Home CentroaméricaViajar por Panamá Las dos caras del dudoso paraíso llamado “Bocas del Toro” (II)

Las dos caras del dudoso paraíso llamado “Bocas del Toro” (II)

por Vero Boned

Actualizado el 14 agosto 2021 por Vero Boned

**Esta es la segunda y última parte de mi experiencia en “Bocas del Toro”. Si te has perdido la primera parte, pincha aquí y descubre el “Lado A” de este “aclamado” destino turístico panameño. En estos posts cuento sólo mi experiencia. Haría falta una investigación para conocer la verdadera dimensión de esto… que me temo será muy grande y dolorosa.

Bocas del Toro - Bluff beach - Isla Colón - Panamá

Desde la tumbona blanca de plástico, bajo unos altos cocoteros, y con mis pies hundidos en la arena dorada, el Caribe parecía un inmenso espejo. El mar acariciaba con delicadeza la orilla y el horizonte era una línea nítida. Podía sentir el aire salado y cálido del archipiélago de Bocas del Toro en mi piel.

Había dos perros recostados frente a mi tumbona que también observaban el mar. Me pregunté cómo conciliar las dos caras de este destino turístico, principal reclamo del país. Estaba, literalmente, en un “paraíso natural” pero el nudo en el estómago no me permitía disfrutarlo. Bocas es como una manzana pasada: por fuera parece que es bonita, buena y sabrosa pero cuando le pegas el mordisco está PODRIDA».

EL LADO B DE BOCAS DEL TORO

«BAJO LA SUPERFICIE»

Bocas del Toro - Starfish beach - Isla Colón - Panamá

4 de diciembre de 2016 – Sobre las 8pm

Tras escuchar la historia de Rut*, les supliqué a las hermanas alemanas que no se callaran y les pedí permiso para involucrarme. Ambas consintieron. Había dos cosas que me carcomían por dentro: la primera era por qué tras tomarle declaración, la policía no llevó a Rut a un centro médico para un reconocimiento y análisis. La segunda era aún peor… ¿seguiría el violador en la habitación compartida del hostal de enfrente?

Una nunca sabe muy bien cómo va a reaccionar ante estas situaciones. Yo reaccioné saliendo a buscar al violador. Las chicas alemanas se quedaron en la habitación y yo me fui hasta la recepción de mi hotel y pregunté si conocían al dueño o dueña del hostal Coconut. La recepcionista me dijo que no, pero que la chica que justo estaba saliendo de nuestro hostal trabjaba allí. La paré en seco y le pregunté si conocía a Diego, el venezolano que se hospedaba en el Coconut.

La chica me dijo que si, pero rápidamente aclaró que a ella no le caía bien, que ese chico no era “buena persona”. Le dije que anoche había violado a una chica alemana… ¡y no se sorprendió! Le pregunté si sabía dónde estaba Diego y ella me dijo que estaba pintando (es un artista urbano) una pared de un local a unas pocas calles de ahí.

Entré corriendo a la habitación y le pedí a Rut el teléfono de Antonio*, el policía que le había tomado declaración esa mañana. Lo llamé desde la recepción del hotel: “Hola, Antonio. Mi nombre es Verónica, conozco a Rut y puedo decirle dónde se encuentra el violador en este momento. Manden una patrulla”.

El policía en cuestión me volvió a preguntar quién era yo. Se lo repetí. Me dijo que no me metiera. Le dije que me metería hasta ver a ese cabrón en la cárcel. Él me dijo que fuera a verlo a la estación de policía para charlar. Le dije que eso no tenía sentido y que lo que tenían que hacer era detener al violador antes de que se escapara. Me cortó la línea.

En la comisaría había un solo policía y un hombre de civil sentado en un banco. Pregunté por Antonio y me dijo que no estaba. Decidí, entonces, contarle al policía el caso de la violación de Rut. Le conté que habían realizado la denuncia ese mismo día con Antonio y que yo sabía dónde estaba el violador. El policía, con una mueca me preguntó que por qué no habíamos denunciado. Le dije que, como acababa de explicarle, ya habían denunciado. Me contestó que él no podía hacer nada.

Le pedí que llamara a Antonio y dijo que no podía hacer llamadas. Le pedí que llamara a la policía turística e insistió en que no podía hacer llamadas. Le dije que me facilitara al menos el número de teléfono de la policía turística y me dijo que no lo tenía. Le pedí que me dejara usar el teléfono y se negó. Le pregunté si él tenía una madre, una mujer, una hermana o una hija… no entendió a dónde quería llegar y lo hice explícito: «hay un violador en las calles y ayer fue la turista alemana, mañana puede ser alguna mujer de tu familia». Se río. Miró al hombre sentado en el banco de madera y se rieron juntos.

Le pregunté su nombre y se negó a contestar. Insistí en que llamara a la policía turística y él llamó a… ¡Antonio! Le dijo que “una chica muy alterada está en la comisaría por el tema de una violación reportada esa mañana”… hablaron un rato, se rieron, y al colgar me dijo: “Antonio dice que no sabe nada de ninguna violación”.

En la superficie se ve esto…

Frustrada, me fui al hotel Coconut. Como un huracán entré y en la recepción, donde había una mujer de unos 50 años, una chica más joven y un chico, pregunté por el o la dueña del lugar. La mujer mayor me dijo que ella era la dueña. Le conté que anoche Diego había violado a una turista alemana en su hotel. Abrió los ojos como si acabara de ver un fantasma:

– Por favor, baje la voz señorita, que va a asustar al resto de huéspedes

– Harían bien en estar asustadas. Tiene usted a un violador compartiendo habitación con otras mujeres que pueden ser víctimas de este cabrón. ¿Cómo puede permitir que siga en el hostal? ¿cómo puede poner en riesgo a las chicas que se hospedan aquí?

– Mire, la policía ya estuvo aquí tomando declaración esta tarde. Yo no puedo hacer nada más. Le pido por favor que se vaya y no diga nada más.

La gente que estaba cerca esuchó la conversación en silencio y, por la expresión en sus caras, un poco estupefactos y sorprendidos. Me fui de ahí con un nudo en la garganta y al salir le pedí a las chicas que estaban sentadas que se cuidaran mucho. Que en ese hotel dormía un violador.

Volví a mi hotel y le conté lo que había pasado a la recepcionista, que acto seguido llamó a los dueños. Yo llamé a mi amiga Lisa y le pedí que viniera a buscarme, que tenía que ir a la policía turística y no me animaba a ir sola. Mientras tanto llegaron los dueños del hotel, les conté todo lo que había sucedido y ellos me dijeron que tenían a un amigo policía y que lo iban a llamar. Llegó Lisa y nos fuimos en busca de la policía turística que “tiene la oficina cerca del aeropuerto”, me indicaron.

Las calles estaban mal iluminadas y de todas las personas a quienes pregunté en el trayecto, nadie sabía dónde estaba la policía turística. Dimos vueltas durante más de media hora.

Preguntamos en un bar y tampoco sabían la ubicación. Nos preguntaron si nos había pasado algo, les conté lo sucedido hasta ese momento y con cierta resignación me dijeron que no era la primera vez que pasaba… pero que dudaban mucho que la policía fuera a hacer algo al respecto. Nada más desalentador que eso, aún así seguí en mi cruzada por encontrar la comisaría.

