Seamos honestas: los veranos son cada año más calurosos y las playas del litoral (en especial del Mediterráneo) se han vuelto insoportables. Entre retenciones kilométricas en la carretera, hoteles y chiringuitos con precios estratosféricos y orillas tan abarrotadas que cuesta encontrar un hueco para plantar la sombrilla, esas “vacaciones soñadas a la orilla del mar” se convierten rápido en un suplicio. Buscar una alternativa al estrés de la costa tradicional ya no es solo una idea para ahorrar un dinerito; es la única forma de disfrutar de unos días de descanso con paz y espacio. En esta guía te cuento dónde bañarse en Extremadura (incluso te contaré ¡cuál es mi playa favorita!).
Sé que para muchas personas -hasta hace poco para mí incluida- las palabras «Extremadura» y «verano» no parecían encajar bien en la misma frase. Sin embargo, te va a sorprender saber que esta región presume de tener la mayor cantidad de kilómetros de costa de agua dulce de toda España (más de 1.500 kilómetros de orillas). Aquí se concentran pantanos gigantescos, playas con Bandera Azul, gargantas de montaña, pozas cristalinas y embalses navegables. Es uno de los secretos mejor guardados del turismo de interior en nuestro país… y mi consejo es que lo aproveches ahora, antes de que se corra la voz y se llene como el resto.

Para planificar una escapada de verano viajando por Extremadura tienes que dominar bien el arte de los contrastes: mientras el sol aprieta -y mucho- en las horas centrales del día, el agua pura de sus más de 90 zonas de baño reconocidas te devuelve la vida; y al caer la tarde, la bajada seca de temperaturas hace que las plazas históricas y los paisajes naturales se transformen en los lugares perfectos para cenar al aire libre (aquí no necesitarás aire acondicionado) o disfrutar de los mejores cielos nocturnos de Europa.
A continuación, te detallo los destinos de agua más deslumbrantes de Extremadura, combinados con su cultura, gastronomía y patrimonio, para que organices una ruta inolvidable de agua y piedra.

1. El Geoparque Villuercas-Ibores-Jara: el Charco la Nutria, arte rupestre y la cuna del vino pitarra
Al este de la provincia de Cáceres se despliega el inigualable Geoparque Patrimonio Mundial de la UNESCO Villuercas-Ibores-Jara (te sonará porque la ciudad de Guadalupe y su monasterio están allí), un paisaje de sierras paralelas y valles encajados que custodia algunas de las zonas de baño más sorprendentes y refrescantes de la mitad norte extremeña.
Cañamero y el oasis del Charco la Nutria y el Charco del Molino
Si hay un lugar donde podrás disfrutar al máximo de la magia de los ríos de montaña en las Villuercas, ese es Cañamero. En este municipio el agua no es un detalle secundario: es el alma del pueblo.
Siguiendo el cauce del río Ruecas hacia el impresionante desfiladero rocoso que se abre a las afueras, se llega a uno de los rincones naturales más bonitos de la comarca: el Charco la Nutria.
A diferencia de las piscinas de cemento, el Charco la Nutria es un espacio donde la naturaleza manda. El río Ruecas queda encajonado entre paredes verticales de cuarcita armoricana de cientos de millones de años de antigüedad. El agua baja limpia, fría y transparente directamente desde las cumbres de la sierra, formando una poza natural grande -y fresca-, cubierta por un bosque de galería tupido donde los alisos, fresnos y chopos crean una bóveda de sombra natural que se agradece enormemente cuando el sol aprieta.
El baño aquí es un auténtico lujo refrescante: el fondo combina zonas de arena y canto rodado, con escalones de piedra y pasarelas de madera muy bien integradas que facilitan el acceso sin romper la estética del entorno. Cubre lo justo para nadar a gusto en el centro del cauce, mientras que las orillas son perfectas para mojarse los pies o dejar que los peques de la casa jueguen.
Además, el área cuenta con mesas de madera bajo la arboleda, ideales para hacer un descanso a la sombra escuchando únicamente el rumor del agua y el canto de las aves acuáticas.
Y si te apetece cambiar de sitio sin tener que mover el coche, a tan solo 5 minutos a pie por un paseo muy agradable a la vera del río te plantas en el Charco El Molino. Es otra poza preciosa y bastante más tranquila, perfecta para darte un segundo chapuzón si ves que en La Nutria hay más gente o si te apetece ir alternando de rincón en el cauce.

