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Avilés, belleza detrás de las chimeneas

No juzgues a un libro por su portada, a las personas por su apariencia física ni a Avilés por sus chimeneas humeantes. La villa del adelantado, como muchos la conocen, desarma en pocos segundos cualquier prejuicio o preconcepto de ciudad gris e industrial con el que una llega. La sorpresa está en su casco histórico, con calles soportaladas, templos del siglo XII, opulentos palacetes de indianos o un barrio medieval y marinero con mucha solera.

Qué ver en Avilés: el antiguo barrio de pescadores

A medida que te acercas a Avilés por la carretera, las columnas de hormigón se elevan hacia el cielo y sus tubos de humo denso y blanco generan una imagen con la que es difícil reconciliarse. Si conoces un poquito la historia de la zona, esa estampa te reconfirma lo que ya sabías: Avilés se desarrolló, especialmente a mediados del siglo XX, gracias a la industria que tiene nombre propio: Ensidesa –una siderúrgica que consiguió que en menos de 20 años se quintuplicara la población de Avilés creando un ensanche industrial sin precedente. Hubo algunas desprolijidades en su crecimiento, pero por suerte los avilesinos supieron mantener las huellas monumentales del pasado casi intactas. Y este corazón histórico y asoportalado es, en gran medida, el encanto de hoy. Si le das una oportunidad a la ciudad, te conquistará, como lo hizo conmigo.

La ciudad atlántica milenaria guarda en su corazón de pórticos y adoquines toda la historia que la convirtió en lo que es hoy: una de las ciudades asturianas más culturales, modernas y amigables de la región. Anímate a traspasar la frontera de chimeneas y descubre Avilés. Hoy te llevo por un itinerario que fácilmente realizar en dos o tres días, ¿lista para dejarte sorprender?

Qué ver en Avilés

Qué ver en Avilés: el antiguo barrio de pescadores

El encanto del casco histórico

Aquí empezó todo. Tres calles que formaban una especie de letra “H” y una muralla -que primero protegió y luego limitó el crecimiento- fueron los inicios de esta villa portuaria y comercial cuyas calles están hoy consideradas “Conjunto Histórico Artístico”.

En el siglo XVII Avilés creció tanto que comenzó a desarrollarse extramuros y fue el surgimiento del “ensanche barroco”, con la construcción del Palacio Municipal o las calles de Rivero y Galiana. Luego le fue ganando terreno al mar y el mapa urbano creció hasta convertirse en una gran ciudad. Aún así, el casco antiguo es pequeñito (cerca de 2 kilómetros) y fácil de recorrer a pie. Aunque lo ideal es que lo explores a tu aire y sin prisa, te comento cuáles son algunos iconos que no te deberías perder:

Qué ver en Avilés

Ayuntamiento de Avilés de noche por Alexey Fedorenko en Shutterstock

La Plaza de España puede ser un buen comienzo, es un punto neurálgico importante desde el siglo XVII y desde donde nacen muchas de las calles más importantes y simbólicas de la ciudad. Aún conserva la gloria de antaño con el edificio del Ayuntamiento que domina la plaza con su torre del reloj -fue el primer edificio noble construido fuera de la ciudad amurallada-, la casa de García Pumarino o el palacio del marqués de Ferrera.

A partir de aquí puedes dar un paseo por el pasado tomando alguna de las seis calles que comienzan aquí. Empezaremos por la calle de la Ferrería, que se encontraba dentro de la muralla y que se cree que debe su nombre a que en ella se concentraban los herreros de la Avilés medieval. Toda la calle tiene soportales y en la época medieval era una de las principales calles comerciales. Camínala despacio, estás caminando sobre adoquines llenos de historia.

