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Últimas horas en KL y visita a las cuevas Batu

Lo admito: he utilizado a la ciudad para mis propósitos egoístas. La escogí por su nombre bonito y por las facilidades que prometía. Me aproveché de KL para aclimatarme, ajustarme a la desorientación y al caos inherente de las ciudades asiáticas, y recobrar las fuerzas perdidas en aeropuertos y vuelos. ¿Y qué hizo KL? Me conquistó.

Abrí los ojos tras silenciar de un golpe la alarma del despertador y pensé: “Mañana me voy de la ciudad”. Sentí melancolía. Había sido una excelente ciudad para comenzar mi periplo asiático y me había recibido con todo su amabilidad.

Contrastes arquitectónicos en KL, Malasia

Contrastes arquitectónicos en KL, Malasia

Salí a caminar para despedirme de la ciudad. Me sentí, por momentos, abrumada por los grandes contrastes. Incluso confundida y alerta. Estos suelen ser síntomas inequívocos de cambio. Sensaciones que pueden tener connotaciones negativas, pero también positivas y reconfortantes. El estar confusa y alerta te permiten disfrutar del “aquí y el ahora” que el viajar te obsequia. Sin rumbo fijo callejeé, dándole tiempo al cuerpo a que se ajuste a los nuevos niveles de humedad con los que tendría que convivir los siguientes meses. Aproveché para conocer rincones que se esconden de los mapas, incluso los más detallados, y buscar al mismo tiempo el sitio exacto desde donde parten los autobuses rumbo a la histórica ciudad de Malaca, mi próximo destino.

Carteles para los turistas en KL, Malasia - las cuevas Batu

Carteles para los turistas en KL, Malasia

Caminé durante horas sin brújula, sin mapa y sin tiempo. Me dejé guiar por la intuición ya que no soy muy buena orientándome. Llegué a la conclusión que aunque lo único “glamouroso” que tiene Kuala Lumpur es su nombre, a mi criterio es una ciudad cosmopolita y bulliciosa con una ambición enorme en convertirse en Singapur o Bangkok, pero lo que no se da cuenta es de que ya posee una personalidad propia que gana adeptos año tras año y a mi me conquistaba a cada paso. Una de las cosas más interesantes de la ciudad es la mezcla de culturas que conviven en un ambiente de tolerancia y respeto; así como la gente que es simpática y sociable con los turistas. Eso sí, esperen recibir miles de preguntas de los locales: de dónde eres, qué sitios has recorrido, a dónde vas luego, cuál es tu nombre y, la temida pregunta: cuántos años tienes. Llegué al hotel minutos antes de que empezara una tormena tropical a la que yo más bien llamaría “diluvio” y que duró una hora sin cambiar un ápice el clima agobiante.

Esa misma noche, charlando con Allison sobre destinos y sitios de interés, me recomendó visitar unas cuevas naturales reconvertidas en templos hinduistas en las afueras de KL. Nunca había oído hablar de ese sitio, pero me garantizó que tenía un ambiente magnífico donde se mezclaba la mitología y la naturaleza de forma armoniosa. Ante una descripción así, era difícil resistirse.

Al día siguiente, antes de embarcarme en mi viaje al sur de Malasia, me tomé un autobús local para ir a conocer el Sri Maha Mariamman Temple, comúnmente llamadas “Batu Caves“, un soberbio templo hindú construido en cuevas naturales en la montaña. En la entrada, quien recibe a los visitantes y a los practicantes del hinduismo es una gigantesca estatua dorada de Murugan. Al lado de ella, una empinada escalera de más de 300 escalones rodeada de vegetación conduce al interior de las cuevas en las que se han levantado diferentes templos y altares hindúes. Desde niños hasta ancianos suben, cada uno a su ritmo –el mío siendo más a parecido a los últimos que a los primeros- para rendir tributo a los dioses. El ambiente dentro de las cuevas es increíble, miles de inciensos humean mientras se llevan a cabo ceremonias religiosas con cánticos y rezos.

Las Cuevas Batu - Malasia

Cuevas Batu – Malasia

Además de la cueva principal, se encuentras cuevas menores también adornadas con esculturas y pinturas de la mitología hindú, todas rodeadas de lagos y vegetación, sin duda un entorno increíble. No me llevó más de tres horas recorrer los templos y sobre las 11am decidí que era un buen momento para emprender mi largo camino a Malaca.

♣ Recomiendo ir a visitar las cuevas Batu temprano, antes de las 10am, que es cuando suelen llegar los autobuses con cientos de turistas.

Datos  útiles

Hostal Kuala Lumpur: 10 Ringgit (Habitación compartida)
Desayuno: 4,50 Ringgit
Café y cena: 7 Ringgit
Bus a Cuevas Batu: 5 ringgit (ida y vuelta)
Entrada Cuevas Batu: Gratis! 🙂
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