Arte rupestre: cueva de la Chiquita
A un paso del Charco de la Nutria, el plan perfecto para completar la mañana es acercarse al abrigo de la Cueva de la Chiquita (o Cueva de Álvarez). Es una visita al aire libre, totalmente gratuita y muy fácil de hacer gracias a las pasarelas y paneles explicativos.
Este rincón tiene un valor histórico enorme: en 1916 fue la primera cueva con pinturas rupestres descubierta para la ciencia en toda la provincia de Cáceres. Sobre la pared de cuarcita se conservan más de cien símbolos del arte esquemático ibérico (datados entre el Neolítico y la Edad del Bronce), con figuras humanas simplificadas en forma de ancla o cruz, puntos y trazos en tonos rojizos.
Por si fuera poco, muy muy cerquita, río arriba, tras dejar atrás la presa del Embalse de Cancho del Fresno, te encuentras con la Playa de Cancho del Fresno, un lugar de aguas aún más profundas rodeado de pinares que hace poco obtuvo su propia Bandera Azul, lo que consolida a Cañamero como uno de los grandes epicentros del baño dulce en España.

Tradición vitivinícola: Bodegas Ruiz Torres
Tras una mañana de agua en el río Ruecas, puedes explorar la tradición gastronómica de Cañamero haciendo una parada en Bodegas Ruiz Torres. La historia vinícola de esta comarca hunde sus raíces en el siglo XIV, cuando los monjes jerónimos del Real Monasterio de Guadalupe elaboraban aquí vinos de gran renombre.
De hecho, en ese periodo se redactó el Libro y Registro de la Bodega del Real Monasterio de Guadalupe, considerado el tratado vitivinícola conservado más antiguo de España. Como curiosidad histórica, dicen que de estas tierras salieron los primeros vinos europeos en viajar hacia América en las carabelas tras la estancia de Cristóbal Colón en Guadalupe.
La familia Ruiz Torres recogió este legado en 1870, cuando Miguel Ruiz comenzó a elaborar los célebres vinos de «pitarra» en tinajas de barro. Hoy, la bodega combina esa herencia centenaria con instalaciones modernas donde es posible realizar visitas guiadas, catar sus vinos de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana y maridarlos con quesos (y embutidos) de la zona.
Si quieres ya hacer una visita completa a toda la vertiente patrimonial de la zona, la visita al histórico pueblo de Guadalupe es casi obligatoria (y muy recomendada). Puedes consultar todos los detalles en mi guía sobre qué ver en Guadalupe.

Tarde monumental y astroturismo en Trujillo
Para rematar el día y aprovechando que baja el sol -y el calor- disfruta de la histórica villa de Trujillo. La ciudad es preciosa, con su monumental Plaza Mayor presidida por la conocida estatua ecuestre de Francisco Pizarro. La plaza se rodea de palacios renacentistas como el del Marqués de la Conquista o el de los Duques de San Carlos.
Su estampa conserva tan intacto el aire medieval que no es casualidad que fuera elegida como escenario de rodaje para la famosa serie Juego de Tronos (donde su alcazaba dio vida a las murallas de Desembarco del Rey) y más recientemente para su precuela, La Casa del Dragón
Si subes por sus callejuelas empedradas llegas a la Iglesia de San Martín de Tours, la Puerta de Santiago y la antigua alcazaba árabe que domina la parte alta de la villa, con vistas panorámicas sobre la penillanura cacereña.
Para cenar, una opción estupenda es el restaurante del Hotel Izan Trujillo, ubicado en el edificio restaurado del antiguo convento de San Antonio de la Charca, del siglo XVI.

