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Goa: una tregua dentro de India

¿Por qué nos gustan algunas ciudades y nos desagradan otras? ¿Por qué una ciudad se vuelve nuestra favorita mientras que otras las tildamos de malas, feas, aburridas…? ¿Cambiaría nuestra percepción de algunas ciudades si el recorrido hubiese sido diferente? ¿Pensaríamos lo mismo de una ciudad que visitamos al principio de un viaje, por ejemplo, si hubiéramos invertido el recorrido por el país y la hubiéramos dejado para el final?

Benaulim

La calle hacia la playa de Benaulim

Yo he encontrado un patrón en mis gustos hacia las ciudades: por lo general la primera ciudad que visito en mis viajes suele no gustarme mucho y tiendo a no “disfrutarla” tanto. Me pasó en Kuala Lumpur (casi 7 meses por Asia), en Quito (3 meses y medio en Sudamérica) y en Nueva Delhi (3 meses y medio en India). Estas tres ciudades tienen en común una cosa: han sido las primeras ciudades de cada uno de mis últimos viajes. ¿Habrá sido por el cambio radical de cultura? ¿Habrá sido que aún no conocía los códigos intrínsecos de la sociedad a la que llegaba? ¿Habrá sido que no sabía moverme y me estresó más de lo normal? ¿Habrá sido el periodo de adapatación que hizo que mi visión tendiera a ser un poco negativa?

Ya lo decía Einstein… “todo es relativo”

Si, todo es relativo. Según nuestra experiencia previa, según nuestros gustos y expectativas, según con qué se comparen las cosas y según otros condicionantes la mirada hacia un destino será diferente. Ahora echo la vista hacia atrás y me pregunto si realmente me ha gustado Goa por sus bondades o si se trató simplemente que por contraste con el resto del país me ha parecido una deliciosa bocanada de aire fresco en medio del caos, la polución, el agobio de sus calles y las millones y millones de personas.

Benaulim

Benaulim

Goa es uno de esos estados que creo que me ha “fascinado” -en un principio- por contraste, aunque es innegable que tiene balnearios que cumplen con las expectativas: arena fina, mar cristalino, vegetación, exotismo y atardeceres que no necesitan filtros en instagram. Llevaba en India más de un mes y había tenido que enfrentarme al caos de ciudades como Nueva Delhi o Calcuta, había desafiado la escencia más dura de India en Varanasi y había sido abrumada por vendedores especialmente en ciudades como Agra y Jaipur.

Benaulim

Benaulim

Miro mis apuntes sobre Goa y leo palabras sueltas: “verde”, “colores”, “naturaleza”, “silencio”, “tranquilidad”. Es ahí cuando sopeso y pienso que si en vez de haber llegado a Goa desde Varanasi hubiera llegado desde, digamos, Kerala o desde Luang Prabang en Laos, Goa no me hubiera asombrado tanto. Pero la realidad es que llegué desde una ciudad caotica y automáticamente este estado -que fue colonia portuguesa durante más de 400 años– me cautivó por su silencio, por el ritmo pausado de su gente y por las conversaciones menos centradas en lo comercial y más en el intercambio cultural y la curiosidad de los locales.

Benaulim

Una de las calles principales de Benaulim

Recuerdo el momento exacto en el que salí del aeropuerto internacional de Goa. En la puerta se agolpaban decenas de taxistas ofreciendo sus servicios hacia cualquier punto del estado más pequeño de la India (tan sólo 3.70 km²) pero a mi me parecián figurines negros por el sol enceguecedor que me venía de frente. Más allá del “taxi, taxi madam!” no había otros sonidos. El aire se sentía limpio y algo me hacía pensar –y sentir- que eso no era India.

Tras intentar negociar –en vano- con los taxistas e intentar buscar infructuosamente algún otro viajero que fuera en la misma dirección que yo para compartir gastos de transporte, contraté los servicios de un conductor indio simpático para ir hasta Benaulim, al sur de Goa.

Las postales por la ventana del taxi se sucedían: palmeras, rutas pavimentadas en muy buen estado, casas coloridas en las pequeñas poblaciones “limpias” que se sucedían a lo largo del camino, sonrisas al pasar, aire salado y tranquilidad. Me tuve que frotar los ojos un par de veces e incrédula verifiqué mi localización en el móvil… ¿estaba en India? La app me confirmaba la ubicación: Goa, rumbo a Benaulim. Pero todas estas cualidades que podía fácilmente utilizar para describir lo que estaba viendo, claramente contrastaban con las que se utilizan en el 90% de los casos para dibujar en la mente de los lectores el paisaje urbano, natural y social de este país.

