He estado en Valencia muchas veces. Voy mínimo una vez al año, a veces dos o tres. En invierno, en verano, en Navidades, en meses tranquilos (aunque he de confesar que nunca en Fallas porque me agobian un poco las multitudes y la pirotecnia). Y aun así, siempre acabo repitiendo ciertos planes. No porque no haya cosas nuevas (¡siempre las hay!) sino porque me encantan. Porque son esos sitios y momentos que, vayas cuando vayas, te hacen sentir bien y disfrutar de la ciudad.
Por eso, cada vez que vuelvo, no “voy a ver Valencia”. Vuelvo a mis básicos y añado algo nuevo si encaja o me llama la atención.
Casi siempre llego en tren -el tren valencia a Madrid iryo se ha convertido en una constante en este city-break por comodidad, precio y tiempos- y casi siempre empiezo igual: caminando sin rumbo fijo, dejando que la ciudad marque el ritmo.
Este no es un artículo de “qué ver en Valencia” al uso. Es lo que yo hago siempre, lo que repito, lo que adapto en mi ruta según la época del año, lo que evito y lo que recomiendo a mis amigos más íntimos. Da igual si es tu primera vez o si ya has estado: estos 15 imprescindibles en Valencia que funcionan en cualquier visita.

ÍNDICE DE CONTENIDOS
- 1. El primer paseo nunca es al centro: es al antiguo cauce del Turia
- 2. El Carmen, pero con criterio (y a ciertas horas)
- 3. El Mercado Central no es para hacer fotos, es para comer
- 4. La Catedral (y el Santo Cáliz)
- 5. Subir al Miguelete solo si el día acompaña
- 6. Ruzafa para chuparse los dedos
- 7. El IVAM como termómetro cultural
- 8. La Ciudad de las Artes… desde fuera (y desde el agua)
- 9. El Cabanyal, un barrio con mucha personalidad
- 10. Comer arroz donde no te explican el arroz
- 11. Una mañana entera en la Albufera (no una excursión exprés)
- 12. Mercado de la imprenta
- 13. Jardín Monforte, un oasis de paz
- 14. Museo Nacional de Cerámica, la sorpresa asegurada
- 15. Dejar algo pendiente para volver
- Si yo volviera mañana a Valencia, haría exactamente esto:
- Cómo llegar a Valencia
- Dónde comer en Valencia
- El mejor alojamiento en Valencia
1. El primer paseo nunca es al centro: es al antiguo cauce del Turia
Después de muchas visitas a Valencia, lo tengo claro: antes de visitar plazas, iglesias o museos, ¡necesito aire libre! Sobre todo viniendo del “cemento masificado de Madrid”.
El Jardín del Turia es uno de los grandes aciertos urbanísticos de la ciudad. Un antiguo cauce convertido en un parque lineal que atraviesa Valencia de oeste a este y conecta algunos de sus puntos más icónicos: el Palau de la Música, el Gulliver, la Ciudad de las Artes y las Ciencias o los puentes históricos como el de Serranos o el del Real.
No lo recorro entero de una vez (tiene +8.5km). Camino un tramo, me siento, veo la vida pasar. Es una forma muy práctica de tomarle el pulso a la ciudad y de comenzar a disfrutar de su patrimonio sin agobios. Si quieres hacerlo completo te recomiendo lo que hice yo el pasado otoño: alquilé una bici porque es un paseo perfecto para hacer en dos ruedas. Es una ruta llana y muy agradable.
2. El Carmen, pero con criterio (y a ciertas horas)
El barrio de El Carmen (una de las zonas más antiguas y pintorescas de la ciudad) no es el problema -que muchos dicen que está lleno de gente y no se puede pasear con calma-. El secreto es cuándo ir y cómo visitarlo.
Yo voy pronto por la mañana o a última hora de la tarde. Nunca en medio. Y te recomiendo hacer lo mismo si quieres pasear con calma y, sobre todo, disfrutarlo.
Me gusta perderme por las calles “menos turísticas”, entrar en alguna galería pequeña o sentarme a tomar algo sin plan previo.
Eso no quita que haya visitas que merecen siempre la pena -por más populares que sean-: la Lonja de la Seda (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), las Torres de Serranos o las Torres de Quart, que además te dan una buena perspectiva histórica de la ciudad.
Si quieres una versión más «estructurada», aquí te dejo esta guía sobre qué ver en Valencia en un fin de semana que escribí especialmente para que no te pierdas nada de Valencia en 2 días. Pero este paseo va de otra cosa: de atmósfera y de saber elegir bien el momento.