¿Cómo iba a encontrarla si nada en esa construcción baja y maltrecha indicaba que era una comisaría? Seguramente esperan que ningún turista nunca los encuentre. ¡Es una vergüenza! Está casi escondida. Al entrar me hicieron pasar a un despacho donde le conté al policía todo lo sucedido.

Tras 15 minutos de monólogo, un hombre que estaba de pie en la puerta detrás de mi me dice que él es Antonio y me pide que vaya a su despacho. Le dije que era conocida de Rut y periodista. La sola mención de mi profesión lo incomodó.

Me preguntó para qué medio escribía. Vagamente le dije que para algunos medios en Europa y Argentina –aunque no le dije que escribía sobre destinos turísticos, claro-. Me dijo que lo único que estaba haciendo con gritar a los cuatro vientos el suceso era entorpecer la investigación. Me aseguró que estaba tomando declaraciones y que haría lo que estuviera en sus manos para resolverlo. Le pregunté, entonces, que por qué cuando Rut declaró no la llevó a un hospital para el reconocimiento médico. Me dijo que lo haría más adelante (?). En medio de toda la conversación apareció un chico brasilero:

– Diego es un buen chico, es amigo mío. No sé por qué tanto escandalo. Él no hizo nada.

Trague saliva. Un amigo del violador sabía que yo estaba presionando para que lo arrestaran y me había visto la cara… y había escuchado dónde me hospedaba. Sentí miedo. “La policía no va a hacer nada” –retumbaba en mi oídos. Yo no quería terminar en una cuneta.

Aparentemente le estaban tomando declaración a varios amigos del violador, y todos estaban ahí. Mirándome. Ninguno había estado en la habitación del delito, sin embargo todos juraban que era inocente.

Antes de irme de la comisaría dejé en claro que no iba a parar hasta que no metieran preso a ese hombre. Salí de allí temblando, preocupada y asustada. Le dije a Lisa que necesitaba sentarme en algún lado y tomar algo. Fuimos a la escuela de buceo donde habíamos estado esa mañana. Le contamos al dueño, un americano, y a sus colegas lo sucedido. Confesaron que no era la primera vez que pasaba y que la policía no iba a hacer nada… ¡que estábamos perdiendo el tiempo!

Tras una hora de charla con ellos –muchos residentes y algunos locales- saqué una conclusión tan alarmante como angustiosa: aparentemente las violaciones a turistas son recurrentes. Tanto, que hasta las víctimas están tipificadas en la clandestinidad de las conversaciones en voz baja. Turistas jóvenes, que no sepan hablar castellano y que estén a punto de dejar el país, ya sea rumbo a otro destino para continuar viaje o de regreso a sus hogares. Como Rut, una “presa fácil”.

Regresé a mi hotel. Había dos coches de policía en la puerta, el del amigo de los dueños y el de Antonio que estaba ahí para citar a las chicas en el hospital de Changuinola, a unos 40km desde el Puerto de Almirante, la mañana siguiente a las 9am. Frente al hotel siempre había un poco de movimiento a esas horas, porque está la plaza central. Esa noche había, además, un par de chicos con buzos con capucha y gorra que se paseaban en sus bicicletas una y otra vez frente al hotel. Sentí un escalofrío.

La calidad de la foto es muy mala, pero aquí se ve el hostal Calipso, con su recepción que da a la calle

Aún así me quedé en la calle, donde estaba la recepción, y charlé con la recepcionista un rato. Me contó que ella también conocía de vista “al tal Diego ese” –aparentemente todos lo conocían y todos se conocen en ese pequeño pueblo-.

Es sabido que vende drogas y además estuvo hospedado aquí un tiempo, pero lo echamos porque robaba cosas.

– ¿Cómo que robaba cosas?

– Si, robaba teléfonos, cámaras o dinero a los turistas con los que compartía habitación. Cuando nos dimos cuenta lo echamos. De acá se fue al Coconut.

– ¿Y por qué no lo denunciaste?

– No teníamos cómo probarlo. Pero todos sabíamos que era él. Aparentemente antes de venir a este hotel estuvo en otros y tuvo los mismos problemas.

– ¿Y por qué lo aceptasteis como cliente?

– …

– ¿Por qué no avisaste a la gente del Coconut?

– …

La impotencia de ver que todos en ese pueblo sabían todo y nadie decía ni hacía nada me quemaba por dentro. Esto, claramente, no se trataba de un hecho aislado: robos, violaciones e impunidad era endémicos. Me fui a la cama. Lloré.

Así terminó mi primer día en Bocas del Toro.

Esto es lo que se ve en la superficie de Bocas del Toro…

5 de diciembre de 2016

Cuando me desperté, las chicas alemanas se habían ido ya al hospital. Lisa me pasó a buscar por el hotel a las 9am. Nos tomamos una combie hasta Bocas del Drago y de ahí caminamos hasta la archi-famosa playa Estrella, bautizada así por la gran cantidad de estrellas marinas que hay en la zona.

Allí conocí a una pareja de argentinos que llevaba en Bocas del Toro unos seis meses, trabajando en un hotel de lujo. Decidida a hacerle saber a todo el mundo lo que estaba ocurriendo en la ciudad, le conté el caso de Rut y la reacción y comentarios de la gente residente y local. Ella, como mucha otra gente que ya llevaba un tiempo allí y sabía lo que se cocía, me confirmó que eso pasaba mucho – “Más de lo que se dice, más de lo que piensas”. A una francesa conocida de ella la intentaron violar hace unas semanas en las duchas compartidas del hostal Hosteluego

– Un americano que trabaja -o trabajaba- en la recepción por las tardes y noches. Menos mal que ella era más grande que él, logró empujarlo y se fue corriendo a la habitación, agarró sus cosas y se fue a otro hotel. No denunció, se fue de Bocas al día siguiente. Pero días más tarde me enteré de otra chica a la que le pasó lo mismo, pero en la habitación compartida. Tampoco denunció.

– ¿No tenés miedo de estar acá?

– Estoy con mi novio y voy con él a todas partes y de noche no voy al centro sola… ni a las otras islas. ¿Viste que en Carenero, a un par de minutos en lancha de Colón, está el bar de fiesta Aqua Lounge? Bueno, hace unas semanas uno de los que manejaba una de las lanchas que van y vienen toda la noche violó a una chica que volvía sola a Colón.

– ¿Cómo te enteraste?

– Acá se sabe todo, aunque no se hable en voz alta, lo quieren ocultar. Si llega a salir esto a la luz se les hunde la promoción turística. Además el problema es que las chicas no denuncian. Se van y listo. A mi me lo contó una de las chicas del hostal donde ella se hospedaba… el tema es que ninguna habla español, y son jovencitas. Y eso por no contarte lo de los robos… si acá roban, ¡en Carenero es terrible!, y recordé que esto mismo me habían dicho ya varias personas. Nota mental: nunca ir a Carenero.

Con el alma encogida, esa tarde tomé la combie de vuelta a Colón junto a Lisa.

