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Viajar solo: Descubre las 2 anécdotas más divertidas y la situación más difícil de un viajero solitario

¡¡Hola viajeros y viajeras!! Hoy abro las puertas de mi web a Antonio G. del blog “Inteligencia Viajera” que nos contará tres divertidas experiencias de su periplo por el mundo como viajero solitario.

Este post forma parte de una colaboración conjunta entre Antonio y yo. Si quieres leer 3 de mis más divertidas -e inéditas- experiencias de viaje puedes leer mi artículo en su blog pinchando aquí.

Sin más dilación le doy paso a Antonio:

Hola, soy Antonio G, un viajero empedernido desde 2010 que hace un año y medio salió de la universidad como arquitecto y, en lugar de aceptar un trabajo triste y mal remunerado, diseñé una estrategia que me diera la libertad de viajar por el mundo sin fecha de regreso.

En mi blog Inteligencia Viajera enseño cómo hacer lo mismo. Puedes empezar por aquí.

Durante estos 5 años viajando, una de las mejores cosas que me ocurrió fue el descubrir que viajar solo es una de las mejores experiencias que puedes vivir.

Viajar solo tiene ventajas e inconvenientes, como todo en la vida. Sin embargo, para mi son mucho más sugerentes los beneficios y el aprendizaje adquirido que la parte más difícil del viajar solo.

Comencé a viajar en solitario cuando me quedé sin pareja. La relación que tenía se cortó pero yo no quería parar de viajar, así que, comencé a hacerlo en solitario.

Gracias a esto, ya he recorrido 32 países en 4 continentes diferentes. En cada uno de ellos tengo varias anécdotas, muchas de ellas divertidas, otras tantas, de situaciones difíciles en las que pasé bastante miedo.

Hoy voy a contarte las 3 mejores, o las 3 que creo más relevantes por las lecciones que extraje de ellas.

1. Volé (casi) gratis (por 3€) con Air France

Uyuni - Antonio G de inteligencia viajera

Uyuni

Cuando me dirigía a Bolivia (desde España) me quedé tirado en el aeropuerto de París.

Llevaba sin dormir dos días porque había estado despidiendo en Granada a unos amigos que ya no sé si volvería a ver. Por lo que mi estado, era bastante penoso.

Además, no pude dormir nada en el trayecto de autobús Granada-Madrid ya que había una adorable anciana de unos ochenta y muchos años ocupando mi lugar al lado de la ventana.

Antes de que me diera tiempo a sentarme y cerrar los ojos, la querida mujer comenzó a contarme su vida.

Era muy interesante, ya que ella también era una viajera, a su manera. Se había divorciado hacía muchos años. Solo le quedaba su hija, a la que iba a visitar a Madrid siempre que su salud se lo permitía.

Mi cansancio no podía aguantar el trayecto de 5 horas escuchándola atentamente. Así que, tras unos intentos fallidos por explicarle a la buena anciana que estaba necesitado de sueño, decidí cerrar los ojos mientras sus palabras continuaban penetrando mis oídos.

Creo que conseguí dormir unos 30 minutos.

Cuando llegué al aeropuerto de Madrid recibí la alegre noticia que el vuelo a París se había retrasado.

Una vez en Charles de Gaulle vi como las puertas de embarque se cerraban a mi llegada.

Lo bueno fue que me regalaron una noche de hotel y todas las comidas del día siguiente, así como el próximo vuelo con destino a Buenos Aires.

Lo malo es que una vez llegara a la capital argentina tenía 60 minutos para desembarcar, esperar la mochila, cogerla, pasar el control de inmigración, el de aduanas, facturar la mochila con la nueva compañía, pasar el control, y embarcar de nuevo.

Por lo que iba a ser una tarea complicada.

Lo divertido fue ver la cara de las personas con traje y corbata que se hospedaban en el hotel de 5 estrellas al verme entrar en la recepción.

Imagínate un mochilero con rastas, que no ha dormido en dos días, sin duchar, con un cabreo monumental, entrando en uno de los hoteles más glamurosos del aeropuerto de París.