3. El Mercado Central no es para hacer fotos, es para comer
Si entras al mercado, miras el techo con su cúpula y sales, ¡te estás perdiendo lo mejor!
Yo voy con hambre. Almuerzo de pie, hablo con los que atienden los puestos, compro poco, pero «bien». El Mercado Central es uno de los más vivos de España y sigue siendo un mercado de verdad, no un decorado modernista.
Aquí tienes que probar el esmorzaret, una tradición muy valenciana que se toma a media mañana (entre las 9:00h y las 11:30h): bocadillo potente, encurtidos, cacahuetes, café y alguna bebida más. Es un momento social, casi sagrado.
Un consejo local: si buscas una versión más tranquila o diferente, el Mercado de Colón es otra buena opción para esmorzar en un entorno más relajado.
4. La Catedral (y el Santo Cáliz)
La Catedral de Valencia no necesita épica -ni presentaciones-. Necesita que le dediques un poquito de tiempo para que revele su verdadero poderío.
Mi recomendación: entra, siéntate y espera. Si aciertas la hora, hay un momento en el que el ruido baja y el espacio se impone. Siempre lo hago porque pone un poco de orden mental en medio del ritmo urbano.
Construida entre los siglos XIII y XV, combina románico, gótico y elementos barrocos. Es cierto que aquí se conserva el Santo Cáliz – o eso dicen-, y puedes visitar la capilla donde se encuentra, pero incluso si no te interesa ese aspecto, la visita merece la pena.

5. Subir al Miguelete solo si el día acompaña
Voy a confesarte algo: no siempre subo al Miguelete. Solo cuando el cielo está despejado y sé que disfrutaré de la panorámica.
Las vistas están bien, pero a mi me divierte reconocer la ciudad desde arriba después de haberla caminado, ver desde otra perspectiva sitios donde ya he estado muchas veces. Mi recomendación es que si el día que vas está gris o hay mala visibilidad, deja la subida al Miguelete para otro día (u otra visita, así tienes excusa para volver).
6. Ruzafa para chuparse los dedos
Ruzafa, el barrio más hípster de Valencia, me gusta cuando baja el volumen. Un café sin prisa, una tienda pequeña, siempre tiene algún rincón nuevo por descubrir.
No es un barrio para ir con lista cerrada, sino para dejarte llevar y comer, porque está en la vanguardia gastronómica.
Funciona bien a cualquier hora del día -aunque si vas al mercado, mejor ir por la mañana- y es uno de esos lugares que siempre tiene algo nuevo sin perder identidad.
Dos recomendaciones para comer en Rufaza: el «Pez Tortilla» y el «Bar 5», ambos bares de tapas para comer algo rico a buen precio y en un ambiente genial.
7. El IVAM como termómetro cultural
No voy al IVAM solo por las exposiciones. Voy para saber qué está pasando.
Es uno de los museos de arte moderno más importantes de España y suele tener una programación muy buena, tanto la permanente como las temporales que siempre sorprenden. Aunque no entres siempre, merece la pena mirar qué hay en cartel… ¡quizá algo te tienta!
8. La Ciudad de las Artes… desde fuera (y desde el agua)
Cada vez que voy a Valencia, paseo por la Ciudad de las Artes y las Ciencias, aunque no siempre entro a los edificios.
A veces me basta con rodearla, observar todo lo que ocurre alrededor: familias, turistas, locales, estudiantes… me encanta, especialmente, verla reflejada al atardecer.
Me encanta pasear entre esas estructuras blancas, disfrutar de sus formas, de la calma… sobre todo -y esta es mi parte favorita- el Umbracle: un paseo ajardinado que sirve de mirador hacia la ciudad de las Artes y de las Ciencias. Si vas, no te lo puedes perder.
Y si no quieres perderte nada y entender mejor las estructuras, la arquitectura y la relevancia de este complejo cultural, apúntate al free tour por La Ciudad de las Artes y las Ciencias.

9. El Cabanyal, un barrio con mucha personalidad
El barrio marítimo de “El Cabanyal” no necesita ser “descubierto”. Lleva años siendo “vivido” y disfrutado.
Es un barrio perfecto para recorrer a paso lento. Cada vez que voy encuentro algo nuevo porque está en constante renovación.
Me encanta especialmente “Mestiza”, un restaurante vegano donde las albóndigas son como un pedacito de cielo (ojalá me pudiera traer un tupper lleno), y recientemente he descubierto el balneario de Las Arenas, ideal para un plan distinto y de relax junto al mar.
10. Comer arroz donde no te explican el arroz
Cuando empiezan a «justificar» demasiado el plato, desconfío. Y tú deberías también.
Los buenos arroces de Valencia no vienen con discurso, vienen con oficio. Uno de mis favoritos es el que comí en el restaurante Casa Carmela, en primera línea de playa.
Allí me prepararon una paella vegetariana que todavía recuerdo (y eso no pasa a menudo). Además es un lugar icónico, así que si vas a Valencia, reserva para comer ahí porque de verdad que vale la pena.
Por supuesto que en mis rutas por la Comunitad Valenciana también he catado paellas deliciosas, en entornos urbanos y rurales… ¡vale la pena explorar!

