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Me arrepiento de haber visitado México

Podría empezar este post contándoles sobre todo lo que se puede ver y hacer en el estado de Guanajuato, México, que no es poco. Podría decirles que este destino cultural ubicado en el corazón del país ostenta cinco pueblos mágicos y dos ciudades Patrimonio de la Humanidad –que esto habla por sí solo de su belleza y valor patromonial, histórico y cultural. Pero resulta que a México lo tengo metido en las entrañas y constantemente en mi mente y por ello solo puedo hablar de emociones.

Dicen que una cuida, desea y añora aquello que conoce. Yo vivía muy tranquila antes de conocer México… y ahora no puedo parar de pensar en sus colores, sus paisajes, su música (y mientras escribo tarareo “Calles de Guanajuato” porque aún no me sé la letra). Ahora vivo con la urgencia de regresar, de conocerlo más, de descubrir cada detalle e historia detrás de cada fachada, cada monumento, cada esquina. Me bastó una semana y catar solo uno de sus 32 estados para saber que México se ha convertido en una pasión (ahora he pasado a cantar “Cielito lindo”, que de esa sí me sé la letra!).

Si. Me arrepiento de haber visitado México porque ahora ya no hay vuelta atrás. Lo tengo metido bajo mi piel. Me cuesta respirar y se me ha ido el apetito. ¿Será grave, doctor? Desde que regresé de Guanajuato paso más tiempo indagando en la web sobre sus ciudades, sobre su cultura y la posibilidad de comer vegetariano en sus restaurantes y no tanto haciendo otras cosas que debería, como trabajar.

Porque si, México me despertó las mismas sensaciones que el amor: al principio me daba un poco de miedo, estaba llena de dudas a pesar de que las expectativas eran altas, me sobresaltó el temor a que me decepcionara pero una vez allí, tras animarme y entregarme, la recompensa fue enorme. Lo que me conquistó no fue una ciudad en particular, sino la suma de pequeños detalles y aquí trataré de explicar brevemente por qué me cautivó:

Por su cultura que va más allá de las catrinas, el tequila y los mariachis

Aunque no sepas nada de nada de México, lamentalemente –y como pasa con muchos otros países- sus estereotipos la definen en el exterior con sus hombres de bigotes poblados y sombreros, sus mariachis, su tequila, la gastronomía picante… ¡y las catrinas!

He descubierto que esta visión del país es simplista y que lo que nos llega es una versión “adaptada” a nuestros gustos y cultura. Pero lo cierto es que, como aprendí en Pénjamo, el tequila es una bebida que no solo se hace en Jalisco sino en varias zonas del país, forma parte esencial de la cultura e identidad mexicana gracias – principalmente y en un principio- al auge del cine nacional y no se bebe rápido con sal y limón, sino que se degusta solo y a sorbos lentos. El tequila, en México, es una bebida para el disfrute y no para la urgencia de quien quiere deshinibirse con rapidez.

Quizá pienses que “el mariachi”, una figura que está considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, alegra las calles de las ciudades mexicanas exclusivamente para los turistas o que simplemente aparece en las películas para representar “la mexicanidad”. Pero la realidad es que forma parte intrínseca de las festividades nacionales y locales y nadie se resiste a una mariachada (no sé si existe esa palabra o la acabo de inventar, pero mola!) y que todos cantan con orgullo el repertorio folklórico. Esto lo pude comprobar en la efusividad de la gente cantando al unísono “De qué manera te olvido” que popularizó Luis Miguel un domingo cualquiera en una plaza de pueblo.

Catrina via Shutterstock

Las catrinas no son “un disfraz de Halloween”. Nacieron de la mano de José Guadalupe Posada como una forma de crítica social hacia las clases privilegiadas y hacia aquellos que renegaban de sus orígenes indígenas, se popularizó gracias al muralista Diego Rivera y hoy está muy arraigada en la cultura mexicana y ayudó a “exportar” su antigua tradición precolombina de la celebración del día de los Muertos. Quizá lo que nos choca a nosotros –y quizá también nos de algo de envidia- es que ellos no piensan a sus fallecidos con tristeza, sino que lo hacen a través de esta celebración alegre en la que brindan –quizá con tequila- la vida que tuvieron antes de irse… Un destino que te hace repensar y replantear tu forma de ver y entender las cosas siempre vale la pena.