Al día siguiente: 2 horas y media buscando mi mochila, 4 horas reclamando entre la docena de oficinas de Air France, por la más que probable futura pérdida de mi vuelo a Bolivia. Más de una hora peleándome con la policía para que me dejara pasar la mochila sin facturar.

Una vez que llegué a Bolivia, me encontré en una habitación enorme con más de mil personas haciendo cola en unas 12 o 13 filas. Las aduanas.

Salí corriendo hasta llegar a los policías que estaban controlando todo y les pedí que por favor me dejaran pasar porque tenía 20 minutos para coger el siguiente vuelo.

Mi sorpresa fue tremenda. Eran tan amables que ni si quiera me hicieron pasar la mochila por el escáner, si no que me sonrieron y me dijeron: Corre hombre, a ver si tienes suerte y llegas…

Finalmente conseguí entrar en el vuelo Buenos Aires – Santa Cruz.

Después de un mes recorriendo Bolivia y el norte de Argentina volví a Granada. Puse un par de reclamaciones en la web de Air France por todos los perjuicios que me habían causado.

Tardaron meses en contestarme pero cuando lo hicieron me pidieron disculpas y me regalaron 200€ para mi próximo vuelo.

Con esos 200€ me fui en el verano de 2014 a iniciar una ruta por los Balcanes durante mes y medio con 300€ en el bolsillo. El vuelo a Málaga-París. París-Milán (ida y vuelta) costaba 203€. Así que pagué 3€ por el vuelo.

Lección

“Lo malo, trae algo bueno encubierto. Siempre”

2. Haciendo autostop un camionero quiso seducirme

Inteligencia viajera - Antonio G.

Me encontraba atravesando la costa croata, desde el sur al norte.

Levanté el dedo en Dubrovnik y a la hora y media aproximadamente paró un señor en una camioneta. Al principio parecía bastante machote. Me habló de su mujer, de su hija y de su aburrimiento con el sexo en sus relaciones heterosexuales…

Ya sabía por donde iban los tiros, así que, en un intento de anticipación que dara por concluido este tema, le dije: “Yo tengo muy buenos amigos homosexuales, pero la verdad que nunca he estado ni estoy interesado en probar, sobre todo ahora mismo”.

– A lo que él, haciéndose el sordo: “¿Quieres que paremos por aquí cerca?”

– Mi respuesta: “No me ponen (excitan) los hombres”

– Señor conductor: “Si no lo has probado, ¿cómo puedes saberlo?”

El siguió insistiendo durante un rato, encontrando argumentos para todos mis intentos de fuga.

Finalmente, después de una profunda charla filosófica muy educada accedí a tener sexo con él.

Jajajajaj. ¡Es broma!

Logré escabullirme y que me dejara cerca de Makarska donde me recogió una chica en furgoneta que… bueno, eso es otra historia.

Si eres chica, viajas sola o quieres hacerlo pero tienes miedo, y te interesa conocer unos cuantos consejos de manos de una experta autoestopista viajera te recomiendo leer:

Viajar sola. Consejos para mujeres viajeras. Nina

Como has visto, los chicos también tenemos estos “problemillas” sexuales a la hora de hacer autostop. Lo que pasa, que creo que pocos los contamos públicamente.

Lección

“Ante situaciones complicadas mantén la calma y el sentido del humor”

3. Cómo me perdí en una selva de Brasil

reserva sapiranga brasil antonio G inteligencia viajera

Quería aprender portugués porque siempre me fascinó esta lengua.

Sé que lo mejor para mejorar exponencialmente un idioma es irse a un país donde se hable dicha lengua e interactuar el 100% de tu tiempo con los nativos.

Así que en el verano de 2012 me fui a viajar solo durante 3 meses a recorrer el gigante sudamericano.

Fue una experiencia brutal, y te puedo contar dos cosas muy sugerentes sobre este viaje:

Pero hoy, voy a centrarme en una parte no tan bonita de esta experiencia.

