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Puno y las islas del lago

Imagínense poder viajar al pasado y experimentar en primera persona el estilo de vida que tenían algunas comunidades del altiplano siglos atrás. Pues es posible sin necesidad de usar la máquina del tiempo, sólo tienes que acercarte hasta Puno y desde allí recorrer el Lago Titicaca para descubrir tres fantásticas comunidades que viven en islas que son verdaderas cápsulas de tiempo: los uros, los aimara y los quechua.

Puno

Lago Titicaca, Perú – Vistas desde la isla de Taquile

Puno ha cedido a los advenimientos de la modernidad y en la actualidad brinda muchas  de las infraestructuras y servicios propios de cualquier ciudad moderna llena de vicios: bares, hoteles, restaurantes, casinos, bancos y casas de cambio, cibercafés -esto no es tan moderno, pero es un paso-, discotecas, shoppings, agencias de viajes, cines, teatros… En cambio, a pocos kilómetros de Puno, en el lago Titicaca las comunidades de los Uros, los Quechuas y los Aimara siguiendo viviendo bajo las pautas y costumbres ancestrales pero sacando provecho a la curiosidad del turista. Llegar a Puno es llegar a la puerta de los orígenes de estas poblaciones.

Llegué una tarde fresca -como casi todas las tardes a más de 3.800 msnm- a Puno después de 7 horas de ver pasar por la ventanilla diversos paisajes andinos y sin anticipar la belleza del Titicaca. Incluso una vez en Puno, si te acercas a su orilla, el lago no te da ninguna pista de su real encanto, inmensidad y diversidad cultural.

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Arco Deustua – Puno

Eran las 3.30pm cuando, después de dejar las cosas en mi habitación con vistas al arco Deustua -construido por el pueblo puneño en memoria de los patriotas que lucharon por la Independencia del Perú- en el hotel Quechuas Backpakers salí a recorrer la ciudad que estaba preparándose para una manifestación y un paro general de dos días. Muchos negocios en la calle Jirón Lima -que es la peatonal que te lleva directamente a la Plaza de Armas de la ciudad- estaban con las persianas a medio bajar y muchos turistas ya buscaban la manera de pasar esos dos días fuera de allí… posiblemente en las islas del lago.

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Catedral de Puno

Puno es pequeña y preserva aún muchas de las edificaciones de los colones como La iglesia de San Juan o el Balcón de Lemos apodado así en honor al virrey que en 1668 se alojó en esa casa. La Catedral es el ejemplar más significativo de aquella época convulsa del siglo XVII y se alza imponente en su plaza principal. Pero si algo convierte a esta ciudad en un lugar imprescindible para los viajeros es el Lago Titicaca que Perú comparte (en realidad divide) sus 8.560 km2 con Bolivia. El lago Titicaca -escrito originalmente Titikaka- en quechua significa puma de piedra, además de ser el hogar de muchas comunidades es donde, según cuentan las leyendas, el dios supremo Viracocha le pidió a sus dos hijos Inca Manco Capac y su consort y hermana Mama Occla que fundaran una ciudad -que luego sería Cusco- y que civilizaran a los habitantes de esas tierras.

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Calles de Puno

Ciertamente Puno podría pasar desapercibida en los mapas de cualquier viajero de no ser porque desde su muelle tienes la oportunidad de acceder y conocer las costumbres de antaño a través de sus protagonistas. Yo estaba más interesada en el lago que en la ciudad que me catapultaría a ellas, por lo que me tomé el resto de la tarde para pasear por las callecitas y al mismo tiempo averiguar sobre mis opciones para recorrer el lago.

Las islas del lago

Cuando el barco deja atrás Puno y se adentra en el Titicaca la sensación de inmensidad se asemeja, de a ratos, a la de surcar un gran océano. Por momentos dejas de ver “tierra firme” y el horizonte no es más que una delgada linea azul. Tras navegar poco menos de una hora llegas a las islas flotantes de los Uros.

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Puno vista desde el Lago Titicaca

♣ ISLAS UROS

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Islas flotantes de Los Uros

Cuando los incas expandieron su imperio y llegaron a orillas del Titicaca, muchas de las comunidades que allí vivían escaparon adentrándose en el lago, donde utilizaron la planta de totora como material base para crear las islas flotantes, sus casas, sus embarcaciones e incluso como alimentación. Los incas no entraron al lago para perseguirlos, y a día de hoy muchos Uros siguen viviendo a 15km de las orillas en la zona de la bahía, en estas islas flotantes donde se ganan la vida con la pesca, caza de aves y ahora también de los turistas. Los pobladores de habla aimara han sabido sacar provecho del turismo y han creado unas islas flotantes a modo de “maqueta en tamaño real” donde reciben a diario a decenas de turistas y hacen todo el “teatro” de cocinar allí, darte una vuelta en una de sus emblemáticas embarcaciones o vendiendo souvenirs. A mi realmente me pareció demasiado fingido y forzado, te hacían creer que varias familias vivían en esa isla pero nada parecía indicar que estaba realmente habitada, sino preparada para nosotros, los turistas. Los pobladores estaban más interesados en que les comprases souvenirs que en otra cosa, y no fingían su malestar si les decías que no ibas a adquirir ningún producto -a pesar de que habías pagado una tasa para visitarlos y que ese dinero supuestamente va directamente a ellos. Toda la pantomima de los Uros me dejó un mal sabor de boca porque noté que no estaba conociendo la realidad de los Uros, sino una máscara que querían mostrar al turista. Cuando le pregunté al guía dónde estaban las otras islas flotantes me confesó que en realidad están metidas mucho mas adentro de la bahía, entre las totoras y que por lo general es allí donde conviven todos, y que la que habíamos ido a visitar estaba “más visible” y fuera de las plantaciones para que los turistas pudiéramos verla… por lo que no nos invitaban a “sus casas” sino a una réplica de ellas.