Qué ver en Avilés: el templo cristiano más antiguo

Antes de llegar a la pequeña calle Sol, te encontrarás con la fachada del Palacio de Valdecarzana que data del siglo XIV y está considerado el edificio civil más antiguo de la ciudad. Hoy en día en su interior alberga el archivo histórico municipal, pero se cree que en su momento fue el comercio y casa de un burgués. La leyenda cuenta que aquí se hospedó una noche Pedro I “el cruel” cuando liberó Avilés del cerco de Enrique II de Castilla. Cierto o no, vale la pena que te detengas unos minutos para admirar la fachada que nos habla de la Avilés de otros tiempos.

Avilés en Shutterstock

Un poco más adelante, casi al final de la calle y donde se encontraba la muralla y comenzaba el puerto internacional de Asturias, está la iglesia de los Padres Franciscanos que es el templo religioso más antiguo de Avilés, que data del siglo XII. En el interior de la iglesia se encuentra la tumba de Pedro Menéndez, el adelantado de la Florida, fundador de la ciudad más antigua de los Estados Unidos de Norteamérica, San Agustín (Florida). Ya que estás allí, verás que justo frente a la iglesia está el Museo de Historia Urbana, y es el lugar perfecto para entender de forma práctica y visual el desarrollo de la villa desde sus inicios hasta el día de hoy.

Qué ver en Avilés: el museo de la historia de la ciduad

Desvíate unos metros hacia la plaza del Camposagrado para admirar una de las fachadas más imponentes del barroco asturiano: la del palacio de Camposagrado que data del siglo XVII. Se dice de este palacio que es la “joya de la corona del patrimonio histórico-artístico avilesino” y, más allá de ser residencia de los burgueses de la época, durante la Guerra de la Independencia fue ocupada por los franceses quienes la utilizaron como cuartel general.

Al final de la calle Ferrería se encontraba la muralla y allí llegaba la marisma. Para unir la villa con Sabugo, el barrio marinero, había que cruzar un estrecho puente. En la actualidad, para llegar a Sabugo solo debes cruzar el “Parque del Muelle”, que se construyó sobre los terrenos ganados a la marisma y es ahora un espacio verde, perfecto para dar un paseo y descubrir sus muchas esculturas, entre ellas la que erigieron en honor a Pedro Menéndez de Avilés.

Sabugo, el antiguo barrio de pescadores, marinos y astilleros de Avilés, es quizá el que más personalidad y encanto tiene (o al menos para mí) que conserva su sabor añejo intacto. El epicentro de la vida social del barrio -hoy en día y también en la época medieval- es la Plaza del Carbayo, donde se alza la iglesia vieja de Sabugo que comenzó su construcción en el siglo XIII. La plaza tiene una importancia histórica tremenda, porque era aquí justamente donde se tomaban muchas de las decisiones relacionadas al mar y donde, por ejemplo, Pedro Menéndez solicitó ayuda (económica) y reclutó a todo aquel que se ofreciera voluntario para la conquista de Florida. En un lateral de la iglesia verás “la mesa de mareantes”, que era el sitio donde los marineros llevaban a cabo sus reuniones y los pescadores planificaban sus pescas de los próximos días.

Frente a la entrada principal de la vieja iglesia de Sabugo, que da a la plaza, hay hoy en día muchos bares con terrazas ¡y es una zona que siempre está animada! Así que si estás buscando un lugar para hacer un alto en el camino y tomarte algún culín de sidra, ¡este es tu lugar!

De la Plaza del Carbayo parten varias calles, pero si tienes que recorrer solo una, esa tiene que ser la estrechísima y pintoresca “Bances Candamo”, que ostenta algunos de los pórticos más antiguos de la zona. Verás también que aún conserva varias casas de estilo marinero: sencillas y de dos plantas. Otra de las calles bonitas del barrio es la de “la Estación”, que corre paralela a Bances Candamo.

Sin salir del barrio, puedes visitar la nueva iglesia de Sabugo – la iglesia de Santo Tomás de Canterbury- que alza sus dos torres hacia el cielo y que se construyó a finales del siglo XIX cuando la vieja iglesia quedó demasiado pequeña para recibir a los fieles.

