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Ruta temática: “Paren el mundo que me quiero bajar”

 

RUTA TEMÁTICA:

“PAREN EL MUNDO

QUE ME QUIERO BAJAR”

 

Mujer al borde del colapso… se quiere bajar del mundo ya mismo! Via Shutterstock

Llámalo “paren el mundo que me quiero bajar” como decía la mítica Mafalda, “#Meprecipitodelavida” –como diría @Lavecinarubia– o simplente que “estas hasta las narices” de todo: del trabajo, de los clientes, del casero, de la familia, de los amigos, de tu pareja que nunca repone el papel higiénico cuando se acaba –o de la fauna de Tinder-, del tráfico, de la rutina, de la política, de la economía, del fútbol, de las películas cutres de los domingos por la tarde, de la cola en el súper, de ir en el metro como una sardina, del grupo de mamis&papis del whatsapp, del “des-pa-cito”, de tener siempre los mismos problemas, de tener que ser la mujer-orquesta y que encima el del bar no sepa ya a esta altura que “lo de siempre” es un café americano sin azúcar y que no, no quieres una tostada. Una especie de pelota huracanada crece dentro de ti y te impulsa a querer largarlo todo, irte lejos de todo y de todos. Olvidarte de tu existencia y tu vida tal y como es y entregarte a un hedonismo puro y duro donde tu mayor preocupación sea contar nubes u olas del Caribe bajo un cocotero.

¿Conoces el síndrome del “burnout”? O lo que es lo mismo: “estar quemada”. Es un síntoma del que todos en algún momento somos víctimas –sobre todo en este mundo tan exigente, post-moderno y tan ultra-rápido e instantáneo saturados de obligaciones, responsabilidades y redes sociales. Digamos que es ese momento en el que sientes que vas a explotar y que si sigues en la misma línea vas a matar a alguien (por favor, policía no venga a buscarme por conspiración asesina. Lo digo en una acepción metafórica! Yo no mataría ni a una hormiga y ¡eso si que es literal!).

Así que así estas: hastiada, cansada, aburrida… todo te molesta, todo te irrita y nada te emociona. Bueno, sí: te hace temblar de emoción, casi una idea orgásmica la de meterte bajo una manta en el sofá con una suscripción eterna a Netflix y no salir de tu casa en 3 meses como mínimo. Te sientes como Sísifo… y nada tiene sentido. La vida te está pasando por encima y tú estás dando manotazos de ahogada y te preguntas: ¿esto es vida? Si la respuesta es no… ¡es hora de viajar, amiga!

Si, admítelo… lo quieres, lo deseas con locura y lo necesitas más que el aire que respiras. Te da igual todo a esta altura, así que si no te dan unos días libres en el trabajo, te los tomas indefinidamente. Tu salud mental, física y emocional están ante todo. A ver, mujer, RESPIRA. Respira a conciencia. Inhala bien lento y largo por la nariz. Retén ese oxígeno en tus pulmones 3 segundos. Libérlao por la boca de a poquito. Apaga el móvil (sé que da pánico, así que ponlo en modo “avión” unos minutos). Ahora deja de leerme y haz un poco de estiramientos donde estés: ponte de pie, sube ambos brazos e intenta tocar el techo. Ahora dobla tu tronco hacia delante y déjalo caer hacia el suelo y que tu cabeza caiga. El cuello suelto, libre. Deja que tu cuerpo te guíe en el resto de estiramientos. Si escuchas bien te dirá qué hacer. No olvides respirar. Dale. Te espero aquí.

¿Ya estás mejor? Tu cara me dice que un poquito mejor. ¡Bien! Te tengo un plan para superar este momento de “paren el mundo que me quiero bajar”… ¿lista para tomar acción? Te tengo preparado un viaje ¡que te hará olvidar hasta de tu nombre! Lo necesitas y lo sabes… así que nada de excusas de “no tengo tiempo, tengo que poner una lavadora, terminar un informe, llevar los chicos al cole y hacer la compra”. Olvídate de eso. Tienes que desaparecer unos días –o semanas-. El mundo seguirá girando sin ti, no worries.

Apretando la bola de estrés no llegarás lejos. Precisas un viaje… ¡y lo sabes! Foto via Shutterstock

Te propongo dos destinos perfectos para poner remedio a tu burnout, alivianar el peso de tus hombros, relajar tu cuerpo y tranquilizar tu mente. Haz la maleta y compra el billete… ¡que nos vamos!

Islas Cíes, España

 

Si la sola idea de “escaparte” unas semanas te da taquicardia y sientes que no serás capaz porque “el peso del mundo recae en tu presencia y organización”, primero me gustaría diagnosticarte un burnout grave… y la cura es que empieces por una escapada de unos 5 días –mínimo- a este archipiélago en las Rías Bajas.

Necesitas un paraíso natural como este donde NO HAY INTERNET (deja de hiperventilar… hemos vivido millones de años sin wifi y ¡hemos sobrevivido!) pero si playas que están consideradas las mejores del mundo.

Vistas de las Islas Cíes… ¿te imaginas pasar unos días aquí? via Shutterstock

Ir a las islas Cíes es como volver al pasado, a nuestro momento más instintivo y de conexión con la naturaleza. Como sabrás, y si no te lo cuento ahora, en las Cíes no hay… ¡hoteles! (otra vez hiperventilando! Cálmate!) pero si una tiendas de campaña muy apañadas con CAMAS (así que no me pongas la excusa de que no puedes dormir en el piso). ¿Te imaginas pasar unos días sin radio, sin TV -ni los discursos políticos-, sin internet y por ende sin whatsapp, Facebook, Instagram, twitter, etc.? Puede ser tan atemorizante como liberador. Al principio te sentirás estresada, tendrás síntomas de la abstinencia -como los que tienen los adictos a las drogas o al alcohol- pero verás que con el paso de los días tu mente se relajará y tu también y no entendrás cómo podías vivir 24h/7 conectada.

