Si estás planeando una ruta por la Costa Brava, seguramente ya tienes a Roses en tu radar. Y si no lo está, ¡debería! Acabo de regresar de pasar unos días allí y, sinceramente, me ha sorprendido cómo este pequeño rincón de Girona ofrece capas y capas de historia sin perder ese aire de pueblo mediterráneo donde la vida sigue girando en torno al mar.
Roses no es solo una «cara bonita» de postal; es el lugar donde los griegos decidieron que el comercio valía la pena, donde Ferran Adrià cambió la historia de la gastronomía mundial y donde puedes caminar por dólmenes de hace 5.000 años antes de tomarte una copa de vino ecológico en pleno parque natural y con vistas al mar.
Que esta bahía es una verdadera belleza no es una opinión subjetiva de quien escribe: desde 2011, Roses forma parte oficial del selecto club de las «Bahías más Bellas del Mundo«, un sello avalado por la UNESCO que solo ostentan unos pocos rincones del planeta.
Se sitúa geográficamente en un punto muy estratégico de la Costa Brava, encajonada entre la fuerza salvaje del Cap de Creus y la imponente silueta del Massís del Montgrí. Esta ubicación le permite combinar de forma magistral playas de arena fina y calas casi secretas, con paisajes de formas imposibles que se convirtieron en la obsesión y la principal fuente de inspiración de Salvador Dalí. Caminar por aquí es, en esencia, caminar por el escenario real del surrealismo.
En esta guía te cuento todo lo que ver en Roses (y lo que me hubiera gustado saber antes de llegar), basándome en mi última escapada desde Madrid. Prepárate, porque hay mucho más que playas.

ÍNDICE DE CONTENIDOS
- Dónde dormir en Roses (y por qué la ubicación lo es todo)
- Qué ver en Roses: los imprescindibles
- 1. La Ciutadella de Roses: 25 siglos bajo tus pies
- 2. Castillo de la Trinitat: el balcón de la bahía
- 3. elBulli1846: donde la cocina se volvió arte y revolución
- 4. Cap de Creus (Camino de Ronda y Senda Mediterránea)
- 5. Viñedos ecológicos: el sabor de la tierra en Espelt
- 6. Casco antiguo de Roses: calles con sabor a sal
- 7. Paseo marítimo y excursiones por la bahía
- 8. Castrum Visigótico: defensa en las alturas
- 9. Ruta megalítica Roses
- 10. Puerto de pesca de Roses
- Playas de Roses y calas que no te puedes perder
- Dónde comer en Roses (probado y aprobado)
- Qué ver cerca de Roses
- Preguntas frecuentes sobre Roses
- ¿Cuál es la mejor época para ir a Roses?
- ¿Es fácil aparcar en el centro de Roses?
- ¿Se puede ir a Cadaqués andando desde Roses?
- ¿Merece la pena elBulli1846 si no soy «foodie»?
- ¿Cómo llegar a Roses desde Madrid?
- ¿Se puede visitar el Parque Natural de Cap de Creus en coche?
- ¿Cuánto tiempo necesito para ver Roses?
Dónde dormir en Roses (y por qué la ubicación lo es todo)
En esta escapada a Roses me alojé en el Hotel Marítim y fue un acierto total por dos razones: la ubicación (estás a un paso de todo y en primera línea de playa) y porque es un hotel con sello Biosphere. Si me sigues, sabes que para mí el turismo sostenible no es una opción «cool», es una necesidad.

Un consejo: no te alojes en las afueras por ahorrar un poco; al final te lo gastarás en tiempo y parkings. Quedarte en el centro te permite vivir Roses a pie.
Truquito útil: usa este mapa interactivo para ver los precios a tiempo real. Puedes filtrar por tus fechas en el icono del calendario y ver qué zonas te quedan más cerca de los planes que te propongo.
Qué ver en Roses: los imprescindibles
Roses no es tan pequeña como parece, así que para exprimirla a fondo te tienes que organizar bien. Aquí tienes los lugares que, para mí, justifican el viaje.