Cuando estaba en el estado de Bahía, concretamente en Praia do Forte, decidí adentrarme en la Reserva de Sapiranga.

Normalmente hacen paseos guiados, hay gente y tal. Pero coincidió que era temporada baja con las vacaciones de la mayoría de los guías y trabajadores de este lugar.

Así que tan solo había un recepcionista a la entrada para explicarte por qué no debías adentrarte en la reserva solo sin conocerla. Que era mejor volver en otra época.

¿Qué hice?

Pues pedirle que me explicara la ruta más sencilla para “darme una vuelta” por esta selva tan bonita.

Me explicó una circular con la que no debía tener problema. Aún así me recomendó esperarme unas semanas para hacerla, cuando hubiera más gente.

Como no tenía unas semanas más en ese lugar decidí adentrarme a explorar solo.

Una de mis (varias) carencias viajeras es mi orientación. Es nula.

Esto me ha jugado muchas “malas pasadas” y he terminado perdido en un montón de ciudades.

Aunque en centros urbanos no sentí nunca pánico cuando me pasó en territorios tan extensos como esta reserva hubo momentos que rocé el pánico.

Al final me controlé y todo fue bien. Viajando solo desarrollas el instinto y vas aprendiendo cómo actuar a tu favor, siendo indiferente a lo complicado de la situación.

La ruta circular que me explicó el chico de la puerta debería terminarse en no más de una hora y cuarto.

Tras 2 horas largas de caminar por la selva me di cuenta de que no tenía ni idea de dónde estaba ni cómo salir de allí.

Hubo momentos bastantes jodidos, me di cuenta que no tenía prácticamente agua ni comida. Como mucho me aguantaría para la comida de ese día, pero no si quiera tenía nada al cenar.

Así que si no conseguía salir de allí este era mi mayor problema.

Cuando encontré un río me relajé un poco. Al menos, no iba a morir de sed.

El siguiente par de horas caminando en las que decidí guiarme por mi instinto y seguir hacia delante sin parar (ni pensar) hasta que consiguiera ver algún camino para salir de allí, encontré un campo de fútbol en mitad de la nada.

Foto Antonio G Inteligencia Viajera

Enganchaba con un sendero que me llevó a un camino más amplio en el que finalmente había casitas y… ¡gente!

Tras otra hora andando logré salir de esta parte poblada de la reserva y ver el cielo abierto de la ciudad.

Levanté el dedo, hice autostop y una pareja me llevó en su coche hasta donde me estaba alojando.

Siempre recordaré la paz que sentí al poner mi culo en ese coche, estaba exhausto, sobre todo, mentalmente.

Antonio G - Inteligencia Viajera web

Lección

“Hay una delgada línea que separa el riesgo de la estupidez. Si la pasas sigue tu instinto para solventar la situación favorablemente y a la próxima no vuelvas a cometer la misma estupidez”.

Regalo

Espero que te hayan gustado estas 3 historias. O al menos, que te hayas reído un poco de mi y de mis situaciones.

Si como yo, quieres vivir viajando pero tienes problemas de tiempo y dinero que te impiden hacerlo tanto como te gustaría, te regalo 25 ideas probadas para ganar dinero mientras viajas.

Quizá puedas aplicar alguna de ellas hoy mismo. Yo elegí la número 1 para diseñar una estrategia que me diera la libertad para trabajar desde cualquier lugar del mundo y poder viajar sin fecha de regreso.

Por último, ¡¡¡mil gracias Vero!!!

Gracias por abrirme las puertas de tu blog para compartir estas 3 experiencias tan personales ¡contigo y con todos tus lectores!

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2 pensamientos sobre “Viajar solo: Descubre las 2 anécdotas más divertidas y la situación más difícil de un viajero solitario

    1. Sinmapa Autor del artículo

      Ha sido un placer, Antonio!!! Me han encantado tus anécdotas… sobre todo la del camionero jajajajja 😉 La semana que viene nos contamos más anécdotas en persona! 🙂

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