Qué ver en Avilés: la plaza del mercado

Volviendo hacia la zona amurallada, justo al lado del Parque del Muelle, puedes visitar la Plaza del Mercado –aunque su nombre oficial es Plaza de los Hermanos Orbón- que también se construyó sobre terrenos ganados a la marisma. Para mí, visitar el mercado de abastos en una ciudad es un básico, porque es allí donde se puede aprender más sobre la gastronomía y productos locales y ver cómo es la vida de la gente de la zona. La plaza en sí es espectacular, se construyó en el siglo XIX, rodeada de soportales en metal que crean una galería perfecta para caminar y resguardarse del clima.

En el centro tiene un edificio moderno que acoge los puestos de comida. Todos los lunes se celebra el tradicional mercado semanal, un evento comercial y social que data del siglo XV cuando, tras un gran incendio en la villa, los Reyes Católicos, para ayudar a la recuperación, le dan permiso a sus habitantes para celebrar un mercado semanal.

Sal del mercado por la calle La Cámara, que su trazado delimita lo que en su momento fue parte de la ciudad amurallada y en este eje comercial se puede ver claramente cómo fue el crecimiento de Avilés en el siglo XIX y cómo fue tomando personalidad de calle comercial en el siglo XX. Esta calle une el casco antiguo con la Avilés más moderna. La calle, que desemboca en la Plaza de España, se une allí con otra calle imprescindible: la de “La Fruta”, ubicada donde estaba una de las puertas que daba acceso al intramuros y que fue una de las más importantes en la edad medieval.

La calle Rivero, que también nace en la Plaza de España, tiene más de cinco siglos de historia y es una de las más transitadas de la ciudad. Era un arrabal fuera de las murallas, situada a la ribera de la ría, y ocupada principalmente por artesanos. Con el paso del tiempo la calle fue ganando importancia al convertirse en el Camino Real a Oviedo.

No muy lejos de la Plaza de España se encuentra el Palacio de Balsera que brilla en amarillos y blancos en una esquina de la Plaza de Álvarez Acebal. Esta construcción del siglo XX que enseña el poder de la burguesía avilesina de principios de siglo, alberga hoy en día al Conservatorio Municipal de la Música y cuentan las leyendas que por las noches -a veces- aparece el fantasma de Walter, un aviador inglés que se instaló allí tras la Guerra Civil.

En la plaza del Palacio de Balsera comienza la calle Galiana, una de las más fotogénicas y bonitas de Avilés, por sus más de 250 metros de soportales que estaban divididos en dos, uno empedrado para que transitaran los caballos y otro de loseta para que transitaran las personas. Fue construida en el siglo XVII e ideada para que los artesanos pudieran trabajar al aire libre y con luz solar, pero resguardados de las inclemencias del tiempo, mientras que sus negocios estaban en la parte baja y las viviendas en la primera planta.

Sobre la calle Galiana te recomiendo que entres a visitar los jardines traseros de la Casa de Arias de la Noceda, un palacete de indiano que muestra cómo aquellos que emigraron a finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX –en especial a Cuba- volvían a la ciudad tras amasar fortunas y edificaban ostentosas casonas en la zona más burguesa. Hoy en día es la sede de los servicios sociales y medioambientales del ayuntamiento avilesino.

Al final de Galiana te encontrarás un parque con un hórreo y te preguntarás qué hace allí. Pues antiguamente esta era una zona rural, pero con el crecimiento de la ciudad terminó quedando dentro del núcleo urbano y decidieron mantenerlo como homenaje a lo rural.

Para terminar el recorrido por la parte antigua de la ciudad, es imprescindibles que visites el Parque de Ferrera, el pulmón verde de Avilés que tiene senderos para recorrerlo, bancos y espacios verdes. Lo componen dos zonas, la inglesa y el jardín francés que quedó inmortalizado en la película “Vicky Cristina Barcelona” del Woody Allen.