1. La Ciutadella de Roses: 25 siglos bajo tus pies
Empezar por aquí es obligatorio si quieres entender por qué Roses es lo que es hoy. No la veas solo como una muralla antigua; es un «inception» de ciudades superpuestas. En sus 17 hectáreas de recinto convive una fortaleza militar del siglo XVI con los restos de la ciudad griega de Rhode (fundada en el 776 a.C.) -donde ya acuñaban su propia moneda-, una villa romana, el monasterio románico del siglo XI (Santa Maria de Roses) y un casco urbano medieval.
Pasear por aquí es ver cómo los griegos trajeron el comercio, cómo los romanos se asentaron con su pragmatismo y cómo la Edad Media dejó su huella espiritual. Es uno de los pocos lugares de España donde puedes leer la historia de Europa sin salir de un mismo recinto arqueológico.
La entrada cuesta 4€ (puedes consultar horarios actualizados en la web de Turisme de Roses). El recinto es enorme, así que mi consejo es que vayas a primera hora o a última para evitar que el sol te derrita. El museo interior es pequeño pero fundamental para entender qué estás pisando (y te recomiendo recorrer el recinto en una visita guiada).

2. Castillo de la Trinitat: el balcón de la bahía
El Castillo de la Trinitat, construido en el siglo XVI por orden del emperador Carlos I (Carlos V del Sacro Imperio), corona la punta de la Poncella y sirivió para proteger el puerto de los ataques piratas y de las flotas francesas.
Tiene una planta estrellada de cinco puntas con muros de más de 5 metros de espesor. No fue por estética: esa forma permitía cubrir todos los ángulos de tiro y evitar que los cañonazos impactaran de frente, haciendo que las balas rebotaran. Fue volado por los ingleses durante la Guerra de la Independencia y lo que ves hoy es una reconstrucción impecable que respeta su alma militar.
Se le llama el balcón de la bahía porque las vistas de allí son maravillosas. ¿Lo mejor? la luz del atardecer. Por 3,20€ tienes un balcón privilegiado al Mediterráneo.
Si tienes tiempo, te recomiendo apuntarte a la visita guiada al búnker del Castillo de la Trinitat. No es muy larga, pero suma mucho contexto: entiendes cómo se defendía la bahía en distintas épocas y cómo fue evolucionando la estrategia militar en este punto clave de la Costa Brava. Hacen además escape-room para niños. Abre en verano y tienes más información en la web de Turismo de Roses.

3. elBulli1846: donde la cocina se volvió arte y revolución
En la Cala Montjoi se gestó la mayor revolución gastronómica mundial de nuestro tiempo. Lo que durante años fue el restaurante de 3 estrellas Michelin de Ferran Adrià, hoy es elBulli1846, el primer restaurante del mundo convertido en museo.
Olvida las mesas y los manteles. Aquí se viene a entender la creatividad y la innovación. El museo, ubicado en lo que antaño fuera restaurante más deseado del país, cuenta con instalaciones que recorren la historia de «El Bulli», desde sus orígenes hasta cómo llegaron a inventar técnicas que hoy usa todo el planeta.
Es un espacio de reflexión sobre por qué el ser humano crea -y cómo la hace-. Es fascinante ver los cuadernos de notas de Ferran y los moldes que usaban para sus platos imposibles.
- Importante: no es un museo convencional y solo abre por temporadas -este año de mayo a octubre-, así que revisa su web oficial y reserva con antelación. El aforo está muy controlado para que la experiencia sea inmersiva. Mi recomendación es que hagas la visita guiada, te prometo que cambiará tu percepción del museo, de la gastronomía y de los procesos creativos y de la innovación.

4. Cap de Creus (Camino de Ronda y Senda Mediterránea)
Para mí, vistar el Cap de Creus -ya sea a pie o en bici- es el plan estrella en Roses.
Si alquilas una e-bike (como hice yo, un acierto total para salvar los desniveles sin llegar sofocada), puedes recorrer parte del Sendero Mediterráneo (GR92) que bordea el litoral y disfrutar a lo largo del paseo de panorámicas increíbles.
Este Sendero es el Mediterráneo en su estado más puro. Huele a pino, a sal y a jara. El paisaje del Parque Natural del Cap de Creus es salvaje y casi lunar; aquí la tramontana sopla con tanta fuerza que ha doblado los árboles y afilado las rocas. Es fácil entender por qué Dalí se volvió loco con esta luz.
Mi consejo de ruta: sal desde el centro de Roses y déjate llevar hacia Cala Montjoi o Cala Jóncols. Hay tramos donde el silencio es absoluto y solo escuchas el mar golpeando los acantilados. Es la forma más bonita, fácil y sostenible de descubrir calas de agua cristalina donde el coche, simplemente, no tiene permiso para entrar.
Si no te ves con fuerzas para la bici, hay catamaranes en el puerto que te llevan a estas calas, y la perspectiva desde es otra historia.