Pero la cultura mexicana es mucho más que esto. Es diversa y pintoresca como consecuencia de la amalgama de las tradiciones y costumbres indígenas con las españolas, y como todo aquello que está vivo, se ha ido transformando y evolucionando a lo largo de los años y ha creado una identidad nacional irresistible. Limitarnos a “mariachis, catrinas y tequila” sería dejar fuera la complejidad de la “mexicanidad”. Hablar solo de los cliches es dejar fuera el inframundo de la mitología maya, despereciar las raíces Tarahumara o Yaqui o los más de 100 diosas y dioses aztecas y no nos permite comprender la raíz de su música regional, sus danzas, su gastronomía… todas formas de identidad nacional que intentaron recomponer y recuperar tras la descolonización.

Calaveras mexicanas via Shutterstock

Hoy en día podemos apreciar mucho de la cultura mexicana desde la lejanía a través de los pintores y artistas consagrados –y los menos- como María Izquierdo, Maragita Orozco, Frida Kahlo, Rufino Tamayo o José Orozco. También los cineastas que han reflejado, a su manera, parte de la idiosincrasia mexicana o que han llevado su forma de hacer a la gran pantalla como Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu o Alfonso Cuarón. La literatura también es una buena forma de acercarnos a su cultura desde la lejanía a través de escritores talentosísimos como el nóbel Octavio Paz con su obra “El laberinto de la soledad”, donde analiza la identidad mexicana; a Carlos Fuentes, creador de la obra “La muerte de Artemio Cruz” o a Laura Esquivel que fue quien escribió la novela “Como agua para chocolate“. Pero también a esos pequeños grandes anónimos, como los artesanos del calzado en León que se dejan el alma en cada pieza que producen para casi el 70% de la población del país. Hay mucho más allá de la superficie en México y tengo que regresar para conocer más.

 

Por sus Pueblos Mágicos

¿Hay acaso algo más evocador que la denominación “pueblo  mágico”? Si hay magia hay cosquilleo en la tripa, hay esquinas de postal que no quieres borrar nunca de tus retinas y calles enteras barnizadas por los rayos del sol y que son más bonitas que el mismísimo atardecer. Hay alegría y risas… porque la magia es permitirte no controlar la ilusión que ves y sientes. Uno de los 5 pueblos mágicos del estado de Guanajuato que tuve la suerte de conocer fue Mineral de Pozos.

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En la época de la bonanza minera, las calles de Mineral de Pozos estaban llenas de gente, bares, risas y olor a lo mejor de la gastronomía local. Luego fue abandonado y se transformó en un pueblo fantasma. Aunque hace relativamente pocos años que se repobló, aún quedan evidencias de su época de decadencia como esta abandonada Capilla Señor de la Misericordia que hoy añade encanto a este pueblo mágico de Guanajuato, Mexico. . . . . . #mexico #méxico #mexicolife #guanajuato #guanajuato_mx #guanajuatoexperience #mineraldepozos #capilla #pueblofantasma #cactus #cactus🌵 #girlswhotravel #travel #travelblogger #viajar #guanajuateando #descubreguanajuato #guanajuatosisabe #love #mexico4travel

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A pesar de que a lo largo de la histora su nombre cambió varias veces, la esencia de este pueblo ubicado en el semidesierto siempre fue la misma: un pueblo aguerrido y fuerte –quizá por los genes chichimecas-, con buen corazón que supo sacar provecho a las riquezas de sus tierras. Durante un breve periodo fue abandonado y se convirtió en un “pueblo fantasma” pero un sitio tan bonito no podía permanecer tanto tiempo deshabitado y de a poco volvió a cobrar vida y la bonanza regresó a sus calles. Hoy es posible recorrerlo y descubrir el lado más genuino de esta población pero también puedes conocer -con piel de gallina- su pasado a través de las ruinas que quedaron de las fincas mineras, como la de Cinco Señores, de la capilla de la sangre de cristo o adentrarte en las entrañas de una antigua mina. Te sientes como en una cápsula del tiempo que quedó atrapada en otro siglo y te invita a bajar los decibeles y disfrutar a pequeños sorbos lo más auténtico de este lugar: su cotidianeidad que suele transcurrir en las calles, en las cantinas y en los parques.