11. Una mañana entera en la Albufera (no una excursión exprés)
Si vas a la Albufera, ¡ve bien! Nada de prisas ni agobios.
Dedícale tiempo, entiende el paisaje, habla con quien vive allí. No es un “extra”: la Albufera es parte esencial de Valencia.
Una excursión guiada a la Albufera bien planteada, sin prisas ni folclore innecesario, es una muy buena opción. La última vez que fui, hace un par de meses atrás, hablé con una familia que lleva allí varias generaciones y viven de la pesca y del arroz.
Luego hice un paseo por la Albufera en una pequeña barca y terminé en una finca con una clase magistral de cómo hacer paella -que luego nos hemos comido-. Una experiencia que súper recomiendo.
12. Mercado de la imprenta
Otro de los sitios a los que siempre vuelvo en Valencia es el Mercado de la Imprenta.
Se llama así porque ocupa el espacio de una antigua imprenta reconvertida en lugar gastronómico y social. Para mi es el lugar ideal para comer, cenar o tomar un aperitivo. Combina cocina local con exposiciones y propuestas culturales muy chulas.
13. Jardín Monforte, un oasis de paz
Mi secreto favorito: un pequeño oasis en la ciudad. Perfecto para un paseo lento entre esculturas, vegetación cuidada y silencio. No es masivo y eso juega a su favor.
14. Museo Nacional de Cerámica, la sorpresa asegurada
Ubicado en el antiguo Palacio del Marqués de Dos Aguas, en pleno centro. Solo por el interior del palacio ya merece la visita.
Me encanta ir porque conserva parte del mobiliario original, así que es como viajar en el tiempo y de paso admiraruna colección de cerámica impresionante.
15. Dejar algo pendiente para volver
Siempre.
Valencia no se termina. Y ahí está su gracia.

Si yo volviera mañana a Valencia, haría exactamente esto:
Día 1
Llegada en tren, paseo por el Turia, Mercado Central, tarde tranquila de paseo por El Carmen, cena sin plan.
Día 2
IVAM, Ruzafa, arroz frente al mar, Jardín Monforte y atardecer en la Ciudad de las Artes.
Día 3
Albufera sin prisas desde primera hora. Por la tarde vuelta al centro: Museo Nacional de Cerámica y picoteo nocturno en el Mercado de la Imprenta.
Para ampliar o ajustar tiempos, tienes aquí la ruta completa: ruta por Valencia en 3 días
Y si solo tienes unas horas “qué ver en Valencia en un día”.
Así que, ya sabes: Valencia no es una ciudad para consumir. Es una ciudad para volver.

Cómo llegar a Valencia
Yo vivo en Madrid y aunque alguna vez he bajado en coche, casi siempre voy en tren -por rapidez, precios y confort-. Las últimas veces he viajado con iryo (échale un ojo a su web porque además conecta con otros destinos como Barcelona, Zaragoza, Cuenca, Alicante, Málaga, Córdoba y Sevilla entre otros) porque sus trenes son modernos y es una empresa honesta, fiable y eficiente.
En tren, desde Madrid a Valencia se llega en menos de 2 horas, ¡un lujo! Una vez en la ciudad, yo suelo usar el transporte público y el centro lo recorro a pie.

Dónde comer en Valencia
Te voy a recomendar sitios donde yo he comido y me han encantado -además de los que ya mencioné a lo largo del artículo-:
- Balandret, ideal para comer una verdadera paella valenciana… ¡frente al mar!
- La Sastrería, en el barrio El Cabanyal. Se come de diez.
- Lalola Restaurante, cocina mediterránea en pleno centro histórico
- Suc de Lluna, un biocafé orgánico en el Mercado de Colón. Ideal para desayunar, merendar o incluso una comida sana.

El mejor alojamiento en Valencia
No siempre que voy a Valencia duermo en el mismo sitio, pero siempre priorizo ubicación, atención y precio. Un buen alojamiento cambia por completo la experiencia.
¿Qué te recomiendo? Si vas a pasar una estancia larga, por ejemplo, una semana en verano, yo te recomiendo hospedarte cerca de la playa -como la de la Malvarrosa-. Un verano me quedé en el hotel Pamphyla, un muy buen tres estrellas a buen precio, cómodo y con vistas al mar, ¿qué más quieres?
Si vas para una escapada urbana, te recomiendo alojarte en pleno centro, así te puedes mover a pie y con total libertad. La última vez me alojé en el hotel Venecia Plaza Centro y no te lo puedo recomendar más: céntrico, habitaciones cómodas y yo tenía vistas a la plaza del Ayuntamiento… ¡maravilla!
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