Sinmapa

Improvisadas oficinas por el mundo

Hoy os traigo una pequeña selección de esos sitios que se han convertido en mis escritorios improvisados, en mis oficinas por el mundo.

Y quiero aprovechar este post para desmitificar y quitarle parte de la magia, el glamour y el halo de atracción y sana envidia que suele generar eso de “trabajar” por el mundo con tu ordenador.

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Un chiringuito de playa siempre puede convertirse en tu próxima oficina. Palolem, Goa, India.

Es cierto que todo lo que envuelve a eso de “trabajar con tu ordenador a cuestas” y recorriendo el mundo es verdaderamente fantástico y liberador en muchos sentidos:

No hay horarios
No tienes que sufrir el tráfico por la mañana para llegar a reuniones o a la oficina
No tienes que apretujarte en el transporte público en las horas punta
No hay jefes
No hay compañeros de cubículo con música que detestas -a todo volumen-
No hay “etiqueta” para el vestuario
No hay rutina
Eliges dónde trabajar y cómo (por ejemplo: en pijama en la cama o en bikini en un chiringuito de playa)
Cambias de oficina casi a diario y los paisajes a veces son estremecedores

Pero todo esto implica que tú eres tu jefe y tu empleado y debes tener mucha DISCIPLINA -en mayúsculas-. ¿Saben lo difícil que es decir NO a un chapuzón en ese mar tan turquesa que se despliega frente a tus ojos porque tienes que acabar un artículo, presentación, propuesta, proyecto? ¿O decir NO a una cena y posterior chillout con un grupo de viajeros divertidos cualquier noche por el mundo? ¿O llegar agotada tras recorrer los 180 mil millones de templos de una ciudad y sentarte a escribir, seleccionar fotos, retocarlas, programar el post, ponerte al día con las redes sociales y responder correos y comentarios en la web? O todavía peor, ¡mantener la mirada en la pantalla cuando lo que tienes en frente es uno de los paisajes más idílicos del mundo! Además debes ser tu propio soporte técnico cuando tienes problemas con la web, tu propia fuente de motivación y aprendizaje.

Otras situaciones que no se mencionan nunca -y pasan siempre- son: estás trabajando con tu ordenador en un bar y te entran ganas de ir al baño. Estás sola. ¿Qué haces? Primero aguantas un poco, pero cuando te das cuenta que aún te queda como una hora de trabajo y tu vejiga va a explotar… no te queda otra que cerrar el ordenador, recoger los cables, cuadernos, móvil, etc. meterlo en la mochila, avisarle al camarero que vas al baño (con tu oficina a cuestas) y que ya regresas… que no se lleve tu taza de café ni piense que has huido sin pagar.

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Mi oficina en un restaurante de Hampi, India.

Estas son sólo algunas de las realidades en las que nos encontramos a veces quienes nos dedicamos a viajar y trabajar a la vez. Pero no nos quejamos, sabemos que todo eso forma parte de la decisión que tomamos para vivir la vida que queremos vivir. Pero me parece bueno que conozcáis ese lado que no se ve en fotos o que no contamos en los posts.

Trabajar en cualquier sitio público tiene ventajas y desventajas, pero suelen ser más las desventajas que las facilidades, empezando por el ruido, la incomodidad, las distracciones, la iluminación, los reflejos, la mala –y a veces inexistente-  señal de wifi… etc. Pero siempre hay opciones como trabajar en tu habitación, que con suerte es individual y tiene escritorio –todo un lujo!-  o en bares poco frecuentados. La clave para conseguir tu objetivo (trabajar) en estas situaciones es saber adaptarse en todo momento, ser disciplinada y tener fuerza de voluntad (un montón!).