Por sus ciudades Patrimonio de la Humanidad

Como dice Shanaia Twain en su canción “That dont’s impress me much”, los títulos no me impresionan mucho, es más… pienso que es de snobs apreciar o dejar de apreciar algo por cuántos títulos posea. Por esta razón, que una ciudad tenga la denominación de Patrimonio de la Humanidad no afecta ni influye mi opinión sobre ella al caminarla y descubrirla. En el estado de Guanajuato hay dos ciudades –muy diferentes entre sí-  con esta denominación: San Miguel de Allende y Guanajuato.

Guanajuato fue la ciudad a la que llegué, con la que me “desvirgué” por decirlo de alguna manera, en México. No sabía muy bien qué esperar de ella y por eso no esperé nada… y ¡me deslumbró desde el primer minuto cuando pude verla desde el mirador del Cerro San Miguel y pude apreciarla desde una perspectiva de pájaro y ver sus intrincados callejones, laberintos de historia y fachadas coloridas. Luego llegó el momento de recorrerla a pie de calle… ¿existirán realmente los embrujos? Me atrapó por su ambiente familiar y tranquilo y descubrí sus museos, iglesias, la súper escalinata de la universidad o la Alhóndiga… pero también por la manera en que me hizo vibrar cuando la recorrí en quad por sus túneles y la caté en sus diferentes restaurantes.

Por otro lado, a San Miguel de Allende le precedía su reputación por estar considerada una de las ciudades más bonitas del país –“La niña bonita” le dicen- y recuerdo haberla desafiado en mi mente tras ver algunas fotos: “sí, eres linda, pero ¿qué más me ofreces?”. Y salí a caminarla para ver si todo lo que se decía de ella era cierto y me embriagó desde que puse un pie en sus calles, en su plaza central llena de vida, con la mirada en alto por sus cúpulas brillantes y por su personalidad audaz y espontánea. Si hay algo que tiene San Miguel de Allende es que es un deleite para los sentidos: sus colores, sus olores, sus sonidos, las formas y texturas de sus fachadas, la gastronomía a pie de calle… San Miguel de Allende es poesía hecha ciudad. Es provocación y deseo. Es incertidumbre y pura alquimia que estimula la capacidad de soñar.

Esta fue la última ciudad en la que estuve en México y quizá haya sido la ciudad ideal para despedirme porque, como cuando te roban un beso que secretamente esperabas, me dejó con la miel en los labios y con ganas de más. El hechizo causó su efecto y ahora sólo pienso en regresar.

Por cómo me hace sentir

Y si hay algo que terminó de  que cayera rendida a los pies de México es por cómo me hizo sentir durante mi visita: esperada, bienvenida, querida, segura y despertó sentimientos irracionales. Esta es mi experiencia de viajar y vivir de cerca la cultura mexicana en Guanajuato. Me arrepiento de haber ido… y al mismo tiempo fue una de las mejores cosas que pude haber hecho.

👉 Próximamente os contaré qué se puede ver y hacer en cada una de las ciudades que he mencionado, pero no quería empezar por los datos duros, sino por las emociones de un país que es puro corazón…

 

📍 Este blogtrip fue gracias al apoyo de  Turismo de Guanajuato, Aeroméxico y Vero4Travel. Gracias a todos los que hicieron posible este viaje: hoteles, restaurantes, paradores turísticos y un largo etcétera! Y por supuesto, a mis compañeros y compañeras de viaje!

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18 pensamientos sobre “Me arrepiento de haber visitado México

  1. y-za

    hermoso q les enamore el limite fronterizo territorial llamado México, como nativa de está joya de frontera les puedo decir q el tequila si es una bebida con sello mexicano, pero acá en el centro en entre las clases bajas y una q otra fresona el pulque es la bebida por excelencia!!… es muy interesante ver q varias personas han tenido la oportunidad de visitar el país de pu a fa y pues lamentablemente muchxs mexicanxs no tiene la posibilidad de recorrer siquiera los alrededores de donde viven ya sea por motivos económicos o muchos otros y q lamentablemente se les domino pueblos mágicos para aprovechar los recursos ya sea naturales, culturales etc de las localidades d manera controlada por parte de los gobiernos ya que el gobierno es incapaz de generar empleos y los ayudas sociales tienen nombre y apellido así que se nos lava el cerebro y con esto ademas dicen que generan empleos y en realidad la denominación es una farza para tapar la pobreza y falta de capacidad gubernamental, ahora se quejan por pagar en un sitio arqueológico, como dije ustedes siquiera tiene la fortuna de conocerlos mucha gente del país no le alcanza para ir a darse ese lujo de conocer su cultura, los gobiernos son los que han privatizado esos sitios hasta para los propios nativos y la gente local depende del turismo su economía es el turismo ya que nuestro gobierno no invierte en el campo ni a nada, los micro negocios han sido reemplazados por los mega trasnacionales consorcios, yo digo que si vistan cualquier país deben ir con la idea de ayudar mínimo con la economía local ….

