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Otavalo: mucho más que una feria bonita

Otavalo fue mi segundo destino en Ecuador, o el primero consciente. Incómoda por la sensación -o paranoia- de inseguridad, el mal de altura y la torpeza genuina de todo comienzo decidí dejar atrás la frenética ciudad de Quito y descubrir el norte. Había oído hablar mucho sobre la pequeña localidad de Otavalo y de su famosa feria artesanal de los sábados. Pero el sábado estaba tan distante que osé a visitarla fuera de las fechas señaladas, “habrá menos turistas”, me consolé.

Plaza en Otavalo

Al bajarme del autobús en la terminal terrestre sentí alivio. El ritmo era pausado, las calles tranquilas y, lo mejor de todo, el centro estaba a una corta distancia de la terminal. No había reservado alojamiento, pero en las calles aledañas a la conocida Plaza de los Ponchos se concentran decenas de hoteles y hostales y me dirigí a uno que me habían recomendado unos chicos que conocí en Quito. Lo bueno de viajar un lunes a Otavalo es que encontrarás alojamiento sin problema. Lo malo de viajar un lunes a Otavalo es que no habrá otros viajeros en los hostales… y quizá seas la única turista en la ciudad. El dorm tenía capacidad para 6 personas pero estaba sola en él, así que me di el lujo de elegir la cama y el casillero (pequeños placeres que un mochilero sabe apreciar).

Iglesia en Otavalo

Con más ansia por caminar libre por las calles sin la paranoia del hurto que afán por conocer la ciudad -que me habían dicho que de lunes a viernes estaba “apagada”- salí a dar un paseo sin destino. De “apagada” no tenía nada, descubrí. Lo que pasa es que los sábados se infesta de turistas y, en comparación, durante la semana parece “vacía”, pero tiene una vida muy intensa. Me llamaron la atención varias cosas en Otavalo:

1- La gran mayoría de las mujeres utilizan su vestimenta tradicional: El folclore Otavalo lo puedes ver en el atuendo de las mujeres en su vida cotidiana. Se trata de una camisa blanca con coloridos bordados florales en la zona que rodea al cuello y en las mangas -generalmente cortas- que tienen terminaciones de anchos y pomposos encajes. Sobre la camisa usan una “fachalina” que es una especie de rectángulo de tela, que usan cruzado sobre la camisa, ya sea anudado sobre un hombro o sobre el pecho. Las largas faldas en realidad son “anacos” (grandes rectángulos de tela) y llevan uno blanco en la parte interior y dos negros o azules en la parte exterior que sujetan con una faja de color, llamada chumbi, a la altura de la cintura. El calzado suele ser capelladas o alpargatas. Pero ningún traje estaría completo sin los adornos: utilizan un característico collar dorado (llamado Gualcas) que hace rilla intensamente en el sol y todas adornan sus trenzas o coletas con cintas de colores vivos.

trajes tipicos de mujeres de Otavalo trajes tipicos mujeres Otalavo 2

2- Arte urbano: No sé por qué imaginé que una ciudad como Otavalo no daría lugar a la expresión artística callejera. Quizá por ignorancia pensé que el hábitat natrural del arte urbano eran grandes ciudades internacionales. Para mi fue una grata sorpresa encontrarme las paredes de la ciudad con exquisitos grafitis multicolores con denuncias sociales y referentes históricos en un pueblo que intenta mantener sus tradiciones en una cada vez más moderna urbe.

Arte urbano - Street Art - Otavalo

3- Perros callejeros: En cada esquina hay al menos un perro callejero descansando al sol o buscando comida. Todos me generaban una ternura inmensa y los quería alimentar y adoptar a todos!

4- Panaderías: Este dato no es para nada oficial, sino una mera exageración mía, pero Otavalo tiene al menos 3 panaderías por habitante. En cada calle hay al menos 2 o 3 panaderías de las que escapa un delicioso aroma a pan recién horneado o a pasteles. Si estás a dieta abstente de visitar esta ciudad… es una constante tentación.

decoraciones de lamparas de las calles de Otavalo

A pesar de que la GRAN feria artesanal se desarrolla en la Plaza de los Ponchos los sábados (lo que sería El Rastro de Madrid los domingos), el lunes había basatantes puestos, tantos como para ocupar la plaza por completo. Una mujer de avanzada edad me llamó para que me acercara a su caseta y pudiera ver los cuadros que ofrecía. Me contó que los lunes se vende poco… y los sábados también. “La gente mira más que compra”, me dijo. Sacó un album de fotos, de los que solían dar de regalo las tiendas cuando revelabas fotos analógicas, os acordáis?- y mientras pasaba fotos en las que se la veía a ella junto a su marido e hijo pintando, relataba su historia y penurias: “mira todo el trabajo, compramos las pinturas de colores y hacemos estos cuadros -ahora señala los cuadros-, luego vienen con cámaras de fotos le sacan fotografías a mis cuadros y los venden como postales… y a mi no me pagan nada. Yo tengo 7 hijos y 4 están en la escuela, los otros son muy pequeños. Y nadie me compra nada con todo el trabajo que me llevan los cuadros”. Levanta la vista del album y señala a un chico joven con una gran cámara de fotos que está cruzando la calle. Lo señala e insite: “le saca fotos a mis cuadros y los hace postales y a mi no me pagan nada”.

muñecas Plaza de los Ponchos Otavalo

mercado de Otavalo

Las laberínticas callejuelas formadas por tiendas improvisadas te llevan por un sinfín de productos artesanales: desde ponchos, mantas, sombreros y joyas hasta muñecos, souvenirs tipo llaveros, bolsos, vestimenta de todo tipo y pinturas. Pero pronto descubres que Otavalo es mucho más que esta feria artesanal.

