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Desmitificando algunos miedos populares

No hay nada más dañino que la desinformación, ya que los mitos populares creados alrededor de esta generan miedos. Dejarnos guiar por ciertos mitos y prejuicios hacen que en nuestro interior vivan -y crezcan- miedos infundados. Veamos aquí los cinco mitos sobre la mujer viajera.

Mito 1: Si viajo sola aumentan las posibilidades de que algo malo me pase

Espinas de una planta en el Río Mekong

Espinas de una planta en el Río Mekong

Realidad: Dicen que cuando mucha gente insiste en una misma afirmación, cualquiera que sea esta, terminan por convencerte. Cuando hablamos de la mujer, durante años se ha dicho que esta no podía trabjar, no podía ser independiente y por supuesto, no podía viajar sola. Años, ¡¿qué digo años?!… milenios afirmando que “la mujer no podía hacer ciertas cosas” porque es “indefensa, frágil y débil” han hecho mucho daño a la mujer contemporánea. No es fácil arrancar de cuajo ideas y prejuicios forjados desde antes que el mundo fuera mundo. A pesar de los muchos avances sociales y económicos en cuestión de igualdad y derechos, se sigue pensando que una mujer sin la compañía de un hombre está totalmente desprotegida e indefensa y que es un imán de cosas malas: robos, secuestros, violaciones, extorsiones, insultos, avances indeseados, accidentes y, finalmente, muerte (traumática, lenta y dolorosa, por supuesto).

Viajar sola no aumenta ni disminuye las posibilidades de que algo malo te pase, sino la actitud que tomes durante tu viaje y las situaciones en las que te metas… ya seas hombre o mujer, sola o acompañada. Así como no te meterías en un antro de la perdición a clavarte heroína hasta perder la consciencia -sola o acompañada- en tu ciudad; tampoco deberías hacerlo de viaje. Seguro que, estando en tu propia ciudad, no dejarías “descuidado” tu bolso con el monedero, el teléfono móvil y la cámara de fotos en la mesa de un bar para ir al baño, por lo que no deberías hacerlo en otras ciudades. En resumen, no es el estar sola lo que pone en peligro tu integridad o la de tus pertenencias, sino la actitud y cuidados que tomes.

 

Mito 2: Si viajo sola me voy a aburrir como una ostra

Leyendo un libro en un barco en Tailandia

Leyendo un libro en un barco en Tailandia

Realidad: Aburrirse es no tener nada que hacer, no tener estímulos… y no es no tener compañía. Es difícil aburrirse cuando viajas a culturas tan diferentes a la tuya que todo te resulta novedoso y exótico, o a entornos naturales majestuosos. Muchas mujeres prefieren decir que “temen aburrirse” a decir que “temen a la soledad”. La verdad es que muchos sitios despiertan tantas emociones y sensaciones que es inevitable querer compartirlo con alguien mas que con una misma, pero para eso están los otros viajeros o para eso están el teléfono, Facebook, Twitter, Skype, Instagram, Whatsapp, las postales, las cartas escritas a mano… Durante un viaje es difícil aburrirse si una suelta las amarras de “lo conocido” y las comparaciones y se entrega de lleno al destino en el que se encuentra. Tendrás tantas cosas que ver  hacer que no habrá tiempo de aburrimiento, y en caso que aún así encuentres “ratos libres” para aburrirte, llévate contigo un libro, siempre buen compañero de ruta.

 

Mito 3: Si no hablo inglés no podré comunicarme con la gente

Guest house en Ubud

Guesthouse de Ubud

Realidad: No voy a negar que hablar varios idiomas, entre ellos inglés, facilita mucho la comunicación en diferentes puntos del planeta; pero lo cierto es que la necesidad de comunicarte hará que lo hagas, ya sea con gestos, con escritura, señalando palabras en un diccionario o con dibujos en una libreta. No hablar un idioma no es excusa para no viajar; al contrario, debería ser la razón por la cual hacerlo. Inevitablemente aprenderás algunas palabras y frases básicas en la lengua local y seguramente quites el polvo a esas pocas palabras de inglés que todos conocemos y hemos aprendido en el colegio.

 

Mito 4: Viajar sola es peligroso

Myanmar

Myanmar

Realidad: Este mito está muy ligado al mito 1. La sociedad nos sigue diciendo en un murmullo bajito pero constante que la mujer, aunque salga a trabajar y viva sola no puede salir de su país sin la compañía de un machote que la defienda de los innumerables peligros que la acecharán. Yo creo que no solo no es peligroso, sino todo lo contrario. En muchos sitios las familias y mujeres pensarán que estás desprotegida -justamente por ese murmullo social que dice que una mujer sola no puede hacer nada y está indefensa- y justamente por ello querrán ayudarte y te invitarán a sus casas, te darán comida, hablarán contigo mostrando abiertamente su curiosidad. También, al estar sola, es más fácil entablar diálogos con otros viajeros y viajar con ellos por el tiempo que desees o mientras vuestros caminos coincidan. ¿Otra ventaja? La gente se suele fiar mas de una mujer que de un hombre, por lo que no te resultará difícil, por ejemplo, que te paren si haces autoestop.

 

Mito 5: Al estar sola llamaré más la atención de los hombres y me tomarán como “una fresca” 

miedos de la viajera

Jaima en el desierto de Sahara, Marruecos

Realidad: Por tener un par de tetas y un culo muchos hombres se creen con derecho a piropearte, insinuarse, manosearte, hacerte proposiciones de todo tipo y comenzar conversaciones no deseadas. Esto es una cuestión cultural y social que debería erradicarse de una vez y por todas. Pero como hoy en día es una -horrible- realidad, tenemos que hablar de ello. Esto seguramente te pase, en mayor o menor medida, en tu ciudad… ya sea que vives en Buenos Aires, Rio de Janeiro, Caracas, Sucre, Nueva York, Madrid, Quito, Lima, etc. Muchas veces nos sentimos expuestas, y esto se hace mas evidente cuando viajamos a países cuyos rasgos físicos son muy diferentes a los tuyos. Un occidental en oriente llama la atención (sobre todo si, por ejemplo eres rubia y muy blanca; o eres muy alta…). Lo diferente llama la atención aquí y en cualquier sitio. A veces las miradas de los otros nos pueden intimidar, pero recuerda que muchas veces solo te miran por ser diferente, no por ser mujer (a un hombre barbudo le harían un chequeo de arriba a abajo mil veces en, por ejemplo, Filipinas). Estudia con antelación las costumbres del país y respétalas. Si un hombre te molesta no dudes en hacérselo saber de forma alta y clara; y a veces simplemente con que sigas tu camino y lo ignores bastará para persuadirlo de que no te siga hablando.

 

Y tú, ¿conoces otros mitos en relación a las mujeres que viajan solas? ¡Déjame tu comentario!

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2 pensamientos sobre “Desmitificando algunos miedos populares

  1. Diana Garcés

    Guapa, qué súper interesante este tema que nos traes hoy y una realidad completamente lo que comentas. Gente mala hay en todas partes, pero si es de cuidarnos es que no saldríamos de la casa (de nuestros padres) y eso que estar allí no nos protege del mal tampoco. En fin que la vida hay que vivirla con sus riesgos, sus cosas malas y aquellas tan maravillosas y buenas que nos pasa cuando nos permitimos vivir y viajar 🙂

    Un abrazo,

    1. Sinmapa Autor del artículo

      Claro que si, Diana! A veces el peligro radica en quedarse atrincherada tras el muro del miedo. Hay que vivir la vida con todos sus ingredientes… Un saludo!!! 🙂

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