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Madrid – Kuala Lumpur

Llegar a la capital malaya me llevó toda una vida de sueños, tres años de ahorro, varios meses para tomar una decisión, 27 días de trámites, 14 horas de vuelo y una escala de 2 horas en Dubai. Al abordar al avión lloré.

No era mi primer viaje en solitario, pero si mi primer viaje a un continente completamente desconocido por mi. La ansiedad, el temor y la curiosidad luchaban por hacerse un hueco en lo alto del podio de las emociones. Mucho tiempo había rondado en mi cabeza la idea de realizar un viaje por el Sudeste Asiático pero no fue hasta hace tan sólo poco más de un mes que el sueño comenzó a hacerse tangible.

Puzzle madrid kuala lumpur

De repente los astros se alinearon y todo “cuadró” para que este sueño, este gran viaje, se convirtiera en una extraordinaria realidad, repleta de posibilidades. Otras teorías dicen que los astros no se alinearon, sino que yo tomé decisiones. Pero en cualquier caso, llegar a la puerta de embarque de Emirates en la Terminal 4 de Barajas, Madrid, fue una carrera contra reloj.

Hacía mucho que no realizaba un viaje y mi idea de “espontaneidad” se había visto frustrada por los tiempos necesarios para la vacunación, visados y otros trámites varios. Veintisiete días demoré en tener todo resuelto para dejar atrás Madrid.

Kuala Lumpur tenía todo lo que buscaba para empezar mi periplo por Asia: un nombre exótico y sugestivo, vuelos económicos desde España y encarnaba la puerta de entrada ideal a una subregión dentro de Asia que es compleja, singular y llena de misticismo.

Madrid – Dubai (7 horas)

Madrid Kuala Lumpur via dubai madrid kuala lumpur

Vuelo Madrid – Kuala Lumpur

Suelo mantenerme despierta en los vuelos, no sólo porque la ansiedad me impide dormir, sino porque viajar requiere un estado mental apropiado para enfrentar lo que te deparará el futuro inmediato. Suelo usar esas largas -y a veces tediosas- horas en el avión para poner mi mente en modo “viajero”. El cerebro tiene que empezar a entender lo que está a punto de suceder: dentro de unas pocas horas no sabrá dónde está ni hacia dónde se dirige, no entenderá prácticamente nada de la cultura y costumbres de su alrededor y el idioma será impenetrable. La comida será diferente, y los olores nuevos. La actitud debe ser la adecuada para que la transición sea suave y ese primer encuentro con Kuala Lumpur sea lo más placentero posible. La mente y el cuerpo precisan siempre un periodo de adaptación, por eso el embarazo dura 9 meses o la niñez algunos años.

No sé -ni puedo- quedarme quieta en los aviones, por eso siempre elijo los asientos ubicados en los pasillos. Intenté distraerme con música y con películas, pero mi mente era un caos de pensamientos y necesitaba liberarlos de alguna manera, así que me acerqué a la zona de la “cocina” del avión y me puse a conversar con la tripulación. Tuve la suerte de que los tripulantes de cabina eran majísimos y tenían cientos de consejos –y cheesecake con café- para darme. Misión cumplida. El vuelo pasó en un abrir y cerrar de ojos.

Dubai – Kuala Lumpur (7 horas)

Mi primera sensación al llegar a Dubai, además de sueño por no haber dormido nada en mi primer vuelo- fue que era opulento, ordenado e inmenso.

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Viajando en clase Business de Emirates – Madrid – Kuala Lumpur

Tener vicios nunca es bueno, no solo por un tema de salud, sino porque nos lleva a hacer cosas insólitas como recorrerse de punta a punta la terminal del aeropuerto (dicen que la T3 del aeropuerto de Dubai es el segundo edificio más grande del mundo por superficie) en busca de la zona de fumadores. Al llegar comprobé que bastaba con acercarse a 100mts de la muy mal ventilada área para inhalar el triple de nicotina que hay en un cartón entero. Aún así decidí que después de correr 25 minutos por el aeropuerto, bien valía la pena unas caladas. Corrí otros 25 minutos de regreso a la puerta de embarque para afrontar otras 7 horas de vuelo.

La mejores sorpresas son las que una REALMENTE no se espera. Al abordar el avión me informaron que me habían cambiado el asiento… ¡y me habían ascendido a clase Business! No puedo a empezar a describir el LUJO que es viajar rodeada de comodidades como un asiento totalmente reclinable, una almohada de verdad, una atención increíble y personalizada, un menú 5 estrellas… ¡no quería bajarme nunca del avión!

El asiento se reclinaba totalmente, convirtiéndose en una cama bastante cómoda. El auxiliar de vuelo me trajo una almohada y una manta súper suave y así fue inviable -y casi un delito- mantenerse despierta. Lo mejor de dormir en un asiento-cama es que al despertarte, parece que sigues en un sueño. La azafata te recibe a la realidad con una sonrisa y un desayuno completísimo para cargar energías.

Misión cumplida: otras siete horas de vuelo que se han pasado volando.

 

Y tú, qué has sentido al tomar tu primer vuelo hacia lo desconocido? Comparte tu experiencia en la zona de comentarios! Quiero escuchar tu historia! 🙂
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