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Olón: Un remanso de paz en la Ruta Spondylus

Cuando le pregunté a los nativos sobre las mejores playas de la Ruta Spondylus, todos coincidieron en dos destinos: Canoa, al norte del país y Olón, ubicada al sur y muy cerca a la archifamosa “Montañita”, al pie del océano Pacífico. Como yo estaba en Puerto López cuando tomé la decisión de continuar viaje por la costa, ir a Canoa implicaba retrodecer sobre mis pasos hacia el norte por lo que opté por una breve “escala” en el cultural pueblo de Olón.

Callecitas de Olon

Callecitas de Olon

Llegué al Hostal Oloncito al anochecer y me sorprendió ver casas lujosas por esa zona (desde hacía tiempo que no veía casas opulentas en Ecuador). El hotel desde fuera parecía pequeño y austero, pero al adentrarme por el patio -repleto de vegetación- y acceder a la zona común me encontré con un trabajo artesanal elaborado en bambú y madera absolutamente exquisito. Me contó Uwe, el alemán dueño de la propiedad que me invitó a quedarme una noche allí, que todo lo había construído él a lo largo de los años -y aún sigue mejorándolo y decorándolo-. Había logrado crear una atmósfera muy apasible, incluyendo una pequeña fuente/cascada en medio del jardín. Le pergunté por las casas que rodeaban al hotel y me contó que se trata de una zona residencial donde los “ricos” de Guayaquil veranean y en donde el énfasis está puesto en el cuidado y respeto por el medio ambiente, por lo que el entorno era inmejorable. Nos quedamos charlando un rato sobre su hotel, el pueblo y la zona y luego nos fuimos a cenar al centro del pueblo.

Streert Art en la plaza central de Olon

Streert Art en la plaza central de Olon

Una de las cosas que más me llamó la atención en el centro del pueblo fue la cantidad de arte urbano y de artistas que había en la plaza principal, y no me refiero solo a artesanos, sino también pintores y escultores. Uwe me comentó que los locales están intentando que Olón sea un enclave ecológico y artístico en la Ruta del Sol o Ruta del Spondylus; y que muchos residentes se han unido y están luchando con todas sus energías para que no se convierta en “Montañita 2”. Quieren crear un ambiente más bohemio y cuidado, lejos del ruido y el desenfreno de las playas cercanas.

Calles de Olon Peru

Arte urbano en las calles de Ólon

Como ya era muy tarde para ir a la playa, decidimos dar una vuelta por la zona y me presentó a diferentes personas de la localidad, entre ellos a María del Carmen y Rodolfo, dueños del hostal Sea Garden House, otro enclave de ensueño, artesanal y pintoresco frente a la playa, quienes al conocer mi historia y mi viaje me invitaron a hospedarme con ellos también las siguientes noches.

Playa de Olón

Playa de Olón

Después de un reparador sueño, me levanté pronto y ¡llena de energía! Desayuné en el hotel y me fui directa a la playa. No habia amanecido soleado, pero al menos no llovía. Era aún muy pronto y lo pescadores todavía faenaban en la orilla del Pacífico mientras las aves surcaban los cielos en círculos intentando apoderarse de “una ración” de la pesca del día.

Pescadores en la playa de Olon

Pescadores en la playa de Olon

Caminé hasta el extremo sur donde se encuentra la iglesia “El Santuario”, uicada en la cima de una colina frente al mar y llama la atención por tener la forma del arca de Noé. Me senté en la playa a disfrutar del paisaje y ver cómo poco a poco se iba poblando la playa con veraneantes y vendedores ambulantes. Pero no había sensación de muchedumbre ni abarrotamiento. La playa tiene espacio para todos: es extensa y amplia. La única zona con bares sobre la playa se encuentra justamente frente a las 4 o 5 calles que coinciden con el pueblo, el resto es simplemente natural, tranquilo y limpio.

Olon Ecuador

Playa de Olon

Di un paseo hasta la zona de bares, me pedí un zumo natural y me senté a leer un libro de Bill Bryson sobre Australia, en el que narra de manera muy divertida su experiencia por el país. Entre párrafo y párrafo levantaba la vista y me dejaba perder unos segundos en la linea del horizonte. Olón me daba lo que yo estaba buscando: paz, tranquilidad, una linda playa con un lejano horizonte.

Olon

Vistas de la Playa de Olon desde mi balcón

Vistas de la Playa de Olon desde mi balcón

Cerca del medio día me despedí de Uwe y me fui al Sea Garden House, ubicado literalmente frente a la playa. Los dueños me ofrecieron una habitación con balcón frente al mar y las vistas eran majestuosas. ¡El horizonte y el atardecer eran míos!

desde-mi-ventana-olon

Lo bueno que tiene Olón es que tienes una playa inmensa para ti, el pueblo es tranquilo y si quieres fiesta no tienes más que tomar una moto taxi y en menos de 3 minutos estás en Montañita. ¿Puede haber una mezcla más perfecta?

Mis días en este pequeño oasis transcurrieron entre la playa y cortos paseos por el pueblo, disfrutando de la costa antes de retomar el camino, está vez con destino Cuenca.

¡¡Buenos viajes!!

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