En la superficie…

Ya eran cerca de las 7.30pm y estaba oscuro. Sentada en las escaleras de madera en la entrada de una de las escuelas de buceo, uno de los instructores me pasó un mate. Tomé un sorbo con lentitud. El mate tiene el poder de reconfortarme. Vi pasar un chico en bicicleta, pero no le vi la cara, se ocultaba bajo la capucha. Estaba rodeada de un grupo de extranjeros que hicieron de Bocas del Toro su hogar y donde abrieron negocios turísticos. También había algunos locales, amigos de los extranjeros. Moví la cabeza en un intento por sacudirme los pensamientos que me ahogaban.

– ¿Entendés que violaron a la chica y nadie dice ni hace nada? ¿Entendés que la policía se me río en la cara, la dueña del hostal donde violaron a la chica y el resto de la ciudad quiere mantenerlo en silencio y me dicen que no hable de ello? ¿Entendés que esto ha pasado muchas más veces y nadie hace nada? ¿Te conté de los otros dos casos de intento de violación en hosteluego y la chica violada en la barca?, pensé en voz alta

– Welcome to Bocas del Toro, my friend, me dice en tono irónico uno de los chicos locales que trabaja como instructor de buceo

En eso llega otro chico, pregunta qué pasa y le cuento que habían violado a una chica la noche anterior.

– «No te preocupes, ya lo agarramos nosotros anoche», y me muestra orgulloso sus nudillos lastimados. “Lo molimos a golpes, lo atamos y llamamos a la policía que se lo llevó. Pero mañana estará libre de nuevo”.

– ¿Cómo?, ¿dónde?

– Estaba en mi casa de Carenero y escuché a una mujer pidiendo ayuda. Salí con mis compañeros de piso para ver qué pasaba y vimos al hombre violando a una mujer local. Como acá la policía no hace nada, nosotros nos tomamos la justicia por nuestras manos. Le pegamos y lo atamos para que no se escapara, después llamamos a la policía, aunque sabemos que  mañana estará libre de nuevo. Al menos se lleva la paliza y el mensaje. A ver si aprende. Pero lo peor es que la policía obligó a la chica a sentarse en el auto junto al violador. Ella no quería. Estaba asustada. Al final la llevamos nosotros en nuestro auto. ¿Cómo pueden obligarla a ir a la comisaria junto a su violador? Esta gente está enferma, hermana!

Le explico que la chica de la que yo hablaba era una alemana turista, no una local y que la violación había sido en una de las habitaciones del Coconut por un venezolano llamado Diego.

– Es que los locales violan a locales, pero los extranjeros violan a turistas. Hay mucha gente que se viene a vivir aquí y saben que esto es tierra de nadie. Saben que la policía no hace nada. Nadie hace nada.

Le escribo un whatsapp a las chicas alemanas. Me dicen que están llegando al hotel. Me dicen que la experiencia en el hospital fue traumática. Que dudaban todo el tiempo de Rut, que le hacían preguntas del tipo “¿pero habías bebido mucho?”, «habías estado charlando antes con él?», “¿cómo no te diste cuenta antes?”… Le hicieron un test de embarazo, le sacaron sangre para hacer análisis de enfermedades de transmisión sexual. La hicieron esperar cerca de 2 horas para darle la pastilla del día después y otras dos horas para darle varios medicamentos. Como no los tenían todos ahí, finalmente le pidieron que regresara al día siguiente. Y no se despiden sin antes contarme que:

– Hubo otro caso de violación en Bocas hace un par de días”, se habían enterado en el hospital. “Al menos denunció”, pensé

Comenté esto último al grupo de chicos en la escuela de buceo. Otra vez: no hubo sorpresa. Le pedí a Lisa que me acompañara a mi hotel, porque el chico de la bicileta estaba rondando la zona otra vez. De camino al hotel vi que había muchos más patrulleros en la zona. No sabía si aliviarme o sentir más miedo. ¿Me estarían vigilando? ¿Me estarían protegiendo?

En la superficie…

6 de diciembre de 2016

Una vez más, cuando me levanté las hermanas alemanas ya se habían ido a Changuinola. Me pasó a buscar Lisa a las 9am y nos fuimos a otro rinconcito idílico de Isla Colón: Bluff Beach, el paraíso surfero.

Me acosté en una tumbona blanca de plástico bajo unos cocoteros, con mis pies hundidos en la fina arena dorada. Pensé que Bocas era como la tierra romana, cada vez que alguien hurgaba un poquito bajo la superficie, encontraban algo. Nada más que en Roma eran ruinas y aquí eran casos de abuso sexual, robos e impunidad. Intenté concentrarme en el «aquí y ahora», como había aprendido en mi curso de meditación Vipassana. Pero no funcionó. Mi mente divagaba por las conversaciones mantenidas estos últimos días, por las confesiones, por la mala onda y el mal ambiente.

En la superficie…

Le escribí a Rut para ver si todo iba bien, y me contó que hacía unos minutos le habían dicho que arrestarían a Diego (¡bien!) y que el día 9 tenían que ir a una audiencia oral, en Chinguinola. Me agradeció: “Muchas, muchas gracias. Sin vos nada de esto hubiera pasado. Haber metido tanta presión, hacerlo público y visible, decir que eras periodista e involucrar a todo el pueblo ayudó. Aparentemente no es común que arresten a alguien por violación. GRACIAS”.

Me quedé pensando en esas palabras. ¿Cómo puede ser que nadie se preocupe por esta situación?, ¿por qué nadie intenta controlar esta epidemia?, ¿cómo es posible que se naturalice la situación entre los locales y residentes, se haga la vista gorda y se proteja a los criminales? ¿Por qué?, ¿por temor a que si sale a la luz los turistas dejen de venir? ¿Realmente les da igual joderle la vida a decenas, sino cientos de mujeres por llenar los monederos? ¿Es esta la razón principal para que no pongan una ayuda real -y no corrupta- al turista? ¿Por qué permiten que traten a las mujeres como ellos tratan a sus perros? Me faltaba el aire y me di cuenta que el ambiente en Bocas era muy denso…

EL CASO DE CHUCHO, EL PERRO ATROPELLADO

Esa noche había quedado con Lisa para cenar. Había un bar cerca del hotel y del Parque central que tenía hamburguesas vegetarianas, un poco caras, pero me garantizaron que deliciosas. Me merecía un caprichito, lo había estado pasando muy mal esos días y, además, quería festejar que el cabrón iba a ser arrestado. Eso iba a mandar un mensaje alto y fuerte al resto de imbéciles descerebrados. No sólo eso, había visto que en el Calipso, donde yo me hospedaba, habían pegado carteles donde animaban a las mujeres a apuntarse a un seminario y clases de defensa personal. Sabía que no era suficiente, pero era un comienzo. Visibilizar: «esto pasa y tienes que estar preparada». Lo único que me molestó es que, en vez de atajar el problema desde la raíz, en los hombres que violan mujeres o en la policía que no está preparada para dar apoyo a la victima, le piden a la «posible víctima» que aprenda a defenderse. Eso no es así. Pero hacer visible el problema real de Bocas, era un pequeñísimo paso. Que un cartel así esté en un hostal, da el alerta a muchas mujeres sobre la existencia de ese problema.