Qué ver en Avilés: el parque de Ferrera

La ciudad de los muertos

Tranquilas que no os voy a hablar de zombies. Se conoce como “La ciudad de los muertos” al Cementerio Municipal La Carriona y lo incluyo en este itinerario de visitas imprescindibles por Avilés porque es un verdadero museo al aire libre. ¿Cómo es eso posible? Por el ego de la burguesía avilesina de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX. Para mostrar su poderío -incluso tras la muerte- construían nichos o panteones pomposos con esculturas espectaculares y utilizando materiales costosos, como el mármol (mismo material, por ejemplo, con el que se construyó el Taj Mahal o se realizó la escultura de la Venus de Milo).

Qué ver en Avilés: Cementerio La Carriona

Esta necrópolis, que forma parte de la ruta por cementerios europeos, está organizado como una ciudad: en lo que sería la “plaza central” se ubica la capilla y desde allí hay calles y avenidas, por lo que las “avenidas” principales están ocupadas por los restos mortales de miembros de familias adineradas. Quizá el monumento funerario más impresionante sea el de la marquesa de San Juan de Nieva, de principios del siglo XX, realizado en mármol de Carrara.

En la entrada de La Carriona hay un centro de interpretación con muchísima información para que le saques provecho a tu visita.

Un mirador al skyline avilesino

La perspectiva es siempre importante, todo cobra otra dimensión y a veces resulta más fácil comprender las cosas. Avilés a ras de suelo -sobre todo tras realizar el itinerario por el casco antiguo- te habrá sorprendido y conquistado, pero para verlo en toda su dimensión puedes subir a mirador ubicado en el barrio La Luz para descubrir su trazado desde la altura.

Qué ver en Avilés: sus miradores

El mirador está en en el monte de la Xungarosa donde se ubica la bella Ermita de la Luz, y las vistas nos permiten ver esos contrastes tan característicos de Avilés: el cinturón industrial, el relativamente nuevo centro Niemeyer, el puerto y los dibujos que forman las callejuelas del casco histórico.

El complejo cultural de Avilés

El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer logró su reconocimiento internacional por algunos proyectos arquitectónicos como el desarrollo de Brasilia –la nueva capital de Brasil- o la Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York. Cuando ganó el premio Príncipe de Asturias de las artes en 1989, comenzó una relación con el principado muy cercana.

Qué ver en Avilés: el complejo Niemeyer

Decidió regalarles los planos de un centro multidisciplinar inigualable basado en las formas redondeadas de la naturaleza -o el cuerpo de la mujer- que se construyó en Avilés para cumplir con el único requisito que Niemeyer pidió: que fuera en un espacio abierto al mar. Desde el colorido puente San Sebastián se puede apreciar que el conjunto arquitectónico forma un paisaje natural compuesto por un árbol, una ola de mar, un pequeño río y una montaña. Cada una de estas construcciones alberga salas de teatro, salas de exposiciones, un mirador y cafetería y diferentes espacios para disfrutar de las artes. Como curiosidad, Niemeyer falleció antes de poder ver finalizada la obra -y único proyecto en España-.

Fue inaugurado en 2011 y en la web del Centro Niemeyer puedes consultar su programación que incluye conciertos, talleres, conferencias, presentaciones de libros, exposiciones de arte y un largo etcétera. En este momento acoge una exposición de obras de Sorolla bastante grande que permanecerá abierta al público hasta el 6 de enero de 2019. Sin lugar a dudas este centro cultural debe estar en tu itinerario de qué ver en Avilés.

La Rula

Como toda ciudad portuaria, el comercio de la pesca siempre jugó un papel relevante en la economía local. Esto fue cierto en el siglo XII y también en el XXI. La diferencia es que ahora todo el sistema de compra-venta de pescados se ha modernizado y “La Nueva Rula” (lonja) de Avilés subasta pescados como si fuera Wall Street, con un moderno sistema telemático muy vistoso.