Llévate un libro y piérdete entre sus líneas, date un paseo por alguno de sus muchos senderos, túmbate en la playa Rodas a observar el atardecer. Vacía tu mente de problemas, obligaciones, responsabilidades o preocupaciones. Este es tu momento. Te lo has ganado con sudor y lágrimas. Permítete desconectar sólo 5 días (o más si puedes). Leí por ahí que según la leyenda Dios descansó en las islas Ciés el séptimo día, tras crear todo lo que hoy vemos. Quizá Darwin rebatiría esta leyenda, pero sólo por la causa, démosla por verdadera y plantéate… si Dios descansó aquí tras su laboriosa tarea de crear el universo… ¿por qué tú no? Esás en un espacio natural protegido y casi virgen que te grita “¡DESCONECTA!”.

En serio… ¿te puedes resistir a esta playa? Foto Shutterstock

Ah! Y si toda tu excusa para no ir es que no te gusta nada eso de “las tiendas de campaña”, en la cercana Isla de Ons tienes un pequeño hotel con habitaciones y apartamentos. No es lo mismo que las Cíes, pero al menos habrás logrado salirte de la “rueda del hámster” y desconectar algo. En serio, por tu bien y el de todos los que te rodean: para, desconecta, descansa y recupera la energía perdida en la vorágine de la rutina.

 

Rishikesh, India

 

¿Relax en India? ¿En serio? ¿En el segundo país más poblado del planeta, donde los indios te miran de arriba abajo, no conocen el concepto de espacio vital y parece que no saben conducir si no tienen una mano pegada al claxon? Pues si. Pero no me malinterpretes. No te estoy mandando a Nueva Dheli o a Calcuta (es más, ¡ni se te ocurra pisarlos en tu estado!). Tu vuelo te tiene que llevar directamente a Rishikesh, que es como una especie de “sub-india” donde los indios van a otro ritmo, sedados quizá por la atmósfera hippie que dejaron los Beatles a su paso.

La gente en las calles de Rishikesh parecen estar “fumados”: siempre sonrientes, caminando lento, descansando y entregándose a los placeres divinos. Todos hablan de –y hacen- yoga, meditación, masajes ayurvédicos y de otros tipos… y todo en un entorno natural inmejorable: en las faldas del Himalaya y atravesada por el Río Ganges (que a esta altura aún no está contaminado a los niveles de Varanasi)… y es el paraíso de los Ashrams, hogar de yoguis y gurús varios.

Vistas de Rishikesh… ¿puede ser más bucólico este paisaje? via Shutterstock

Imagina si será relajado el lugar que está considerado “la capital del yoga” y es el sitio donde los Beatles se reclutaron para aprender el arte de la meditación trascendental. Eso sólo pasa en un lugar con buenas energías y ¡mucha paz! Si ellos lograron “abandonar” un tiempo sus agitadas vidas de fans, álbumes, paparazzis, bares y chicas… ¡tú puedes hacerlo también! Así que hazme caso, vete dos semanitas para allá y disfruta de largos paseos por la ribera del río, cruza los puentes a paso lento y ríete de cómo los monos le roban la comida a los turistas despistados –reirse de estas tonterías relaja que no veas!-. Come sano, apúntate a clases de yoga y meditación –auqnue no sea lo tuyo. Prueba aunque más no sea unos días a ver qué tal se te da, podría sorprenderte tu cuerpo!

Al atardecer acude a la ceremonia Ganga Aarati y déjate llevar por lo cánticos y mantras… es una experiencia religiosa, como diría Enrique Iglesias. Aunque no te vaya mucho el rollo, es un ritual digno de verse y que te hará olvidar que tenías una vida fuera de allí. Otra opción es sentarte en alguno de los Ghats a ver pasar el día. La verdad es que todo es tan diferente en India que tu mente se olvidará de todo para centrarse –y flipar un rato- con lo que estás viendo: como el “limpiador de oídos”, “las vacas que roban comida a turistas y gurús por igual” o simplemente el ritmo de vida indio.

👉 Si quieres saber más sobre todo lo que puedes hacer en Rishikesh y que te ayudará a desconectar y relajarte puedes leer el post que escribí tras mi paso por la ciudad.

¿Qué te han parecido las propuestas? Espero que pronto me escribas para decirme que has viajado a las Cíes o a Rishikesh y me cuentes tu experiencia, ya con cara de relajada y una sonrisa en tu boca!

📍 Último consejo: Si tu nivel de saturación es tal que ni siquiera te puedes plantear organizar un mini-viaje tienes una tercera opción es que te compres un paquete “All-Inclusive” –esos de pulserita- y sólo te preocupes de llegar al avión porque todo el resto de tu viaje estará ya organizado y pensado para ti. Los destinos de All-Inclusive pueden ser desde un crucero hasta Punta Cana o la Riviera Maya.

📍 Esta cuarta ruta forma parte de una “saga” de itinerarios por el mundo según tu situación y estado emocional y anímico.
** Ruta Temática 1: “Me han echado del trabajo”
** Ruta Temática 2: “Me han roto el corazón”
** Ruta Temática 3: “Tengo ganas de marcha, marcha!”
** Ruta Temática 4: “Paren el mundo que me quiero bajar”
** Ruta Temática 5:Estoy locamente enamorada”

** Ruta Temática 6:No he cumplido ningún propósito de año nuevo
♣ A medida que vaya publicando otras rutas, también las podrás encontrar aquí.

 

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