Al salir del restaurante escuché un golpe, un aullido y, cuando miré, un perro había sido atropellado. El cabrón que conducía ni paró. Me acerqué y vi que la pierna trasera derecha la tenía en carne viva. Asustado, huyó lo más rápido que pudo de la calle y se metió en el parque. No me animé a cogerlo en brazos porque no sabía si estaba vacunado… y porque rápidamente fue rodeado por otros 3 perros. Ellos lo olfatearon, lo cuidaron, le dieron lametones. La miré a Lisa y le dije: “Si no te quieres meter en esto, te entiendo. Pero yo no puedo dejar a este perro así”. Por supuesto que la gravedad no se puede comparar al tema de violaciones, pero todo sumó a la hora de escapar de allí.

Empezaron unas desesperantes 3 horas. Pregunté a cada persona en la plaza si conocían un veterinario o alguien que pudiera ayudar.

No.

Pregunté en mi hotel, en los restaurantes de la zona, en las tiendas e incluso… ¡a la policía! Nadie sabía de ningún veterinario. «¿Nadie sabe nunca nada en este pueblo?», grité exasperada.

Unas mujeres que llevaban mirándome un buen rato me dijeron que a veces, quien cuida de esos perros callejeros del parque era el dueño del bar X pero que llevaba dos días cerrados. También me dijeron que no le insistiera a la policía “son capaces de agarrar al perro y tirarlo al mar”. (?)

No soy médica y no sé ver la gravedad de una herida… pero ese perro evidentemente estaba dolorido. Decido comprarle pollo que estaba vendiendo un hombre en un puesto ambulante en la plaza. Se lo dejo en el suelo y espero a que se acerque a comer, mientras ahuyento al resto de perros sanos. «Si va a morir, que sea con la panza llena o que no gaste sus pocas energías en buscar comida», pensé y se me estremeció el corazón.

Chucho, el perro atropellado

Busqué desesperada el teléfono de algún veterinario, y cuando di con uno –que me consiguieron los chicos de la escuela de surf del americano, resulta que la mujer estaba fuera de las islas y no regresaría como en una semana. Llamé a la ayudante de la veterinaria y me dijo que ella sólo podía “darle la inyección letal, pero del cuerpo te haces cargo tú”. ¿Qué? Yo no quiero matarlo… ¡quiero curarlo! Ya era la una de la madrugada. Me crucé con Nina, una chica suiza que estaba allí haciendo un voluntariado en una ONG de médicos en las islas, y le conté todo lo que le había pasado al perrito y me pidió que no me preocupara, que ella iría esa misma noche con un amigo a buscarlo y se ocuparía de él. Intercambiamos teléfonos.

Agotada, física y mentalmente, me fui a dormir.

En la superficie…

7 de diciembre de 2016

Al abrir los ojos me asaltó una congoja que no pude contener. Las lágrimas salían solas y con una fuerza desbordante. Ni siquiera el sorbo grande de agua logró aplacarlas. Hice mi mochila y me fui hasta la agencia Deep board Undersea. La idea era ir a Cayo Zapatilla a pasar el día y luego, en vez de regresar a Colón, me quedaría en otra isla: Bastimentos. Creía que alejándome de Colón ayudaría a que me sintiera un poquito mejor. Error.

¿Qué te puedo decir? El tour fue fantástico (playas lindas, mar turquesa, cocoteros…), la gente de la agencia me trató de 10, sobre todo cuando me vieron llegar llorando y me dieron ánimos cuando lloraba, de forma intermitente, durante el resto del tour. A las 4pm me dejaron en el muelle propio de mi hotel en Bastimentos: El Jaguar.

Allí me alojé en una habitación individual. Necesitaba la privacidad. Necesitaba ese deck frente al mar, en un ambiente tranquilo. Creo que después de tres días volví a respirar profundo. Por la tarde le escribí a Nina. Me dijo que anoche no había encontrado al perrito y que ese medio día tampoco. Otra vez el nudo en el estómago… “¡pero yo esta mañana lo vi en el parque, estaba con sus amigos perrunos y le di algo de comer!”. Me dijo que tras su ronda con la ONG regresaría al parque.

8 de diciembre de 2016

Primer día que me desperté con una buena noticia… ¡acababan de arrestar a Diego! El mensaje de alivio de las chicas alemanas finalmente arrojaba un poco de luz en toda esta terrible historia. Me comentaron que al día siguiente irían al juzgado para la audiencia. Les desee suerte.

En el deck había un par de turistas desayunando. Yo me hice un café y me senté en el muelle, a solas. No quería pensar, no quería sentir… sólo quería poner la mente en blanco y disfrutar del café.

Vistas desde el deck del Hostal Jaguar en Bastimentos…

Sobre las 11am le pregunto al chico encargado del hotel cómo llegar a las playas de Wizzard y Red Frog.

– Pero no irás sola, no?

– Si, por qué?

– Roban mucho por esa zona… «van con machetes y te dejan sin nada». El camino de aquí hasta Wizzard es por la selva y lleva casi 40 minutos. Y desde ahí hasta Red Frog es otra hora, pero por un camino más peligroso aún. Si vas, intenta que te acompañe alguien y no lleves nada encima. Ni la cámara de fotos, ni el móvil, ni dinero… ¡nada! Sólo el bañador y la toalla. Si quieres ir con gente, hay unas chicas japonesas que me dijeron que irían en un rato, si querés les digo que vas con ellas.

– Si, gracias.

¿En serio quiero exponerme, de nuevo, a una situación difícil?

Le di una oportunidad y me fui con las chicas. Sentí miedo durante todo el camino a Wizzard beach y al llegar, no me pareció para tanto. Las chicas japonesas me preguntaron si quería ir a Red Frog. Les dije que no. Que no me sentía bien. Era verdad… tenía el alma destrozada. Me sentía mal de ánimos. Volvimos al hotel… en busca de paz. Pero terminé discutiendo con un “guía” y dueño de un bote que quería convencer a unas turistas inglesas del hotel de al lado de que se fueran con él a dar una vuelta. Él las trató mal, les gritó y las insultó. Por supuesto que me metí y así terminé discutiendo con él.

Cayo Zapatilla 2

9 de diciembre de 2016

Al abrir los ojos tomé la decisión: me iba del país. Sentí una verdadera e irrefrenable urgencia por irme. Armé la mochila lo más rápido que pude, les mandé un whatssap a las chicas alemanas que esa mañana tenían que ir al juzgado de Changuinola y me fui a Costa Rica sin mirar atrás.

En la superficie…

Al llegar a Puerto Viejo, en Costa Rica les volví a escribir a las chicas. Había una buena noticia… de momento le daban prisión preventiva a Diego y, además, el agravante de que estaba de ilegal en el país. Pero para mi sorpresa, les habían pedido que se quedaran en el país una semana más, porque habría una segunda audiencia. Cuando el día llegó –ya era 15 de diciembre-, y le tocó testificar a Rut, el abogado de Diego dijo que el “traductor” no era lo “suficientemente oficial” y que querían un “traductor impuesto por el juez”. Por lo que el juicio se retrasaba otras 24horas. Por suerte, esta historia tiene un final «feliz». Al día siguiente sentenciaron a Diego a la cárcel, sólo 5 meses**, pero al menos su caso no había quedado impune, como muchos otros.

