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Cultura y naturaleza en Santa Marta y el Parque Tayrona

Colombia fue puro descubrimiento para mi. Sus ciudades coloniales, las urbes más modernas y aquellas que resurgieron victoriosas tras años de violencia. La amabilidad de la gente, los colores, los sabores, los olores, la música y, por supuesto, esa carismática naturaleza que crea postales idílicas cuando juega con los contrastes. ¿Dónde si no se pueden ver montañas coronadas por nieves eternas cayendo sobre el turquesa del Caribe mientras deja en su camino al mar una selva tupida salpicada por rocas gigantes?

La historia, el presente y la inexpugnable naturaleza se mezclan en esta zona costera de Colombia. Aquí, donde los Tayrona dejaron huella, Simón Bolívar falleció un 17 de diciembre de 1830 o Gabo se inspiró para grandes obras, es hoy no sólo una de las puertas de acceso al Parque Tayrona y a playas con encanto como las de Taganga o Playa Grande, sino una ciudad con personalidad en sí misma. La ciudad de la que hablo es Santa Marta.

Santa Marta, Parque Tayrona Colombia

Callecitas de Santa Marta via Shutterstock

Cuando llegué tuve la suerte de alojarme en el hotel Boutique Mauricio Babilonia ambientado en las obras del gran escritor Gabriel García Marquez. Una casona antigua remodelada, con dos salones, un patio interior, un puñado de habitaciones y una terraza con vistas a la ciudad. Antes de salir a descubrir la magia de la ciudad, el hotel ya me daba una buena pincelada de lo que me esperaba fuera.

Santa Marta, con sus horas lentas junto al mar, su clima cálido y su arquitectura de antaño invita a caminarla de forma sosegada y con los ojos bien abiertos, para no perderse detalle. Tiene concurridas plazas flanquedas por bares y restaurantes, como la Plaza de los enamorados; tiene un malecón con muelle que invita a perderse en su horizonte, la Cordillera de los Andes, con sus picos nevados, resguarda y vigila a la alegre población de la bahía que se mueve a ritmo caribeño.

En Santa Marta, departamento de Magdalena, confluyen raíces comunes y diversas de las poblaciones aledañas de La Guajira, de la Macondo de Gabo (Aracataca) y Ciénaga. Sólo por la personalidad que le imprimen a la ciudad y los impresionantes escenarios que la envuelven, vale la pena la visita.

Tras mi primer día descubriendo la comisura de la sonrisa de Santa Marta, me tomé una buseta para ir a conocer la vecina localidad de Taganga, un pueblo pesquero que limita con el Parque Nacional Tayrona. Aunque la playa no me pareció ideal para darme un baño, aproveché que era muy temprano para sentarme en uno de los muchos puestos que hay para beberme un café tinto y ver cómo se desperezaba la ciudad. Supuse que no era una de las zonas más seguras del país al ver la estatua de la Virgen María entre rejas, o cuando varias personas –durante mi caminata por la playa- se acercaron a mi para sugerirme que guardara mi cámara de fotos réflex, porque allí “hay mucho amigo de lo ajeno”.

Aproveché que el sol aún no abrasaba para tomarme un bote que en menos de 5 minutos me dejó en la orilla de Playa Grande. La coreografía de vendedores de productos y servicios era incesante y se mezclaban con las risas y brindis a orillas del Caribe. Masajistas que te embadurnan en aceite en plena playa y te prometen quitarte los pocos nudos que quedan en tu espalda a la vez que el aceite –prometen- te dará un tinte moreno que durará varias semanas (?). Los caza-clientes te invitan a sentarte en sus hamacas con sombrilla a cambio de que consumas en sus restaurantes, de paso te alquilan un kayak o te dan un paseo en la banana flotante. No faltan, por supuesto, quienes te venden agua, refrescos, fruta, agua de coco… o lo que se te antoje. Aún así, todo el cuadro se completaba con vistas increíbles y chapuzones en el mar cálidos y turquesa.

