar toxinas e impurezas y preparar la piel para los tratamientos naturales a los que la iba a someter en los siguientes pasos del circuito… ¡no podía esperar!

Baño de lodo en Cuenca

Baño de lodo en Cuenca

Media hora en el baño turco y sentía que ya tenía la piel preparada para cuidarla y tratarla con los mejores minerales y componentes que la naturaleza tenía para ofrecerme, directamente desde sus entrañas. Me fui a la “piscina de lodo volcánico rojo” que tiene calcio, magnesio, zinc y agentes exfoliantes. Me embadurné toda, sin deja un milímetro de piel sin lodo. Aunque el día no estaba muy soleado, hacía calor y pude tumbarme un rato al lado de la piscina para que el lodo se secara. Cuando el lodo se secó completamente y ya entía la piel tirante, me lavé y pasé a la segunda piscina: la de “lodo volcánico azul” con oro, plata y magnesio que rejuvenecen la piel… ¡¡justo lo que estaba necesitando!! -me faltaba el baño de leche para creerme Cleopatra!- También me embadurné entera y disfruté del entorno mientras los componentes ¡obraban su magia! Mientras tanto no podía dejar de pensar en lo afortunada que era de poder disfrutar de un día de spa en mi cumpleaños, en una de las ciudades más bonitas del Ecuador.

Baño de lodo... a ver si rejuvenecemos la piel!

Baño de lodo… a ver si rejuvenecemos la piel!

Ya exfoliada y rejuvenecida, seguí con mi recorrido. Ya me sentía 15 años más joven… y además ¡¡me lo notaba en la piel!! (ahora solo me falta hacer deporte para tonificar las carnes!)

Baño de lodo azul... esto mejora y mejora!

Baño de lodo azul… esto mejora y mejora!

Ahora tocaba relajarse en las termas de contraste subterráneas, unas piscinas naturales en una cueva  iluminada solo con luces de velas. La idea era estar 15 minutos en agua caliente y 5 en agua congelada. Yo me tomé la licencia de hacer 19 minutos en agua caliente y solo 1 minuto en la fría, lo suficiente para sentir el cosquilleo al pasar de nuevo al agua calentita y notar cómo la circulación mejoraba en cada baño. La sensación de bienestar aumentaba a cada minuto, y no sólo la física, sino la mental. Cuando estás viajando sola muchas veces tu cabeza está constantemente asimilando la información externa, tomando decisiones, negociando precios, sopesando posibilidades… por lo que pasar una mañana entera sin pensar en nada mas que en cuidarte, no tiene precio. ¡El beneficio es triple!

Dentro de la cueva en las piscinas de contraste

Dentro de la cueva en las piscinas de contraste

Por último, me tocaron 15 minutos de baños de cajón… una nueva experiencia para mi, algo claustrofóbica pero muy buena para el cuerpo.

Baños de cajón

Baños de cajón

Para terminar, tenía tiempo libre en las piscinas exteriores, entre ellas la japonesa, que cuenta con 3 áreas diferenciadas con diferentes temperaturas y fue aquí donde no solo me trajeron una mini botella de champagne con fruta y chocolate, sino que además trajeron una torta de cumpleaños ¡con velita y todo!

cumplir años durante un viaje

Burbujeante y frutas con chocolate!!

Así dio gusto cumplir años. una mañana entera borrando el paso de los años de mi piel, pero no de mi memoria. Mis recuerdos están repletos de experiencias, gente a la que quiero y grandes viajes. ¡Pero mi piel ahora no reflejaba una parte de los años que cumplía!

Después del medio día, y deseando poder quedarme allí una semana entera, regresé al centro de la ciudad donde me esperaba una tarde de paseo por la bella Cuenca y una noche de brindis con extraños conocidos.

¡¡Buenos Viajes!!

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3 pensamientos sobre “Cumplir años durante un viaje

  1. Juan Manuel Lere

    Me encantó!
    Me reía al recordar como recibí mis 40, mi último cumple, al lado de una ruta de camino a Ibagué, Colombia y hacía un calor de sauna pero no era tan agradable, jaja!

    Abrazos y que sigan los buenos rumbos!!!

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