**ACTUALIZACIÓN: Tras la repercusión que ha tenido esta crónica, el Ministerio Público de Panamá contactó conmigo el día 21 de julio de 2017 para decirme que: «…el ciudadano que cometió el abuso sexual contra la joven alemana que ud. describe en el texto fue condenado a 5años y 6 meses de prisión (66meses)… el hombre tiene una pena accesoria de 6 años de inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos después de cumplida la pena principal, debido a que es ciudadano panameño nacido en Venezuela. Estos datos provienen del registro de la sentencia Nº57 del 15 de junio de 2017, del Sistema Penal Acusatorio, Juzgado de Garantías de Bocas del Toro.»

 

Esto significa que desde el 16 de diciembre de 2016 que las chicas alemanas acudieron por última vez al juzgado donde ellas supieron que a Diego le caían 5 meses de cárcel y esta sentetncia del 15 de junio posiblemente se haya investigado más y le hayan aumentando la sentencia -siendo la primera (la de 5 meses) una provisional.

Ah, y si se preguntan por chucho… un par de días después Nina me envió un video de Chucho que lo habían curado y, aunque rengueaba, estaba bastante mejor.

****

En uno de los principales reclamos turísticos de Panamá hay un tema del que nadie habla. Aunque todos lo saben, todos callan. Mejor no hablar de eso. Se obligan a olvidar. Sonríen los  dueños de los hoteles y los de las agencias turismo: ¿te cuento lo bonita que es Playa Estrella?

*Cambié los nombres para preservar la intimidad de las chicas y del policía.

También te puede interesar

180 comentarios

Sasa 1 diciembre 2021 - 3:12 am

Gracias por todo lo que hiciste! Ayudaste y con esto seguís ayudando.
Que triste que las mujeres tengamos tantas
Piedras en el camino.
Pero si todxs aportamos nuestro grano de arena, espero que algún día cambie.
Consulta: Todo panamá te pareció inseguro? Costa rica lo sentiste mejor en este sentido?
Gracias gracias y un fuerte abrazo hna.viajera!

Responder
Vero Boned 1 diciembre 2021 - 10:15 am

Hola, Sasa.

Gracias por pasarte por aquí y por tus palabras. Aún nos queda mucho por andar y por hacer para que nos sintamos seguras en nuestras propias calles y ciudades.

En cuanto a la seguridad, lamentablemente tenemos que cuidarnos en todos lados (incluso en nuestros propios países y ciudades). Costa Rica siempre se consideró un país seguro, aunque desde hace unos años el Ministerio de Exteriores ha puesto una alerta porque se dieron algunos casos de abusos. Lo importante es tener sentido común y cuidarse. Aquí te dejo la web con mis recomendaciones para Costa Rica: https://www.sinmapa.net/guia-de-viaje-costa-rica/#x26a0xfe0f_ES_SEGURO_VIAJAR_a_Costa_Rica

Responder
Edith 30 noviembre 2021 - 3:25 pm

Hola al igual que muchos me interesa conocer este «paraíso» y me alegra que mujeres valientes como tú puedan denunciar este tipo de abusos. Yo tuve una experiencia de acoso en islas galápagos en Ecuador y fue muy desagradable, denunciamos al tipo en la agencia y resultó ser el marido de la dueña, la que se puso a llorar cuando le contamos lo sucedido y nos pidió que no denunciáramos para no arruinar su negocio familiar.
Al parecer esto es recurrente en estos «paraísos» arruinados por fauna humana despreciable.

Responder
Vero Boned 30 noviembre 2021 - 7:08 pm

Hola, Edith. Gracias por pasarte por aquí. Efectivamente este no es un tema de Bocas del Toro ni de Panamá… es un problema mundial y hay que dar visibilidad e intentar desde nuestro lugar de denunciar.
Un abrazo

Responder
Tania 18 noviembre 2021 - 5:52 am

Hola chica. Soy panameña y llegue a tu página de casualidad. En realidad tenía noción del peligro que se corre al hacer turismo interno en mi país; pero, no a esa magnitud. Es una vergüenza, estoy indignada y enojada por todas esas víctimas silenciosas que no tuvieron justicia. Y el comportamiento de las autoridades deja ver el nivel de corrupción. Lo peor, es que muchas cosas no han mejorado. Ahora gracias a la tecnología, más casos quedan expuestos; pero, algunos nisiquiera con la presión pública consiguen llegar a la justicia. Es lamentable, como la mayoría ha normalizado en mi país el acoso y abuso sexual. Siento mucho la mala experiencias que te has llevado y a la vez te agradezco que lo hayas hecho público. Contaré a todo el que conozca sobre esta penosa situación.

Responder
Vero Boned 18 noviembre 2021 - 5:21 pm

Hola, Tania. Gracias por pasarte por aquí, por leer este testimonio y por tus palabras. Lamentablemente esto pasa mucho y en todas partes del mundo y creo que todo lo que podamos hacer para exponer estos casos ayudará a que se tome conciencia, se genere presión social y se haga justicia. Ojalá algún día podamos caminar seguras por el mundo (ya sea Panamá, mi Argentina, España o cualquier rincón). Un abrazo fuerte.

Responder
ernesto 4 marzo 2021 - 1:39 pm

Buenas!
yo también llegué aquí porque tenía pensado viajar a Panamá con mi hermana le próximo septiembre, entonces me aconsejas no ir a ese país con mi hermana, no?

Responder
Vero Boned 5 marzo 2021 - 4:18 pm

Hola, Ernesto.
Mi idea al escribir esta crónica era exponer una situación que hay en el país. Después la decisión es de cada uno. Si quieres ir, pudes hacerlo, pero siempre teniendo en cuenta estas cuestiones que comento en el artículo y estando atentos en todo momento. Panamá tiene un montón de rincones naturales maravillosos, el tema es que muchas veces no resulta del todo seguro. Si decides ir junto a tu hermana, solo debéis estar atentos y alertas.
Un saludo.

Responder
Betty 18 mayo 2021 - 2:32 am

Hola.
Soy ciudadana panameña pero resido en Ecuador y justamente pensaba regresar a Panamá solamente por este lugar. Me ha sorprendido y me ha entristecido esta historia. Más allá de la tragedia de esa pobre chica y del perrito, el sistema panameño es un completo desastre y en todo los sentidos. Con mucha pena descarto conocer ese lado de mi otro país. Déjame decirte que ese tipo de historias también se dan en Ecuador. Qué pena por mis países y qué pena por Latinoamérica.

Responder
Vero Boned 19 mayo 2021 - 8:49 am

Hola, Betty.Muchas gracias por pasarte por aquí y dejar tus impresiones. Sé que esto mismo -lamentablemente- pasa en muchísimos sitios. Justamente en este artículo cuento mi experiencia en Bocas, no digo que sea el único sitio donde ocurre. Simplemente quería poner sobre la mesa un problema endémico de ese lugar que por mala fortuna tuve que vivir. Te mando un fuerte abrazo.

Responder
Nathalie 1 marzo 2021 - 7:40 pm

Llegue buscando información sobre el lugar y me llamo la atención el encabezado, gracias por contar como son las cosas, porque de hecho quería ir con amigas, después de ver esto ni loca. Necesario cuidarnos entre todas, no podemos dejar que este tipo de cosas siga pasando.