Había llegado el momento tan esperado de conocer una de las zonas naturales más bellas de Colombia: el Parque Nacional Natural Tayrona. La gente de Colmbia4U me había invitado a realizar un trekking por la tupida selva para conocer Pueblito, una zona arqueológica -de una antigua ciudad Tayrona- de difícil y extenuante acceso antes de bajar a las playas que hacen tan conocida esta zona. Acepté, por supuesto. Aunque no sabía en qué me estaba metiendo… llegué ¡agotada! **tengo que confesar que mi estado físico no es el mejor… desde hace más de 20 años que no hago deporte ni gimnasia**

Casi junto al sol salté de la cama y salí junto a otros viajeros rumbo a la localidad de Calabazo, donde comenzó un fatigante ascenso. Es que el parque está en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde se encuentra la montaña costera más alta del mundo –con picos nevados e incluso glaciares ecuatoriales!!!- y que desciende 5.700 metros (picos Colón y Simón Bolívar) directamente al mar, donde hay bahías, ensenadas y playas espectaculares junto a manglares y bosques… y una gran variedad faunística. Pero además, este es el territorio de cuatro pueblos indígenas que aún lo habitan, lo cuidan y lo protegen: los Kogui, los Arhuaco, los Kankuamos y los Wiwa. En el camino puedes cruzarte con ellos y siempre te saludarán con una tímida sonrisa. Pero si no los ves, seguro verás las sabias frases de su cultura a lo largo del camino, grabadas en carteles de madera…

 


Tras varias horas de ascenso en medio de una selva cerrada, apareció un claro que muestra vestigios arqueológicos de algún asentamiento de los Tayrona, que se cree que vivieron en la zona desde épocas precolombianas hasta la época de la colonización. La verdad es que en Pueblito apenas se ven las bases redondas de las que fueran las viviendas de los Tayrona y en la actualidad hay algunas casas que copian esa arquitectura y en la que viven algunos pobladores locales que se mantienen “escondidos” durante las horas de visita de los turistas, a menos que les lleves algún regalo (normalmente comida) y allí salen para recibirlo y agradecerelo. Con suerte –y medio a regañadientes- aceptan una fotografía. El guía me dice que son “muy tímidos y prefieren poco contacto con gente de fuera”.

pueblito- parque tayrona Santa Marta

Pero lo mejor de mi visita al Tayrona fue el descenso. Me sentí una especie de Indiana Jones femenina, bajando grandes formaciones rocosas agarrada de cuerdas, o arrastrándome bajo ellas y disfrutando de la aventura de descender por esta reserva ecológica, considerada una de las más importantes de Sudamérica.

Tras más horas de las esperadas, divisé el horizonte turquesa. Sentí alivio, felicidad… y ¡hambre! Al fin había llegado a la “civilización” tras mi aventura selvática. Llegué a la playa “Cabo de San Juan”, conocida porque es una zona de acampada y con un entorno natural que quita la respiración. El mirador circular ubicado en un promontorio en el mar te permite mirar las montañas desde otra perspectiva. Si antes las caminé, las sufrí y las sudé; ahora era momento de admirarlas desde el mar.

Pero aún nos quedaría otra caminata por playas y senderos de manglares antes de llegar al restaurante, donde recargar energías y descansar las piernas después del chute que le metimos para conocer Pueblito. Pasamos primero por la zona conocida como La Piscina, de ahí a la Playa Arenillas donde mientras esperaba mi plato vegetariano me di un buen baño en el mar caribe.

Tras un buen rato de tranquilidad, comida, baños y descanso al sol nos pusimos en marcha de nuevo para atravesar la Playa Arrecifes –aquí no te puedes bañar y hay carteles que indican cuántos bañistas han perdido su vida haciéndolo- y seguir las pasarelas de madera, conocidas como el “Camino del Descubrimiento” que se pierden entre manglares y selva tropical húmeda que cada tanto asoman a alguna de las tantas playas desiertas en las que una no se puede nadar por la bravura de sus aguas, hasta llegar a Cañaveral, desde donde se hace un recorrido de unos kilómetros –siempre a pie- hasta llegar a uno de los puntos de salida del parque –aunque suele ser el de entrada para quienes sólo van a conocer las playas del parque- que es El Zaino.