Y al llegar la noche cerrada, Trujillo ofrece una experiencia que no deberías dejar pasar: una sesión de astroturismo con los guías de ADALBERTI.
Toda esta comarca cuenta con la certificación de Destino Turístico Starlight por la extraordinaria calidad de sus cielos oscuros. Mucha gente piensa que para disfrutar del astroturismo hace falta una noche de luna nueva totalmente oscura y que, si hay luna o el cielo no está perfecto, la actividad pierde o se cancela. Pero nada de eso: el equipo de «ADALBERTI Extremadura» sabe sacarle el máximo partido al firmamento que te toque la noche que estés allí, adaptando la explicación para convertirlo en un plan único.
Yo estuve con ellos durante una noche de luna creciente y la experiencia fue espectacular. Me mostraron los relieves de la Luna con un nivel de detalle increíble (incluyendo un cráter nuevo que tiene la luna) y me fascinó cómo explicaban la forma en que las antiguas civilizaciones estudiaban e interpretaban las estrellas. Te enganchan desde el primer minuto y te transmiten su pasión de una forma súper amena; es una actividad recomendadísima para cerrar la jornada.

2. La Reserva de la Biosfera de La Siberia: Peloche y el Embalse García de Sola
Poniendo rumbo hacia el noreste de la provincia de Badajoz, el paisaje cambia para dar paso a la comarca de La Siberia, un territorio declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Aquí los ríos se convierten en enormes láminas de agua dulce.
Playa de Peloche: Bandera Azul en el Guadiana
En la pedanía de Peloche (perteneciente a Herrera del Duque) se encuentra la Playa Natural de Peloche, a orillas del embalse de García de Sola -que es mi playa de interior favorita en Extremadura-. Este espacio de baño ostenta la Bandera Azul, lo que significa que su agua es de excelente calidad, el entorno es limpio y tiene servicios completos para bañistas y veraneantes.
La playa, que contrasta sus aguas tranquilas del cauce del Guadiana con los cortados rocosos, tiene dos zonas diferenciadas: una pequeña franja de arena para colocar la toalla al estilo tradicional y gran una zona pavimentada (y acondicionada con rampas de acceso para personas con movilidad reducida), sombrillas fijas y merenderos.
Además de nadar, la zona es perfecta para observar aves. Los paredones de cuarcita de la Sierra de Peloche albergan nidos de buitres leonados, cigüeñas negras y águilas perdiceras, a los que se ve sobrevolar constantemente el agua.
Una recomendación extra: si quieres conocer otra playa del embalse, donde además puedas hacer alguna actividad de bird-watching y disfrutar, entre otros, de la cigüeña negra, acércate a la Playa de Puerto Peñas.

Deportes acuáticos en el Embalse García de Sola (Puerto Peña)
Construido en los años 60 dentro del Plan Badajoz y diseñado por el ingeniero Francisco García de Sola, el Embalse de García de Sola (más conocido como “Puerto Peña”) es un auténtico paraíso si te gusta el turismo activo (no motorizado).
Por ejemplo, en sus aguas cristalinas rodeadas de pinos y eucaliptos puedes alquilar un hidropedal (yo lo hice y es súper divertido, sobre todo si vas con amigos, pareja y/o familia) o, si te animas, también puedes probar con el Stand-Up Paddle Surf (he descubierto que se me da especialmente bien).
Si te gusta caminar antes de darte el chapuzón, junto a la presa arranca el sendero que sube hacia la Cueva de la Mora, un mirador natural colgado sobre el cañón del río Guadiana desde el que se divisa toda la masa de agua de la Reserva de la Biosfera.
En la playa de Peloche y en la de Puerto Peña hay restaurantes, pero si tienes coche te recomiendo el Restaurante Amazonia (Hotel Gilmar) que ofrece una carta con platos hechos con productos de la tierra y todo está buenísimo (el postre «lingote de chocolate» es una pasada).

3. Playa de Orellana la Vieja: la primera Bandera Azul de interior de España
Si hay un lugar que brilla por sí mismo en Extremadura para darse un baño es el embalse de Orellana (Badajoz). En el año 2010, la Playa de Orellana la Vieja marcó un hito histórico al convertirse en la primera playa de interior de España en conseguir la Bandera Azul, un galardón que renueva año tras año gracias a que mantienen una infraestructura impecable y que sus aguas están muy limpias.
Esta playa no tiene nada que envidiar a las mejores playas del litoral:
- Puerto deportivo: con pantalanes para barcos de recreo, embarcaciones a vela, canoas y kayaks.
- Zonas verdes y sombra: áreas de césped natural bien mantenidas con arboledas donde descansar a resguardo del sol.
- Área para deportes de viento: una zona adaptada para los aficionados al windsurf -que en verano pueden aprovechar las brisas-.
- Sendero azul: un paseo acondicionado que bordea la orilla del embalse, ideal para caminar a primera hora de la mañana o al atardecer y disfrutar de la flora y fauna de la zona.
Una de las experiencias más recomendables en Orellana es contratar un tour guiado en kayak. Acompañado por un monitor, puedes recorrer las pequeñas islas del embalse y explorar recovecos. Yo lo pasé en grande y además aproveché para darme un chapuzón.