Y si prefieres bajar el ritmo, siempre puedes hacerlo a pie por el Camino de Ronda. Este sendero (de casi 200 km) recorre toda la Costa Brava, desde Portbou hasta Blanes, enlazando calas, acantilados y pequeños pueblos marineros.
Nació como una vía de paso entre poblaciones costeras, primero para marineros y pescadores, y más tarde como ruta de vigilancia y contrabando. Hoy es uno de los senderos más espectaculares del Mediterráneo, que puedes hacer por tramos, sin prisa, para disfrutar de sus vistas de postal y calas.

Uno de los puntos más bonitos para empezar es el Faro del Cap de Creus, un edificio neoclásico del siglo XIX que marca el inicio de varios recorridos. Desde aquí, el camino se abre entre rocas caprichosas, viento y mar, regalando algunas de las vistas más potentes de toda la Costa Brava.
Por último, dentro del Parque Natural de Cap de Creus está «Punta Falconera». Allí hay búnkeres de los años 40 que se construyeron para vigilar la bahía. Hoy son miradores increíbles donde la historia militar se mezcla con el azul del mar.
5. Viñedos ecológicos: el sabor de la tierra en Espelt
No puedes irte del Empordà sin probar sus vinos. Yo tuve la oportunidad de hacer una cata de vinos junto a los chicos de Espelt Viticultors en plena naturaleza, con vistas a los viñedos y la bahía.
Sus vinos tienen esa salinidad típica de estar pegados al mar. Hacer una cata entre sus viñedos y con vistas a toda la bahía es el plan perfecto para bajar el ritmo y disfrutar del «slow travel». En verano las catas las hacen al atardecer para un grupo muy reducido… ¡te lo recomiendo! Es una experiencia mágica.

6. Casco antiguo de Roses: calles con sabor a sal
Más allá de los monumentos, Roses se vive en sus calles estrechas. El laberinto que rodea la Iglesia de Santa María es donde está el alma del pueblo.
- Ruta recomendada: camina por las calles Sant Sebastià y Joan Badosa. Hay tiendas pequeñas, nada de grandes cadenas, y mucha vida local.
- Memoria histórica: no te vayas sin pasar por la Plaza de la Pau. Allí hay un refugio antiaéreo de la Guerra Civil. Es impactante bajar y pensar en lo que vivió la gente de Roses bajo esos muros.
7. Paseo marítimo y excursiones por la bahía
El Paseo Marítimo de Roses tiene esa forma de media luna que invita a caminar sin prisa. Conecta la Playa Nova con la zona del puerto y es el eje de la vida social.
Excursiones en barco: desde el Espigón dels Ginjolers salen los barcos que son una excelente forma de disfrutar de toda la costa si no quieres caminar. Te recomiendo estas tres que están genial de precio y logística:
- Paseo en catamarán al atardecer: Roses tiene uno de los mejores «sunsets» de la Costa Brava.
- Excursión a Cadaqués: te olvidas de las curvas de la carretera y llegas al pueblo de Dalí por mar.
- Ruta al Cap de Creus: imprescindible para ver la parte más salvaje.

8. Castrum Visigótico: defensa en las alturas
Si tienes coche (o ganas de caminar 20 minutos cuesta arriba), sube al Puig Rom. Allí está el Castrum Visigótico, uno de los mejores conservados de España (siglo VII).
Era una ciudadela amurallada habitada entre los siglos VII y VIII, con una sola puerta de entrada, diseñada para que nadie pudiera entrar sin permiso. Desde aquí arriba obtenderás las mejores vistas de la llanura del Empordà.
9. Ruta megalítica Roses
¿Sabías que la comarca del Alt Empordà es una de las zonas de Europa dónde hay mayor concentración de monumentos megalíticos?
Uno de los planes interesantes y diferentes que puedes hacer en Roses (a mi me quedó pendiente por falta de tiempo) es la ruta entre dólmenes y menhires de hace más de 3.000 años.
La estrella es el Dolmen de la Creu d’en Cobertella. Es el más grande de Cataluña y las losas son gigantescas.
10. Puerto de pesca de Roses
El puerto ha sido siempre el motor de Roses, y sigue marcando el ritmo del pueblo. El Ayuntamiento organiza visitas guiadas al puerto de pesca (uno de los más importantes de la Costa Brava) donde puedes ver de cerca cómo funciona todo: desde la llegada de los barcos por la tarde hasta la descarga y la subasta en la lonja.
Es una forma muy directa de entender la vida marinera y poner contexto a todo lo que luego ves (y comes) en la zona.
Yo, que soy vegetariana, no suelo acercarme a la subasta como tal, pero ver ese momento en el que los barcos entran a puerto, con todo el movimiento y la actividad, me parece parte esencial de la identidad de Roses. Otra opción es acercarse sobre las 7 de la mañana, cuando parten todos en fila rumbo a mar abierto.
Información práctica: las visitas guiadas suelen ser sobre las 16h o 17h y cuestan 6€ con reserva en la Oficina de Turismo.