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Mujeres esperando la llegada de turistas en las islas de Los Uros

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Mujeres cocinando en las islas de Los Uros

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Barcos de totora en el Lago Titicaca

A casi dos horas de las islas flotantes de los Uros se alza una gran isla de 5 metros de largo que irrumpe el paisaje del Titicaca: es la Isla de Taquile.

♣ ISLA TAQUILE

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Isla de Taquile – Lago Titicaca

Su nombre original en quechua es Intika y para llegar hasta su comunidad es necesario subir una estrecha escalera de más de 560 escalones que te permiten obtener vistas de la isla y del lago realmente asombrosas. Admirando ese color azul sentía que estaba en el mediterráneo y no en medio de un lago a más de 3800msnm.

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Miembros de la Comunidad de la Isla Taquile nos acompañan en nuestro recorrido hacia la cima

Los nativos quechuas que habitan esta isla han implementado un modelo de trabajo comunitario que se transmite de generación en generación desde hace siglos y que está basado en el trueque, en la agricultura, en la artesanía y en sus espléndidos tejidos. Desde hace unos años los nativos han decidido abrirse al turismo y ellos mismos manejan las actividades para no perder sus costumbres, al contrario, manteniéndolas cada vez más vivas al narrárselas a los visitantes que pueden, además, comer en sus casas o alojarse con ellos.

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Isla de Taquile – Lago Tticaca

Sus tradiciones, mezcla de la cultura precolombina e hispana, mantienen esta isla de caminos realizados en piedra volcánica que dibujan formas entre las terrazas de cultivo y áridos paisajes. Al llegar a la isla te recibe el miembro más importante de la comunidad, que lo puedes distinguir por su vestimenta. Los tejidos de Taquile han sido catalogados por la Unesco como “Patrimonio cultural de la humanidad” y son los hombres los encargados de realizarlos. Es justamente la ropa la que distingue su estado civil y su estatus social, y es una forma de continuar con sus tradiciones ancestrales.

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Camino en la isla de Taquile

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Vistas del Lago Titicaca desde Taquile

La organización está bien definida y sus más de 2000 habitantes la respetan y cuando surge algún problema las autoridades del pueblo -que son miembros respetados por los habitantes- se reúnen una vez por semana y de forma pacífica lo resuelven. En Taquile no hay policía y lo dicen orgullosos. Ellos se guían por las 3 reglas quechuas: “no mientas, no robes y no seas perezoso”. Entre otras tradiciones que mantiene la isla se encuentra el medio de transporte, que a día de hoy sigue siendo “las piernas” y no encontrarás allí ningún tipo de vehículo motorizado ni animales de carga. Esa es la razón por la que todos llevan coloridas fajas, “no es decoración, es para no hacernos daño cuando cargamos cosas”, te cuentan.

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Taquile y un miembro de su comunidad

A poco mas de 10km al norte de Taquile se encuentra otra isla que parece haber quedado detenida en el tiempo:

♣ ISLA AMANTANI

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Isla Amantani – Foto wikipedia

En tan sólo 9km2 los habitantes contienen todas las costumbres que fueron traspasadas a ellos de generaciones pasadas y que conservan con orgullos como sus templos preincaicos Pachatata y Pachamama, dedicados a la fertilidad de la tierra, a la que deben su forma de vida ya que son agricultores y a quienes aún honran con rituales ceremoniales. Los nativos quechuas mantienen sus ocupaciones de producción de cerámicas y textiles y, como en Taquile, desde hace unos años también han integrado actividades turísticas a su forma de vida, por lo que es posible comer y alojarse en sus casas. Su organización también es comunitaria pero basada en el parentesco y en la reciprocidad del trabajo.

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Isla Amantani en el Lago Titicaca – Foto: wikipedia

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Isla Amantani – Foto: wikiwand.com

Para regresar a Puno debes tomar una embarcación que demora casi 5 horas en llegar a las orillas de la ciudad, tiempo más que suficiente para readaptar tu cabeza al tiempo presente y llevarte para siempre una experiencia de otros siglos.

La última noche en Perú me hospedé en el hostal Lucky Your House, dado que quería cruzar la frontera de día y una vez que toda la revuelta y cortes de carretera se hubieran calmado. Además, quería descansar y digerir toda la información de los últimos días. “Mañana será otro día y yo dejaré atrás el colorido y asombroso Perú para comenzar a recorrer Bolivia”. Pensé y apagué la luz de la mesita de noche con cierta ansiedad por lo que Bolivia me depararía.

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Niña vendiendo souvenirs en la Isla Taquile

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Puerta en Taquile – Lago Titicaca

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