  2. Andrés

    hola Vero, gran relato, como siempre.
    Me voy a México en el mes de enero. Estaré 4 días en Guanajuato y quisiera aprovecharlo al máximo, aunque no en plan foto y volar a la siguiente postal. Por lo mismo pensaba dedicarle al menos dos días a la ciudad, un día a San Miguel de Allende y puede que me quede algún tiempo para visitar alguno de los pueblos mágicos que mencionas: ¿cuál me recomiendas? ¿Mineral de Pozos es el más interesante de los 5 que visitaste?
    Un abrazo y gracias

    1. Sinmapa Autor

      Hola, Andrés! Qué bueno que vayas para allá! De los pueblos mágicos solo pude visitar Mineral de Pozos que está muy bien y es muy bonito. Otro que me han dicho que es muy pero que muy pintoresco es Dolores Hidalgo! Por cierto, el día 20/12 publico una guía de viaje de Guanajuato ciudad, así que estate atento! jajajaj y a principios de año publicaré el resto: San Miguel Allende, Mineral de Pozos y León! 🙂 Un abrazo!

      1. Andrés

        Gracias! Me di cuenta que leí mal lo de los pueblos, jeje, pensé que los habías visitado todos. Estaré atento a la guía de viaje, siempre muy útiles y entretenidas.
        Un abrazo!

  3. Francisco Po Egea

    Muy bien expresados los sentimientos que México provoca. Y los que te seguirá provocando. Claro que la zona que has visitado, la esencia de la Nueva España, nos hace sentir mucho a los españoles. Para mi fue también mi primer viaje, hace ya 30 años, y luego siguió todo el resto del país desde Baja California, la Barranca del Cobre, la costa del Pacífico, Veracruz, Yucatán, Oaxaca, Chiapas, pueblos, ciudades y ruinas. Lástima que algunas de estas como Chichen Itza las hayan convertido en horribles mercadillos de recuerdos que hacen a uno preguntarse si las piramides las hicieron los mayas o son un nuevo Disneyland.

    1. Sinmapa Autor

      Hola, Francisco! veo que a ti también te ha atrapado México… ¡y le has dedicado tiempo para concerlo! Yo ya estoy planificando un próximo viaje por más estados jejejeje 🙂 En relación a Chichen Itza, ese es tema de otro debate: cómo se gestiona el turismo en algunas zonas, porque pasa lo mismo en cientos de sitios: las pirámides de Giza, Machu picchu, Angkor wat, Bagan, Tayrona, etc.

  4. Carlos Olmo Bosco

    Este año pasé casi 3 meses en primavera viajando por carretera desde Yucatán hasta la Baja California, y no he podido resistirme y he regresado en octubre para bucear con tiburones ballena y leones marinos. México lo tiene todo: gastronomía, cultura, paisajes, y una gente maravillosa que hace que te sientas como en casa, yo al menos siento México como mi hogar

  5. Ruben Alonso

    todo el mundo que visita México por primera vez se enamora, pero si además lo haces acompañada de la padrísima gente con la que tú viajaste allá, entonces pasa a ser amor obsesivo… jajaja. Pues en febrero me voy un mes a México, así que si quieres… allí estaré! 🙂

    1. Sinmapa Autor

      Muchas gracias, Ire!! México fue toda una sorpresa para mi. Tenía algo de miedo antes de viajar al país, pero una vez allí esos temores se diluyeron entre el calor de los mexicanos y la alegría de sus ciudades! Qué ganas de volver tengo por favorrrrrr!!!! Un beso enorme!

  6. Nati Ruiz

    Querida Vero:
    Tienes mucho peligro. Tú pasión al contarnos tus viajes es contagiosa y una no tiene ya tanto tiempo por delante para seguirte los pasos (el dinero no se nombra aquí porque los sueños no tienen precio) y calmar la envidia que provocas.
    En serio, un placer leerte.
    Un abrazo

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