Parque Tayrona Santa Marta Colombia

La verdad es que me quedé con más ganas de Tayrona. Hay algunos eco-alojamientos dentro del parque que espero poder visitar –y alojarme- en mi regreso al país, por que sí, aunque no sea yo mucho de repetir destinos, Colombia es para repetir porque es muy cierto su slogan: “el único riesgo es que quieras quedarte”. Yo me hubiera quedado encantadísima de la vida. Pero tuve que regresar a Santa Marta unos días más, y aproveché para alojarme en un hotel con piscina y vistas de la ciudad… el Hotel Masaya Santa Marta. Desde allí organicé mi próxima aventura: navegar por el Mar Caribe durante varios días hata Panamá, pasando por el edén en la tierra más conocido como archipiélago de San Blás. Pero eso os lo cuento en el próximo post!

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6 pensamientos sobre “Cultura y naturaleza en Santa Marta y el Parque Tayrona

  1. Federico

    Hola Vero otra vez molestándote, si ingresamos por Calabazo al lugar de el Zaino. Veremos las mismas cosas?
    Ahora que leí este post me generó dudas por donde ingresar o la diferencia entre ambos recorridos.

    Aguardo tu respuesta!
    Muchas gracias y disculpa las molestias!
    Saludos,

    1. Sinmapa Autor

      Hola Federico. Te recomiendo que mires el mapa del parque -en la foto del mapa hay un link donde si pinchas el mapa se agranda- y veas los caminitos. Si entras por Calabazo el camino te llevará cuesta arriba hasta Pueblito y luego bajarás hasta cabo de san juan. la verdad a mi no me gustó tanto y te lleva muchas horas ese camino. si lo que buscas es playa, entra por el zaino. Haras todo el camino hasta cabo san juan y luego de regreso por el mismo camino.

  2. Malena

    Hola que tal, soy una chica de 25 y desde hace mucho he soñado con viajar pero me da un poco, mucho susto solo puedo viajar sola. Tu post esta increíble y realmente inspiras confianza, al menos a mi, por eso, quisiera que me dieras algún consejo. Estoy planeando hacer mi primer viaje en Junio-Julio y he escogido el Tayrona, te agradecería si tienes alguna recomendación útil para una persona que va a viajar sola por primera vez.

    1. Sinmapa Autor

      Hola, Malena!!! Qué bien que hayas tomado la iniciativa de un viaje en soltario y qué bueno que vayas a Tayrona… te encantará! En relación a los consejos y palabras de ánimo para una viajera primeriza… ¡este blog está lleno de eso! Te recomiendo que leas, al menos, estos articulos:
      Sacúdete el miedo a viajar: https://www.sinmapa.net/sacudete-el-miedo-a-viajar/
      Desmitificando algunos miedos populares: https://www.sinmapa.net/desmitificando-algunos-miedos-populares/
      Me matan la ilusión de viajar: https://www.sinmapa.net/me-matan-la-ilusion-de-viajar/
      Viajar sola Pros&Contras: https://www.sinmapa.net/viajar-sola-pros-contras/
      Mesa para una: https://www.sinmapa.net/mesa-una-tips-comer-sola-no-sentirse-rara/
      10 consejos de seguridad para mujeres viajeras: https://www.sinmapa.net/10-consejos-seguridad-mujeres-viajeras/
      ¿Es seguro viajar sola?: https://www.sinmapa.net/seguro-viajar-sola/

      Y si navegas por la web encontrarás un montón de artíclos más que seguro te ayudarán en tu viaje! Por cierto, en unas semanas ya sale la guía de viaje de Tayrona… sigue atenta a la web!

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