Bolsos en Plaza de los Ponchos Otavalo

 

tela en mercado de Otavalo

Otavalo es un enclave cultural y natural absolutamente increíble, lleno de posiblidades de conectar con la naturaleza en pocos minutos: cascadas, piscinas incaicas, volcanes, lagos, selva… y pequeñas comunidades que mantienen vivo su folclore a pesar de la digitalización del mundo.

Yo de camino a la cascada Peguche en Otavalo

A su alrededor se encuentra el volcán Cuicocha con un hermoso lago con dos pequeñas islas en su cráter; la cascada de Peguche y las piscinas incaicas; el Parque del cóndor donde albergan especies que son rescatadas del cautiverio ilegal o aves enfermas para cuidarlas y darles un lugar seguro donde recuperarse; el volcán Mojanda; el lago de San Pablo donde se pueden hacen deportes acuáticos o el árbol conocido como el “Lechero” que, según cuenta la leyenda:

A ella le gustaba soñar que era una pájara, a él le gustaba correr como los vientos. Los dos jóvenes nacieron en el mismo valle, pero no se conocían; eran de comunidades diferentes y, peor aún, de comunidades enemigas.

Un día la casualidad quiso que los dos jóvenes se encontraran en el cruce de dos caminos.

-Que linda, ¿de donde será esta chica?

-Que vergüenza, ya me puse colorada.

-Hay, que bonita…

-Y me sigue mirando, este guambra.

Desde ese día, prendados el uno del otro, acudían diariamente a la cita en ese lugar para decirse los mejores piropos y hablar del amor que les fue creciendo a los dos, olvidándose que venían de comunidades diferentes. Cada encuentro era especial, nunca se aburrían; parecía que ambos se conocían de toda la vida y cuando salían a caminar no faltaban curiquinques volando a su alrededor.

Hasta que un día se dejaron ver por gente de lengua suelta y el chisme se regó como serpiente venenosa:

Si se entero comadrita? El Luis desque se anda juntando con la guambra esa.
Que horror, las cosas que se ven en estos tiempos.
Si comadrita, ahora si se fregaron estos guambras.
 

Y claro los chismes llegaron a oídos de los padres y familiares y había que impedir esas relaciones, y había que defender el honor y la tradición, y había que castigar a los culpables que se habían atrevido a pasar por alto el rencor y la enemistad:

¿Y con quien desque andas vos? ¿No sabes que es hija de nuestros enemigos?
Pero mamá, yo estoy enamorado de ella.
Carajo, ese amor te lo voy a quitar con una buena ortigada, te voy a enseñar a respetar el honor de la familia.
 

Ella llegó a su casa se encontró con sus padres:

Guambra carajo, ya me enteré de que andas con un hijo de nuestros enemigos.
Él no es mi enemigo mamá, sino el hombre que yo amo.
¡Nada de amores con esa gente, desde ahora no sales de la casa, has perdido mi confianza!
 

Se habían jurado amor y fidelidad para toda la vida, se habían prometido permanecer juntos, pase lo que pase, y los dos estaban dispuestos a vencer todos los obstáculos que se pusieran en su camino.

Una noche, el joven no soportó más sufrimiento, salió de su hogar y fue a buscar su compañera.

-¿María eres vos?

-Si, si, soy yo, llévame muy lejos de aquí.

-Shh, vamos calladito que nadie se dé cuenta.

Por la loma de Pucará, subían los dos enamorados, a paso ligero, casi corriendo, tomados de la mano, y huyendo de sus familiares, que habían empezado a perseguirlos. Hasta que las dos familias les dieron el alcance, los rodearon, y cuando estaban a punto de atraparlos, sucedió algo inesperado.

Una niebla envolvió a los dos enamorados, como una coraza protectora, y una voz amable, venida de lo profundo de los tiempos, les habló:

-Yo soy el Yachak de la montaña, amigo del viento, del agua y del fuego, conozco la historia de ustedes, se de la sinceridad y el amor, y he venido a ayudarlos a cumplir su promesa, a vivir por siempre, juntos el uno y el otro.

La pareja de jóvenes, desapareció misteriosamente del lugar, delante de sus perseguidores, sin dejar rastro alguno, el Yachak los había protegido con un hechizo, hizo de ella una hermosa laguna, que ahora se riega por el valle, y de él, un majestuoso lechero, que desde la cima de la loma domina el paisaje, y declara su amor a la laguna.

Cascada Peguche

Cascada Peguche

Piscina Incaica - Peguche - Otavalo

¡¡A disfrutar de Otavalo y su mágico entorno!!

 

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