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Masaje balinés

¿Sabes cuál es la rutina de todo viaje en solitario? Preguntarte casi a diario: dónde, cómo y cuándo. Éstas tres preguntas son el hilo conductor de tus días y cuando viajas sola te evitas el drama de discutir las respuestas.

En Ubud había conocido a 3 personas maravillosas que habían decidido seguir su viaje hacia las islas Gili; pero yo antes de descubrir esas pequeñas gemas en el mar de Bali quería conocer un pequeño pueblito portuario llamado Padangbai. Así que, sin dramas ni discusiones, decidimos seguir caminos separados… pero no por mucho tiempo. En el momento de tomar caminos diferentes no nos dijimos “adiós” sino “hasta luego”. En unos pocos días nos reencontraríamos en Gili “T”, como comúnmente se le llama a la mayor de las islas.

Ubud, indonesia

Mis nuevos compañeros de ruta – Ubud

A las 7am desayunamos todos juntos (Bekkie, Katie, Martin y yo), y yo me tomé un bus a Padangbai, una ciudad “base” principalmente utilizada para cruzar a las islas más orientales de Indonesia. Por carretera se demora casi 2 horas en realizar el trayecto que, aunque corto, por el decadente estado de gran parte de las carreteras se hace imposible realizar más rápido.

A lo largo de la carretera pasamos por Sanur, otra pequeña ciudad al sur de Bali, una opción un poco más tranquila que Kuta, pero con las mismas tiendas internacionales y con una gran afluencia de turismo, principalmente australianos, alemanes, holandeses e ingleses.

 

Playa principal en Padangbai, Bali, Indonesia

Playa principal en Padang Bai, Bali

Al llegar a Padangbai caminé por las pequeñas calles de tierra, entre gatos sin cola, gallinas, cabras, motos, caballos y ofrendas a los dioses situadas en el suelo, hasta encontrar un sitio donde pasar la noche. La gran mayoría de los guest houses se encuentran ubicados en primera y segunda línea de playa que, aunque es muy bonita, está repleta de las típicas embarcaciones indonesias y no hay mucho sitio para darse un baño.

Calles de Padangbai, Bali, Indonesia

Gallinas comiendo las ofrendas a los dioses en Padangbai

Calles de Padangbai, Bali, Indonesia

Limpieza “espiritual” a una moto – Calles de Padangbai

Al encontrar un hostal relativamente decente, dejé mis bártulos, pregunté a varias personas locales por la mejor playa de la zona y me indicaron el camino a una que no estaba muy lejos: unos 10 minutos a pie.

Calles de Padangbai, Bali, Indonesia

Mujer en las calles de Padangbai, Bali

Me apuré para llegar pronto a la playa conocida como Blue Lagoon. Se trata de una diminuta playa de arenas blancas y agua turquesa con pocos turistas e ideal para descansar, relajarse y darse unos buenos baños.

playa Blue Lagoon en Padangbai. Masaje balinés

Playa Blue Lagoon en Padangbai.

Tirada al sol deduje que ya estaba más cerca del paraíso –por lo menos en relación a Kuta-. Aún así, seguía teniendo en mente el ideal de playa, y ésta tampoco cuadraba a la perfección, principalmente porque los primeros metros dentro del agua estaban repletos de piedras, corales, etc., lo que dificultaba la entrada al mar y el nado.

Playa Blue Lagoon en Padangbai Masaje balinés

Playa Blue Lagoon en Padangbai – Bali

Como en la mayoría de las playas de Indonesia, durante los primeros minutos fui encarada por al menos una docena de vendedores de sarongs, piñas, cocos y masajistas que no aceptan el primer “NO” como respuesta… ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto, ni el quinto, ni el sexto, ni el séptimo, ni el octavo. Quizá para el noveno ya se hacen una idea de que no lograrán nada con seguir insistiendo. Cuando finalmente los vendedores se alejaron, me puse los auriculares en los oídos, encendí el iPod, me acosté en la arena y fijé la vista en el horizonte. Me sentí afortunada, no hacía mucho tiempo mi único horizonte era una pantalla de ordenador, y si levantaba aún un poco mas la vista, veía una gran oficina iluminada con luz artificial, de esa que daña la vista.

Respiré hondo. Fue mas bien un suspiro de liberación. Sonreí. Me sentí libre.