Playas de Roses y calas que no te puedes perder
Roses tiene playas kilométricas de arena fina ideales para familias, pero si buscas algo más «salvaje»:
- Cala Rostella: el acceso es a pie, lo que te garantiza que habrá siempre menos gente que en las playas más accesibles y además tiene un agua de un azul-turquesa que parece mentira.
- Cala Montjoi: mi favorita sin duda alguna. Alejada del núcleo urbano -pero se hizo famosa porque aloja al museo elbulli1864- es tranquila y tienes unas aguas turquesas que parecen de otro mundo.
- Punta Falconera: aquí además de calas, puedes ver búnkeres de los años 40. Historia y baño en el mismo sitio.

Dónde comer en Roses (probado y aprobado)
Como soy vegetariana, siempre busco sitios donde la verdura y el producto local no sean «el acompañamiento», sino el centro y protagonista. Aquí mis favoritos (apto tanto para carnívoros y veggies):
- Norat (Hotel Terraza): 90 años de historia. Tienen un respeto por la cocina tradicional de la zona que se nota en cada plato.
- Les Algues (Hotel Marítim): perfecto para una cena tranquila con vistas directas a la bahía. Producto fresco y proximidad real.
- SUMAC: si buscas algo más especial, este es tu sitio. Jordi y Carina hacen magia con el producto de temporada. Tienen recomendación en la Guía Michelin y te aseguro que cada bocado merece la pena.
- Sódemar: situado en pleno puerto de pesca. Aunque se especializan en pescado, el cuidado que ponen en los arroces y verduras es de nivel superior. Tienen opciones vegetarianas.

Qué ver cerca de Roses
Si tienes más días, Roses es la base perfecta para explorar:
- Cadaqués: el pueblo blanco de Dalí. Esta excursión en barco desde Roses te ahorra las curvas de la carretera, el tráfico del verano y el dolor de cabeza de encontrar parking.
- Figueres: para visitar el Museo Dalí. Imprescindible.
- Blanes: si sigues bajando por la costa, no te pierdas mi guía sobre qué ver en Blanes.
- Barcelona: a poco unas dos horas de Roses. Ideal si quieres combinar costa con ciudad. Te dejo aquí mi itinerario de Barcelona en 3 días.

Preguntas frecuentes sobre Roses
Aquí os dejo algunas preguntas que me habéis hechos estos días durante mi viaje a Roses:
¿Cuál es la mejor época para ir a Roses?
Para mí, mayo, junio y septiembre. Tienes buen tiempo pero sin las aglomeraciones de julio y agosto. En abril, cuando yo fui, el clima era perfecto para hacer senderismo.
¿Es fácil aparcar en el centro de Roses?
En temporada alta es complicado. Lo mejor es dejar el coche en el parking de la Ciutadella o buscar un hotel con parking como el Marítim.
¿Se puede ir a Cadaqués andando desde Roses?
Sí, por el GR92. Son unos 20km de costa espectacular, pero prepárate para unas 6-7 horas de caminata con desniveles.
¿Merece la pena elBulli1846 si no soy «foodie»?
Absolutamente. No es un museo de recetas, es un museo de creatividad e innovación que se aplica a cualquier ámbito de la vida.
¿Cómo llegar a Roses desde Madrid?
Lo más cómodo es el AVE hasta Figueres-Vilafant (unas 4 horas) y de ahí un bus o coche de alquiler (30 min) hasta Roses.
¿Se puede visitar el Parque Natural de Cap de Creus en coche?
Sí, pero hay restricciones en verano para proteger el entorno. Lo ideal es la e-bike o el barco.
¿Cuánto tiempo necesito para ver Roses?
Para ver lo principal, 2 días. Si quieres disfrutar de las calas del Cap de Creus y elBulli1846, quédate 3 o 4 noches.
Espero que esta guía de qué ver en Roses te ayude a organizar tu viaje. Si tienes cualquier duda, déjamela en los comentarios y te respondo encantada. ¡A disfrutar de la Costa Brava!
Enlaces de interés para tu escapada a Roses:
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