4. Embalse de Alange y su Balneario Romano: bienestar e historia viva
Muy cerca de la comarca de Tierra de Barros está “Alange”, un pueblo blanco encaramado a una colina que combina la aventura en agua dulce con una de las joyas de la hidroterapia milenaria de Europa.
Actividades en el embalse
El Embalse de Alange, que recoge las aguas del río Matachel, es una enorme extensión acuática perfecta para dar paseos en piragua o kayak, pesca deportiva o incluso chapuzones refrescantes. Desde el agua se obtiene una perspectiva preciosa del caserío blanco del pueblo escalonado en la ladera y coronado por las ruinas de su castillo medieval.

El Balneario Romano de Alange
A los pies del pueblo se encuentra el Balneario de Alange, un tesoro histórico cuyo uso medicinal se remonta al siglo III d.C., en plena época romana. Lo extraordinario de este lugar es que conserva en funcionamiento sus dos célebres termas circulares romanas, cubiertas por amplias cúpulas de piedra con un oculus central por el que entra la luz natural.
Estas aguas termales (emergentes a una temperatura constante y ricas en minerales como radón y litio) eran utilizadas por los patricios de la cercana Emerita Augusta para curar dolencias y relajarse. Darse un baño hidrotermal en estas piletas monumentales bimilenarias es un viaje en el tiempo que deja el cuerpo como nuevo después de varios días de ruta.
Tienen varios circuitos, yo hice el circuito Romano -porque quería conocer las termas circulares- además de pasar por el «Parafango» donde te hacen un tratamiento con fango de la zona… y disfrutar luego de una piscina al aire libre con agua de manantial.
Para cerrar la mañana de detox, puedes comer en el restaurante del balneario que tiene un menú fijo sencillo y a buen precio.

5. Mérida y el Festival de Teatro Clásico: la gran noche romana
A solo 15 minutos en coche desde Alange se llega a Mérida, la capital de la antigua provincia romana de Lusitania y una de las ciudades con mayor patrimonio arqueológico del país.
Recorrido a pie por la capital emeritense
Aunque en verano a mediodía conviene resguardarse del calor en alguno de sus museos climatizados (como el célebre Museo Nacional de Arte Romano diseñado por Rafael Moneo), la tarde-noche es el momento perfecto para recorrer sus grandes monumentos. Si quieres organizar la ruta paso a paso sin perderte nada, no dejes de leer mi guía práctica sobre qué ver en Mérida en un día.
El paseo te llevará a conocer el Arco de Trajano, el Templo de Diana iluminado, la Alcazaba árabe a orillas del Guadiana y el imponente Puente Romano, uno de los más largos de la antigüedad que se conservan en el mundo.

El Festival Internacional de Teatro Clásico
El plato fuerte del verano en Mérida es su Festival Internacional de Teatro Clásico (uno de los festivales más antiguos de Europa en su género), que durante julio y agosto transforma la ciudad en la capital cultural del sur de Europa.
Asistir a una representación nocturna en las gradas de piedra del Teatro Romano (con el frente escénico de columnas iluminado y el cielo estrellado como techo) es un espectáculo emocionante. Obras clásicas y adaptaciones inolvidables como Bacanal -que es la que fui a ver yo- cobran vida en el mismo escenario donde los espectadores de la Roma imperial disfrutaban hace dos milenios. De verdad que solo de recordar esa noche se me pone la piel de gallina. Es una experiencia INCREÍBLE. Y lo mejor es que tiene precios muy accesibles, desde 6,90€.
Para descansar te recomiendo el Hotel Ilunion Mérida Palace (ubicado en la céntrica Plaza de España en un palacio de los siglos XV y XVI) que tiene habitaciones muy cómodas, patio central tradicional, una pequeña piscina en la azotea y una ubicación imbatible para moverse a pie por todo el casco histórico.