Me concentré en mi respiración, que siempre ayuda a vivir el presente y con Manu Chao de soundtrack me olvidé de pensar. Me di el lujo de simplente estar en ese momento y en ese lugar sin importar nada más. Me metí en el agua. Volví a tumbarme al sol, me coloqué los cascos en los oídos y otra vez escuché a una mujer ofreciéndome masajes: “Miss, I make good price for you!, Full body massage 30mil rupias… yes? Yes? Miss! Good Price!”.

Playa Blue Lagoon en Padang Bai.

Playa Blue Lagoon en Padangbai.

Finalmente esta mujer de arrugas pronunciadas y mirada dulce me convenció (no es tan fácil como parece negarse a recibir un masaje de cuerpo completo durante una hora por menos de 3€!!!) y me dejé caer en los placeres de los masajes balineses. Durante una hora entera me masajearon con aceite de coco y vainilla. Yo me limité a cerré los ojos, me dejé llevar por el placer de aflojar los músculos… y el sonido del vaivén de las olas acariciando la orilla me hipnotizó. Caí en un trance profundo. Mi mente se relajó y dejé de pensar en qué haría al día siguiente, cómo organizaría los vuelos a Filipinas o qué bus me llevaría de una punta del país a la otra. La mujer tuvo que zarandearme un poco para sacarme del trance en el que me había metido.

Pequeña embarcación en Padang Bai Masaje balinés

Pequeña embarcación en Padang Bai

El mundo se paró ahí mismo. Mis músculos estaban relajados, mi mente en blanco y el aire era puro. Mi latidos de mi corazón iban al compás del romper de las olas en la orilla. Quería inmortalizar ese momento en mi mente. Quería quedarme en ese estado durante días. Por primera vez en mucho, mucho tiempo sentía paz. Abrí los ojos y los fijé en una pequeña embarcación hasta que el sol se escondió detrás de la linea del horizonte.

Por la noche busqué algún sitio con wifi gratris para cenar –te das cuenta que eres adicta a las nuevas tecnologías cuando tu elección del bar/restaurante/café es por el número de enchufes que tenga disponible y la calidad del wifi y no por su oferta culinaria-.

En Padangbai sólo hay dos sitios que ofrecen este servicio y cada uno está situado en una punta de la ciudad, puntas opuestas, evidentemente. Fui a cenar al más económico, Geko, y luego regresé al hotel donde me esperaba en mi habitación un pequeño geko, bichos omnipresentes en la isla. Finalmente me dormí, estaba agotada de tanto sol, tanta playa y tanta paz!

Datos útiles:

Noche en guest House: 70.000 Rupias (habitación doble con baño privado pero ducha de agua fría).
Autobús de Ubud a Padangbai: 350.000 Rupias (ticket múltiple destino, incluye trayectos: Kuta-Ubud-Padang Bai-Gili Trawangan)
** Tener en cuenta que en Padangbai NO hay cajeros automáticos! Cambiar dólares a moneda local o retirar dinero de un cajero automático antes de llegar a la ciudad.
Comida: 73.000 Rupias (en un restaurante de corte occidental con acceso gratuito a wifi)
Masaje balinés (1 hora/cuerpo completo) en la playa: 30.000 Rupias

 

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3 pensamientos sobre “Masaje balinés

  1. Nati

    Momentos como ese son los que a mí me gustan, aislarte de todo y ser solo tú y tu entorno. Cada vez cuesta más porque la cabeza no da tregua, pero por eso son valiosos. No sé si en un viaje como los tuyos yo lo conseguiría porque seguro que estaría “organizando” el movimiento siguiente. Es algo contra lo que lucho mentalmente.
    Y en cuanto a Indonesia, estoy dándole vueltas a un nuevo viaje mochilero, así del tipo que hice a India hace unos meses, y el Sudeste asiático me atrae muchísimo. Sé que es una pregunta tonta pero así y todo te la hago: Tailandia, Lagos, Indonesia o cuál sería el tuyo?

    1. Sinmapa Autor

      Hola, Nati! Para mi también es difícil “parar la mente” y relajarme. Como vos decís, en viaje una siempre está pensando qué hacer luego, dónde comer… a qué ciudad ir después, cuándo, a qué hora, en qué medio de transporte -además de averiguar por hostales o zonas de mochileros- etc. Pero a veces, cuando todo alrededor es paz, si te permites un ratito “parar” y no pensar, es una maravilla! En cuanto al Sudeste Asiático, la ruta depende de cantidad de días y las cosas que te gusten ver y hacer. Pero si tuviera que regresar a tres países y hacerme una ruta, yo recorrería Myanmar, Laos e Indonesia! 😉 Un saludo!

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