En 2015 pasé casi 8 meses fuera de España, por lo que me tocó trabajar durante mis viajes y he tenido que improvisar oficinas en todo tipo de entornos (naturales y urbanos). Desde habitaciones, bares, jardines hasta estaciones de trenes o aeropuertos. Como os dije, esto puede parecer algo idílico, pero os aseguro que más de una vez se transforma en una pesadilla. Alguna vez intentaron escribir sentados en una cama durante horas con el ordenador sobre la falda –o almohada-? Termináis pareciendo el jorobado de Notre Dame. ¿O intentaron concentrarse en un bar? Entre la música, la gente, el movimiento alrededor y las múltipes distracciones se hace bastante cuesta arriba centrarse en el trabajo. Escribir en la mismísima playa  os digo desde ya que es IMPOSIBLE: sol, arena, posiciones incómodas… es un mito eso de trabajar sentada en una tumbona. No hay nadie que lo resista más de 10 minutos y no termine por darse por vencida buscando, frustrada, una mesa en un bar cualquiera.

Aquí abajo os enseño una pequeña muestra de los sitios desde donde he escrito muchos de los artículos que habéis leído (sorry por la calidad de las imágenes, la gran mayoría fueron tomadas con el móvil en entonos mal iluminados!).

Oficinas por el mundo

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Cuando mi habitación tiene una mesa/escritorio lloro de la emoción! Esta es en Lucknow, India.

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A veces mis habitaciones no tenían mesa y tenía que trabajar en la cama… Calcuta, India.

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Otra habitación sin escritorio, también en Calcuta, India.

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A veces he tenido vistas privilegiadas desde mi “oficina improvisada” como en Copacabana, Bolivia. Eso si, el reflejo del sol en la pantalla era asesino.

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No todo son hoteles “cutres” en mis viajes, este fue el escenario de otra de mis oficinas en Nueva Delhi.

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El “coffee break” en esta clase de oficinas a veces se toma en una hamaca a escasos metros del mar, pero dentro del hotel. Como cuando estuve en Olón, Ecuador.

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Oficina dentro de la habitación en uno de los hoteles de Guayaquil, Ecuador.

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Oficina en el bar de uno de los hoteles en los que me hospedé en Guayaquil.

Mi oficina en la zona de piscina de un hotel en Iquitos

Mi oficina en la zona de piscina de un hotel en Iquitos

Este es mi escritorio en uno de los hoteles en los que me hospedé en La Paz, Bolivia

Este es mi escritorio en uno de los hoteles en los que me hospedé en La Paz, Bolivia

En medio del caos, mi escritorio improvisado en mi cama en uno de los hoteles donde me alojé en Varanasi, India

En medio del caos, mi escritorio improvisado en mi cama en uno de los hoteles donde me alojé en Varanasi, India

Esta vez llevé mi oficina al jardín del hotel donde me alojé en Krabi, Tailandia.

Esta vez llevé mi oficina al jardín del hotel donde me alojé en Krabi, Tailandia.

Los restaurantes de Varkala también se convirtieron en mi oficina... de día y de noche!

Los restaurantes de Varkala también se convirtieron en mi oficina… de día y de noche!

 

 

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4 pensamientos sobre “Improvisadas oficinas por el mundo

  1. Miguel Santamaria

    ahh me encanta tu post, personalmente sigo sin entender como pueden algunos escribir con el computador en el suelo o en la cama durante varias horas, yo solo aguanto minutos.

    Estoy de acuerdo que tener una mesa dan ganas de llorar de la alegría, casi dan ganas de tomarse una selfie con esa mesa que tanto te alegra el rato!

    Encontrar un buen lugar para escribir puede ser muy difícil, pero cuando la inspiración que necesitas para hacerlo posible esta justo detrás de tu pantalla y solo tienes que levantar la mirada para sentir la brisa y maravillarte con el paisaje…. bueno pues puedes escribir por horas. Seguiré pendiente de tu blog, abrazos desde el camino!

    1. Sinmapa Autor del artículo

      Jaja yo tampoco entiendo a quienes dicen que escriben desde “la playa” o tirados en una hamaca frente a una piscina. Yo preciso una mesa… y cuando me toca escribir sentada en la cama termino con dolor de espalda y de cabeza a las pocas horas! 🙂 Muchas gracias por pasarte por aquí y ¡nos leemos! 🙂

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