Responder
Vero Boned 2 marzo 2021 - 1:12 pm

Gracias, Nathalie. Hay que seguir en la lucha para que estas cosas dejen de suceder en el mundo. Un fortísimo abrazo.

Responder
Natanael Mendes 15 diciembre 2020 - 12:04 pm

Kris Kremers e su amiga Lisanne Froon , duas victimas fatales

Responder
María Fernanda Valdés Cuevas 2 octubre 2020 - 5:54 pm

NO PUEDO CREER LO QUE ACABO DE LEER, llegue aquí de casualidad buscando pasajes a Panamá para ir con una amiga en unos meses más justamente a ese “paraíso” agradezco a la vida por toparme con este post. Lo leí y sentí miedo, impotencia, pena, rabia, un montón de sentimientos asquerosos, te doy gracias por ser valiente, fuerte y justa, por no callar, por ayudar y empatizar, tengo el pecho agarrado mientras escribo, le pido a la vida que nunca más te haga pasar por momentos así ni a las chicas alemanas ni a ninguna ! Ojalá poder hacer un Instagram contando tu historia y quizás así más chicas conocerían lo que realmente es este destino, otras también pueden contar sus experiencias y poder dar a conocer lugares asquerosos como este, yo te puedo ayudar si te animas! Te mando un abrazo, saludos

Responder
Vero Boned 3 octubre 2020 - 2:34 pm

Hola, Mª Fernanda. Gracias por pasarte por aquí -y he visto que me has escrito también por mi cuenta de IG-. En su momento comenté todo en directo desde Instagram, pero en ese momento no existía el tema de los «videos destacados» y se borraron los videitos.
Sin embargo, este artículo por suerte llega a mucha gente y si lo quieres compartir entre tus amigos y familiares, mejor. Cuanto más se extienda a más gente llegará.
Un fuerte abrazo.

Responder
Sara 4 agosto 2020 - 5:44 am

Hola, gracias por tu artículo y por ser tan buena persona! Quería preguntarte si de casualidad en tu
estadía ahí escuchaste algo del caso de las holandesas desaparecidas en 2014, Kris Kremers y Lisanne Froon? Estoy muy interesada en el caso y en darle justicia a las chicas.
Mil gracias y felicidades por tu gran artículo

Responder
Vero Boned 4 agosto 2020 - 8:41 am

Hola, Sara. Gracias por pasarte por aquí.Del caso que me comentas no escuché nada la verdad; pero acabo de buscarlo en google… ¡qué terribe lo que les pasó a las chicas! Ojalá algún día se haga justicia.
Te mando un fuerte abrazo.

Responder
Sara 6 agosto 2020 - 1:47 am

Al contrario, gracias a ti! Te recomiendo muchísimo este blog [http]
Cualquier aportación que me puedas hacer de lo que viviste allá, te lo agradeceré!

Saludos y abrazos!

Responder
Vero Boned 9 agosto 2020 - 3:14 pm

Muchas gracias, Sara! Lo leeré!!

Responder
Noelia 4 enero 2021 - 7:36 pm

Gracias por la nota, no piso Panamá ni loca!
Qué horrible y triste que exista una realidad así

Vero Boned 4 enero 2021 - 7:48 pm

Gracias por pasarte por aquí, Noelia. Lamentablemente esta clase de cosas pasan en muchos sitios y a mi me ha tocado vivirlo de cerca en Panamá, por eso lo he contado. Creo que es importante siempre dar visibilidad a estas cosas para evitar que continúen pasando. Un fortísimo abrazo.

Carolina 4 septiembre 2021 - 10:57 pm

Muy buena crónica y delata tu real compromiso con la gente. Sos una sol de persona ojala hubiera mas gente así y el mundo sería mejor.
Carolina , una colega argentina.

Responder
Vero Boned 5 septiembre 2021 - 10:09 am

Muchas gracias, Carolina. Te mando un abrazo enorme!!! 🙂

Responder
Ricardo 17 julio 2020 - 8:32 pm

Gracias, la verdad no se llega a imaginar a los peligros que se exponen los turistas y es una lástima que lugares tan bonitos, estén plagados de gente mala y más extraño aún, es que los residentes que viven del turismo que es su fuente de Incresos, no cuiden y protejan a los clientes, si no que favorezcan la delincuencia y con la vista gorda de las autoridades. Tengo hijas y no me gustaría que se expusiera a esos peligros.

Responder
Sinmapa 21 julio 2020 - 3:12 pm

Pues sí, Ricardo. Es una pena que no cuiden esta zona tan bonita, y que dejen que los «malandros» se salgan con las suyas. Es justamente por una cuestión económica que no lo hacen público… no quieren que la gente se espante al enterarse de todo lo que allí sucede. Ojalá mejore.

Responder
Juan 2 abril 2020 - 1:11 pm

Gracias Vero.
Un aplauso tremendo por tu humanidad, valor, arrojo y sensibilidad. Teníamos pensado ir toda la familia (14) a visitar estas «Islas maravillosas», NO IREMOS jamas. Valga mi decisión y las de otros miles que lean tu experiencia y algunas otras que se han plasmado aquí para que estos indeseables a todos los niveles, autores y encubridores no tengan sitio en ese paraíso y que la necesidad de revertir la situación por la falta de ingresos se transforme en una rebelión de todos contra los indeseables. O el mismo gobierno o lo que sea que gestione estas islas potencie una policía que realmente haga su trabajo. Matar a la gallina de los huevos de oro, de lo único que se puede vivir ahí… no es buena idea. Gracias. Sigue así!!!!

Responder
Sinmapa 3 abril 2020 - 3:27 pm

Muchas gracias, Juan por tus palabras. Ojalá se tomen en serio esta situación y hagan algo. Te mando a ti y a tu gran familia un fuerte abrazo!

Responder
Nata 13 abril 2020 - 8:48 am

Hola, chica yo pense ir a Bocas desp de la cuarentena de la pandemia, cuando todo se mejorara queria ir, pero ya no y sabes tienes un gram Don que Dios te cuido ahi dnd estuviste, eso es tierra de nadie a como relatas, muchas gracias por la verdad.

Responder
Sinmapa 15 abril 2020 - 10:43 am

Gracias, Nata, por pasarte por aquí y por tu mensaje. Ojalá cambien las cosas en Bocas, porque es un destino muy bonito («paisajísticamente hablando»), pero las cosas que allí suceden son de terror. Te mando un fuerte abrazo!!

Responder
Laia 15 marzo 2020 - 4:07 am

GRACIAS GRACIAS Y MIL MILLONES DE GRACIAS!!! Después de leer los posts y ver el montón de comentarios me alegro de la repercusión que ha tenido. Eres muy valiente, ojalá [email protected] lu fuésemos mas para que el mundo dejara de ser tan injusto. Sigue así!!!!

Responder
Sinmapa 17 marzo 2020 - 10:22 am

Muchas gracias, Laia. Un fuerte abrazo!!!

Responder
Claryta Soto 9 febrero 2020 - 5:52 am

Gracias por compartir esta terrible experiencia y con esto evitar más casos, además de proteger a muchas mujeres de vivir un momento tan traumático. El próximo finde viajaba sola hacia Bocas del Toro, claramente he cancelado por completo el viaje.