Guía práctica para organizar tu ruta de verano por Extremadura
Para que tu experiencia en la costa dulce extremeña sea impecable, te dejo aquí algunos consejitos que te vendrán de lujo:
1. Cómo organizarte con los horarios y el calor
El calor en Extremadura durante el verano es seco, lo que significa que a la sombra y cerca del agua se está de maravilla, y que por las noches las temperaturas bajan rápidamente. La clave para disfrutar del verano en esta zona es organizar el día bien:
- Mañanas (antes de las 11.30h por ejemplo): aprovecha para hacer las visitas culturales en ciudades como Mérida o Trujillo, realizar rutas de senderismo o hacer travesías en kayak.
- Horas centrales (de 12h a 19h): darse un primer chapuzón, comer sin prisa en un chiringuito o restaurante climatizado y pasar el resto de la tarde a la sombra o a remojo en la piscina natural o el embalse.
- Tardes y noches (a partir de las 19:30 h): cuando bajan las temperaturas y el sol deja de rajar la tierra, el ambiente en las plazas es fantástico para pasear, cenar en una terraza y disfrutar del teatro o la observación de estrellas.

2. Transporte: cómo hacer esta ruta por Extremadura
Para enlazar pueblos como Cañamero, Peloche, Orellana o Alange a tu ritmo, el coche es imprescindible (si no vas en coche, te recomiendo alquilar uno, que están a buen precio). Las carreteras comarcales y autonómicas de la región están asfaltadas, no tienen peajes y el tráfico es prácticamente inexistente comparado con las colas eternas de las costas levantinas o andaluzas.
3. Qué meter en la mochila para hacer la Ruta del Agua por Extremadura
Para que disfrutes al máximo de las pozas y embalses de Extremadura, no te olvides de incluir:
- Escarpines o calzado acuático: muy recomendables para andar cómoda por el suelo de piedras o pizarra de las zonas de río y emblases.
- Protección solar (idealmente de las respetuosa): utiliza cremas biodegradables para proteger tu piel sin dañar la fauna ni la pureza del agua de las zonas protegidas.
- Bolsa impermeable estanca: te va a ser muy útil si te animas a alquilar un kayak o un hidropedal y quieres llevar el teléfono móvil y tus cosas protegidas contra las salpicaduras.

Preguntas frecuentes sobre bañarse en Extremadura
Estas son las respuestas a las preguntas que más me habéis hecho estos días por Instagram sobre esta ruta del agua de Extremadura:
¿Es seguro bañarse en los embalses y piscinas naturales de Extremadura?
Sí. Las zonas oficiales de baño de la región (como las playas de Orellana, Peloche, Cancho del Fresno o el Charco la Nutria) cuentan con inspecciones sanitarias periódicas para garantizar la calidad del agua. Además, las playas galardonadas con Bandera Azul tienen servicio de socorrismo, puestos de primeros auxilios y zonas de baño acotadas.
¿Se admiten mascotas en las playas de Extremadura?
Depende de la zona. En las playas clasificadas con Bandera Azul, como Orellana o Peloche, el acceso de perros suele estar restringido en la zona delimitada de baño durante los meses de temporada alta. Sin embargo, en las inmediaciones del embalse, áreas recreativas de río y multitud de pozas naturales no acotadas, se puede acudir con mascotas siempre que vayan con correa.
¿Hay que reservar con antelación para el Balneario de Alange o el Festival de Mérida?
Sí, es muy aconsejable. Las entradas para las funciones del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida en los fines de semana de julio y agosto se agotan con facilidad -y por cierto, son bastante económicas-. Lo mismo con los pases para las salas termales romanas del Balneario de Alange; conviene reservar la cita previa con unos días de antelación a través de sus canales oficiales para no quedarte sin hueco.
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Descargo de responsabilidad: esta acción fue posible gracias a la invitación de Turismo de Extremadura y de las empresas participantes. Todas mis opiniones son personales.