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El juego más lento: enviando postales

-¿Quéres jugar a un juego? -Si, ¿a qué jugamos? -Juguemos a escribirnos cartas/postales. A principios de marzo la autora del blog Viajando por ahí, la argentina Aniko Villalba, escribía un post algo nostálgico (La lentitud de las postales o Se busca amigos por carta) en el que reivindicaba la carta escrita y todo el romance alrededor de esta acción. Ella, al igual que yo, es de una generación en la que aún era común intercambiarse correspondencia con amigas, familiares e incluso desconocidos. En su post detalla la irremplazable sensación que genera recibir una postal/carta, escrita de puño y letra, y nos propuso jugar… ¡a intercambiar postales desde diferentes partes del mundo! ¡Yo me apunto!

 

PostalesCuando irrumpió la tecnología y se coló en cada rincón de nuestra cotideaneidad, la carta fue perdiendo terreno frente a una eficiente manera de comunicación: los emails (y qué decir de los mensajes de texto, skype y whatsApp!!). Se perdió en el camino al siglo XXI ese ritual cuasi romántico de seleccionar cuidadosamente un papel de carta (de niña mis favoritos eran los de Hello Kitty, jeje), o una calcomonía (pegatina/sticker) divertida para pegar en una hoja A4 y luego tomarse el tiempo para rellenar esa página en blanco con historias, anécdotas, preguntas… luego pegarle las estampillas al sobre, enviarlo y esperar a que le llegue a la otra persona. También se perdió el deseo de la respuesta que llena el espíritu con el ansia por un día abrir el buzón y encontrar las historias de la otra persona en forma de sobre lleno de estampillas… ¡Las bondades de la lentitud de las cartas! Una manera de comunicación que, aunque no eficiente, muy personal y única.
La propuesta de Aniko me pareció genial y fui la primera en apuntarme… y desde que ella confirmó que era una de las diez seleccionadas para comenzar una “amistad por carta”…. mi percepción al abrir mi buzón de correo cambió: ya no me acercaba a él de forma indiferente, sabiendo que sólo recibiría las cuentas de luz, gas, teléfono y un largo etcétera. Ahora esperaba mi postal… y ¡qué emoción cuando finalmente la recibí el pasado sábado! Bajo estas líneas podéis ver una foto de la postal que recibí:

Postal que me envió Aniko

Postal que me envió Aniko – ¡¡gracias!!

Las cartas y las postales siempre han tenido cabida en mi vida… a una de mis mejores amigas la conocí durante unas vacaciones en familia en Brasil hace ya muchos, muchísimos años y como ella vivía en Apóstoles (Misiones, Argentina) y yo en la Capital Federal del mismo país; año tras año nos comunicamos por carta y en ellas nos contábamos de todo: desde las notas que nos sacábamos en el colegio hasta lo que teníamos planeado hacer el fin de semana. Un ir y venir de largas cartas que me llenaban de ilusión y que no hacían más que profundizar un lazo que a día de hoy, a casi 25 años de esa primera carta, sigue fuerte y cercano.

Sellos postales

Luego llegaron los viajes a mi vida y en cada viaje, una de mis partes favoritas era enviar postales a familiares y amigos…tomarme el tiempo para seleccionar una imagen para cada persona, sentarme en algún lugar tranquilo y dedicarle unas líneas a mis seres queridos que estaban lejos (¿o era yo quien estaba lejos?).

Desde hace ya varios meses que no viajo (no porque no quiera) y no envío postales ni cartas… ni las recibo. En medio de la vorágine del día a día a la que nos somete la rutina en una gran ciudad, una a veces no encuentra tiempo -o destinatario- para canalizar esa gran pasión que es escribir, de puño y letra, una carta. Una siente que todo tiene que ser: YA Y RÁPIDO… sentimos que no nos podemos dar el lujo de “ESPERAR”… y hoy, gracias a la iniciativa de Aniko, no solo he esperado ansiosa casi pegada al buzón, sino que ya tengo mi postal y también tengo a quién corresponder… ¡Ojalá sea la primera de muchas!

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