Responder
Sinmapa 9 febrero 2020 - 5:44 pm

Gracias por pasarte por aquí, Claryta! Es una pena lo que pasa en Bocas del Toro… ojalá cambie algún día. Y creo que es una gran responsabilidad y una obligación contar estas cosas, para evitar que le pase a más chicas. Un fuerte abrazo.

Responder
Flor 6 febrero 2020 - 7:12 pm

Uffff que tremendo!!!! Muchas gracias por compartir tu experiencia, yo trabajo en una agencia de viajes y justamente ahora estoy preparando un viaje para Panamá y que incluye Bocas del Toro, acabo de hablar con mi pasajera y le dije que por favor tuvieran mucho ojo, que sus hijas NO salgan de noche y que se preocupen de hacer paseos durante el día y todos juntos, son una familia de 7 integrantes así que supongo que si se preocupan de estar siempre todos juntos y sólo salir de día no deberían tener problemas, pero honestamente me quedo un tanto preocupada en que vayan a ese lugar, quizás es mejor que lo cambien y en vez se vayan a San Blas!! Me siento responsable ahora que sé esto e igual recomendarles que vayan a Bocas del Toro… igual siempre hay riesgos en todos los lugares del mundo, pero como agente de viajes es importante aconsejar a nuestros pasajeros. Sin duda les transmitiré tu historia.
TE FELICITO! se nota que eres una maravillosa persona, ojalá hubieran más como tu en este mundo, todo sería tan distinto.

Responder
Sinmapa 7 febrero 2020 - 10:33 am

Muchas gracias, FLor. Sí, como decís tenemos la responsabilidad de avisar o advertir de los sitios que no son del todo seguros para que los viajeros y viajeras tomen precauciones. Hiciste bien en advertirles y en darle consejos para que se muevan juntos y que por las noches tengan un poco más de cuidado. Imagino que estando ya advertidos, esta familia viajará tomando sus precauciones… Un fuerte abrazo!!!!

Responder
Mería 1 febrero 2020 - 2:36 pm

Uf, mañana salgo para Bocas del Toro. Si bien voy con mi esposo y hace 10 año que paso los 23, no me dan ni un poco de ganas de ir al paraiso de los violadores.

Responder
Sinmapa 1 febrero 2020 - 6:39 pm

Te entiendo, Mería. A mi me hubiese pasado lo mismo de haberlo sabido, pero yo me enteré una vez allí. De todas maneras con que te muevas con precaución debería bastar. Un saludo e intenta disfrutar de las playas de la zona! Un abrazo.

Responder
Juan Mendez 31 enero 2020 - 6:36 am

Es sabido que a los hostales en todo tipo de playas los extranjeros o mochileros como comunmente se denominan, solo van a tomar y tener sexo ya no es sorprendente y hay cosas peores que pasan pero es un ambiente ya muy conocido y predecible. Si se quiere evitar es mejor no alojarse en esos lugares

Responder
Sinmapa 31 enero 2020 - 3:21 pm

Culpar al «tipo de alojamiento» en el que las chicas se quedaron o si bebieron o no (por ende culpabilizar a las víctimas) en vez de darte cuenta de que la culpa es siempre del VIOLADOR, nos deja ver a todos quienes leemos este comentario tu poco sentido común y tu punto de vista machista estereotipado. Lee, infórmate, cuestino y piensa. Un saludo.

Responder
Verónica 1 marzo 2020 - 9:51 pm

¿Hay cosas peores que te violen? Me gustaría que comentaras algunas. Es fácil hablar de este tema tan gratuitamente sin conocimiento de causa, pero lo más indignante de tu comentario es culpabilizar al lugar o poner en la misma escala de valores el “beber y tener sexo” al que te violen, como si una mujer por el simple hecho de tomar ya indicara al resto que tiene la puerta abierta para hacer con ella lo que quieran. Espero que cada día en el mundo empiecen a haber menos personas como Juan y más como Verónica.
¡Mil gracias tocaya por compartir esta historia con nosotros!

Responder
Manel 21 enero 2020 - 9:59 pm

Gracias Verónica
Muchas gracias por el doble articulo
Muchas gracias por tu fuerza

Responder
Sinmapa 21 enero 2020 - 10:41 pm

Muchas gracias, Manel. Un abrazo!

Responder
Ambar 10 diciembre 2019 - 6:50 pm

Hola Vero, deseo te encuentres muy bien.

Hoy 9 de Diciembre e 2019, he leído tu post sobre Bocas del Toro y quiero agradecerte por tener la agallas de hacer todo lo que hiciste para que se hiciera justicia con respecto al caso de violación y también te agradezco por preocuparte por el perrito ( chucho ) , eso me enseña de que aun ahí personas de buen corazón en este mundo.
he publicado tu post en mi facebook, para que los que quieran leerlo se enteren de lo que pasa en esa región de mi país, es triste que esas cosas sigan pasando y nadie hace nada, pero gracias a tu valor esos acontecimientos pueden mejor y desaparecer si las demás personas se animan.
te deseo una vida maravillosa y exitosa, un abrazo.

Responder
Sinmapa 10 diciembre 2019 - 10:35 pm

Muchas gracias por tus palabras, Ambar. Ojalá se tomen las medidas pertinentes para que estas cosas dejen de pasar, porque realmente Bocas del Toro es un sitio precioso. Un fuerte abrazo!!

Responder
Broken dreams 22 noviembre 2019 - 2:26 am

Hola Vero! Realmente estoy con lágrimas en los ojos porque a mi me pasó! Fui violada por unos de los ciudadanos de ahí en mis últimos días después de tener unas de mis mejores vacaciones me las echaron a perder cuando lo único que buscaba como turista era felicidad al viajar por primera vez sola. Lo más curioso de todo es que yo leí tu artículo días antes de ir a bocas y no lo voy a negar sentí miedo, pase días con el pensamiento en mi cabeza y aún así no le hice caso a mi intuición. Quisiera ayudar a más mujeres promoviendo este artículo para que sepan la verdad!

Responder
Sinmapa 22 noviembre 2019 - 6:55 pm

Hola! Siento muchísimo leer que te ha pasado esto en Bocas del Toro. Espero que hayas realizado la denuncia y que esas personas hayan sido juzgadas y puestas en prisión. Si quieres puedes compartir este artículo a través de las redes sociales y también funciona el boca-en-boca, es decir, que si conoces gente que va a ir a Bocas del Toro sepan lo que está ocurriendo allí. Te mando un abrazo grande.

Responder
Rolando 31 octubre 2019 - 9:19 pm

Hola Vero,
Soy panameño y vivo en el extranjero, llevo 10 años que no voy a Bocas y al leer tu experiencia me ha dejado completamente sorprendido y molesto de cómo se ha dañado ese hermoso lugar. Por casualidad no tendrás la versión de este escrito en inglés? Sería muy importante que más gente lo lea para poder alertarlos de los peligros no solamente en Bocas sino en todo el país.

Responder
Sinmapa 7 noviembre 2019 - 10:42 pm

Hola, Rolando. De momento no lo tengo en inglés, pero varias personas me lo han pedido ya. Quizá lo traduzco en cuento tenga tiempo!! Un abrazo!