Benaulim

Iglesia en Benaulim

Media hora más tarde, y 600 rupias menos, el taxista me dejó frente al guest house donde se hospedaban unos viajeros con quienes había contactado por Facebook y con quienes había acordado reunirme para seguir recorriendo parte del sur juntos. Ellos aún no estaban allí, así que me senté en el balcón frente a la que sería mi habitación y me puse a leer. Pero por muy bueno que fuera el libro no podía concentrarme. Estaba embobada mirando a mi alrededor… escuchando el sonido del silencio en un país donde la norma es el ruido estridente. Estaba fascinada. De repente una brisa con “olor a ozono” me previno de la tormenta tropical que se acercaba. Con el diluvio llegaron mis compañeros de viaje. Nos presentamos y nos fuimos a cenar a un bar cercano.

De Goa sabía varias cosas antes de llegar a ella: que está dividida en 2 distritos: norte y sur y en total goza de más de 100km de playa. En el norte se centran las playas más “marchosas” y en el sur las más “tranquilas”, aunque todas muy turísticas. Sabía que, por su pasado colonial portugués, coexisten el catolicismo y el hinduismo de forma pacífica, por lo que no me sorprendí al ver tantas iglesias católicas esparcidas por el estado. Tampoco me sorprendió la invitación a la iglesia por parte del dueño del guest house cuando llegué, y decliné con el mayor respeto.

Palolem

Construyendo cabañas de madera en Palolem para tenerlas listas para la temporada alta: diciembre!

En los años 60s Goa era un estado netamente hippie pero con el correr de los años se fue convirtiendo en el sitio ideal para turistas que desean disfrutar del sol y la playa al mejor estilo occidental (en bikini y bebiendo cerveza en los chiringuitos de la playa), junto a clases de yoga, pinceladas de espiritualidad y fiestones nocturnos con drogas blandas… en especial el “happy lassi”.

Si hubiera escrito este artículo en el mismo momento en el que pisé Goa hubiera dicho que es lo mejor que tiene India. Ahora, después de varios estados recorridos en casi 15 semanas de viaje, os puedo decir que Goa es el sitio ideal para hacer un alto en el camino y reponer fuerzas. Es tranquilo, relajado, una pequeña vuelta a un mundo “occidental” de hamburguesas y pasta con pesto, de shorts y camisetas de tirante (musculosas), de personajes de todo el mundo y fiestas nocturnas con música “de moda” como en cualquier ciudad… pero todo tras un sutil velo indio que te recuerda, cada tanto, que estás en el segundo país más poblado del planeta, en un país donde los contrastes permanentes dificultan la digestión de las vivencias y precisas alejarte  y parar un poco para que todo “caiga” y encuentres la manera de asimilar.

Om Beach - Gokarna

Esto es en Om Beach que, aunque no sea exactamente Goa, está muy cerquita y ejemplifica lo que digo

Compartir la playa con vacas te recuerda dónde estás, aunque si ellas no estuvieran podrías pensar que estás en alguna playa del norte de Brasil, por ejemplo. Mientras estás tirada a la bartola en una tumbona, pasan mujeres en coloridos saris cargando cestos en sus cabezas y vuelves a recordar que estás en India. Pero no en la India anárquica, desordenada, incoherente de a ratos, confusa y multicultural; estás en una India distinta que se mueve al ritmo del vaivén del mar, que el aire cálido baja las pulsaciones y una deja de pensar tanto en adaptarse a su cultura para descansar en la playa, como si una estuviera en el Mediterráneo.

Om Beach - Gokarna

Om Beach – Gokarna

Tomando una distancia prudencial de tiempo y espacio (un par de meses más tarde, sentada en mi ordenador en Madrid) puedo decir que Goa me ha gustado objetiva y subjetivamente… pero sólo como parte del patchwork diverso, multicultural y colorido que es India y que en la unión de todas sus partes la hacen un destino único y enriquecedor para los sentidos.

Vacas en la playa Om de Gozaran

Vacas en la playa Om de Gokarna

Y a ti, ¿te ha gustado Goa?

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Un pensamiento sobre “Goa: una tregua dentro de India

  1. Graciela

    Gracias!!! soy de Costa Rica y con toda le emoción voy para Goa pero con el “susto” de no saber q encontrarme, pero después de buscar tanto en la red y leer esto me ha dejado mucho mas serena y ansiosa de llegar ahí. la expectativa aumenta, mil gracias por compartir tan valiosa experiencia!

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