Responder
Manuel 20 octubre 2019 - 2:23 am

Me dedico a escribir, escribo sobre destinos turísticos como tú, vale, solo que yo no los visito, justo estoy escribiendo sobre Panamá, siempre viene leer artículos como estos, donde te dicen lo bueno y lo malo de los sitios, algo que siempre intento transmitir en mis textos, alertar que no todo es color de rosas.

Soy chico, venezolano, y sentí pena, lastima, impotencia, me leí los dos post y estuve tragando saliva con la piel de gallinas.

Aquí me tienes escribiendo con lagrimas en los ojos.

Muchas gracias por tu artículo, excelente trabajo, las personas que hacen cosas cambian al mundo, y tú Vero, lo estás haciendo.

Un abrazo, espero poder viajar y conocer el mundo como tú.

Responder
Sinmapa 22 octubre 2019 - 10:16 am

Muchas gracias, Manuel, por tu mensaje. Te mando un fuerte abrazo.

Responder
Giovana 27 agosto 2019 - 4:22 pm

Hola me dio curiosidad saber sobre bocas del toro por un programa que estaba viendo en la tv realmente hay muchos extranjeros que están comprando propiedades en ese lugar así que me decidí googlear ya que me dio un poco de dudas cómo lo describen este paraíso así que decidí buscar sobre que tan inseguro es ese lugar y di con tu post WOW TE FELICITO. Por tu valentía y determinación y aunque parecía que eran en vano pero al final llevo fruto tu preocupación y determinación que se haga escuchar lo que todos aunque sabían nadie hacía algo por cambiar esa situación cuanta impotencia sentí mientras leía pero le
Emocioné tambien cuando después de un túnel oscuro algo de luz se asomó !! Muchas gracias en nombre de las mujeres que nunca pudieron ser oídas !!!

Responder
Sinmapa 27 agosto 2019 - 8:58 pm

Muchas gracias Giovana por tus palabras y el apoyo. Mi artículo no fue tan bien recibido por mucha gente. Te mando un fuerte abrazo.

Responder
Diana 20 junio 2019 - 6:59 pm

Muchas gracias por tu post,me sirvio de mucho,porque soy de Venezuela pero vivo en Europa,y con el cuento chino de que solo Venezuela y Mexico son peligrosos,venden gato por liebre en los demas paises de America Latina sobretodo de centro America,entonces si no voy de vacaciones a Venezuela por la situacion,me puse a investigar un pco de Panama especialmente de Bocas del Toro,y me salio tu post con toda esa informacion que distes,te felicito tambien por tu corage no todos tienen el valor de enfrentar las injusticias y los intereses de los demas, por miedo,no hay que tener miedo cuando el mal acto lo hacen otros ,ademas despues de haber leido todo eso, me saque las dudas que tenia y al respecto para hacer unas vacaciones para alla,y tienes razon como van a pretender hecharle la culpa a una muchacha inocente que fue violada, sabiando muy bien que la culpa es el violador y de los que lo asecundan dandole la razon,lo que pasa es que el mal que lleva la gente dentro los deja ciegos,no dejes que la ira por cualpa del mal que hacen esas personas te pongan ciego,son ellos los malos.mucha sgracias de verdad.

Responder
Sinmapa 20 junio 2019 - 7:01 pm

Gracias, Diana, por tomarte el tiempo de leer el artículo y por tus palabras! Te deseo buenos viajes. Un abrazo.

Responder
eL pOLLITO 6 febrero 2019 - 6:41 pm

Hola,

soy panameno y te he leido, interesante historia, tendre mucho cuidado pues voy en unas semanas.

Responder
Sinmapa 7 febrero 2019 - 10:26 pm

Muchas gracias, David. Espero que disfrutes de tu viaje y sé precavido. Un abrazo.

Responder
Carlos 20 septiembre 2018 - 1:37 am

Hola Vero, primero que todo quiero felicitarte por tu determinación, te comento soy panameño vivo en la ciudad de panamá, me gusta ir mucho a bocas del toro con mi esposa y ahora con mis hijos, cuando empecé a leer tu historia, me llené de mucha angustia, por que considero que el crimen de violación es una de las agresiones mas perversas cometida por el ser humano, y conozco casos de personas allegadas a mi que han pasado por una situación de este tipo, me causa mucho dolor por que siempre he hablado muy bien de Bocas del Toro. pero en los últimos años a salido a la luz pública cosas que horrorizan a cualquiera, como me gustaría que esta historia fuera ficticia, pero estoy mas que convencido que es veraz, y realmente espero que siga haciendo eco, y que las autoridades de mi país tomen realmente cartas en el asunto para regular las actividades que se desarrollan en mi hermoso archipiélago, de mi parte compartiré la historia y espero sinceramente que in día estos sucesos dejen de ocurrir.
Gracias por compartir tu historia.

Responder
Sinmapa 21 septiembre 2018 - 9:14 am

Gracias, Carlos, por tus palabras! Es una pena que no cuiden más ese rincón panameño que es un paraiso natural. Es una vergüenza que permitan que hechos criminales queden impunes y que no haya más seguridad y apoyo a los turistas. Ojalá nunca hubiera tenido que contar esta historia… pero es lo que viví, lamentablemente.
Un abrazo.

Responder
Carla 28 julio 2018 - 3:49 pm

Hola Vero! Es la primera vez que te leo, y la verdad fue inevitable sentarme y no levantarme hasta terminar de leer. Me pasa que en un mundo como el de hoy, en donde existe mucha información acerca de los viajes (blogs, cuentas de redes sociales, etc.); hace mucho me vengo quejando internamente de que siempre se tocan los mismos tema: las cosas lindas, las aventuras y demás; muchas veces eso, al menos a mí, me resulta «superficial» ya que cada ciudad tiene su propia realidad, y muchas veces siento que en pos de siempre rescatar lo bueno, se olvidan de relatar las partes «malas» o el contexto general que rodean los viajes. En medio de todo esto, me parece que tu publicación destaca, porque contas lo que te paso (lastimosamente una muy mala experiencia) pero en sí es solo la realidad…. Admiro y festejo tu valentía! Saludos!

Responder
Sinmapa 29 julio 2018 - 8:36 pm

Muchas gracias, Carla! Intento siempre contar mis experiencias en los sitios y, normalmente son muy buenas, pero la realida en Bocas fue muy diferente, muy dura como habrás leído. Y me parece importante contar estas cosas también.

Responder
Dian 8 mayo 2018 - 8:43 pm

Muchas Gracias!!! Por ser tan valiente e insistir tanto para que se hiciera justicia.

Responder
Lore 12 abril 2018 - 2:59 am

Ufff..que bueno que revisé tu blog!! Voy a cambiar mis planes de viaje!
Te felicito por lo que hiciste por las chicas alemanas y también por difundirlo (así andamos con mas cuidado).

Me puedes recomendar algún lugar seguro para visitar en Panamá??

Responder
Sinmapa 12 abril 2018 - 4:54 pm

A mi me gustó mucho San Blas!!!

Responder
yasel 16 enero 2020 - 3:37 pm

Esto es lo que pasa en mu