Qué ver en Avilés: La Rula

Durante la visita conocimos las instalaciones, el proceso de subasta de pescados y también pudimos ver a los pesqueros llegar al puerto y descargar su precisada mercancía. Como buena vegetariana, todo este proceso no lo disfruté del todo, pero es interesante a título informativo.

Durante el verano organizan visitas guiadas. Consulta toda la información en su web.

El Camino de Santiago

Desde el siglo IX, cuando se descubrió la tumba del Apóstol Santiago de Compostela, “El Camino” se convirtió en una ruta de peregrinaje que a día de hoy atrae a miles de fieles –o personas deseosas por vivir la experiencia-. Hay muchas rutas hacia Santiago, pero hay dos que pasan por Avilés, la del Camino del Norte y la del Camino Francés que se desvía hasta Oviedo para visitar la catedral y luego sigue hacia Avilés para unirla con el Camino del Norte.

La ciudad posee un albergue de peregrinos, llamado Pedro Solís, que en la actualidad tiene capacidad para 56 peregrinos.

Excursiones interesantes cerca de Avilés

Cerca de la playa de Arnao se encuentra la antigua mina de carbón, que fue vital para el desarrollo de toda la zona y hoy en día te puedes adentrar en sus oscuras entrañas y recorrer algunos metros bajo tierra para conocer cómo era el proceso de extracción de este minera.

Muy cercar de Arnau, en uno de los extremos de la playa de Salinas en el concejo asturiano de Castrillón, se encuentra el Museo de Anclas  Philippe Cousteau. Se trata de un museo al aire libre dedicado a la memoria de Philippe Cousteau, hijo del explorador, oficial naval francés –e inventor del regulador para hacer buceo autónomo- Jacques-Yves Cousteau. En el complejo abierto se pueden ver banderas con motivos náuticos y marinos, una rosa de los vientos, diferentes anclas y algunas esculturas. Mi escultura preferida es la del busto de Philippe Cousteau sobre un promontorio que es embestido incesantemente por el Cantábrico.

Tras dejar atrás el museo, te recomiendo que te adentres por las pasarelas de madera por las dunas cubiertas en vegetación de la playa de Salinas y para ver el atardecer nada mejor que con una caña o un café junto a los ventanales del Bar La Luna.

✏️ Información práctica

 

✈️ Avilés: cómo llegar

Avilés está muy bien conectada por tierra, mar y aire.

Si tienes pensado llegar por aire, el Aeropuerto de Asturias se encuentra a tan solo 15km de Avilés. Desde el aeropuerto puedes llegar a la ciudad en taxi, transporte público o alquilar un coche si vas a moverte por el territorio.

En transporte público es muy fácil, dado que la empresa Alsa cubre el trayecto entre el aeropuerto y las ciudades de Avilés, Gijón y Oviedo. Los servicios hacia Avilés y Gijón paran, además, en Piedras Blancas y Salinas.

Si llegas por tierra, debes saber que Avilés cuenta con estación de buses y de ferrocarril (servicios regionales y cercanías) ubicadas una junto a la otra, a unos 2 km del centro de la ciudad. Desde cualquiera de las estaciones puedes llegar fácilmente al centro en taxi o coche (por la Calle Fuero de Avilés, por la Avenida de Cervantes y Calle Muelle o por la Calle Cámara). También puedes ir al centro en transporte público, y los buses salen todos desde la Estación de autobuses central.

💤 Avilés: dónde dormir

Yo me alojé en el encantador Hotel Don Pedro que está ubicado dentro del casco antiguo, a pocos metros de todos los atractivos turísticos, por lo que resulta ideal para recorrer la ciudad a pie.

De todas formas Avilés cuenta con un gran abanico de hospedajes y puedes buscar el que mejor se adapte a tu presupuesto y gusto.

🍴 Avilés: dónde comer

Restaurante Brujería: este restaurante es “la estrella” de la zona de Sabugo, el viejo barrio marinero. La gastronomía de autor, la calidad de los productos y el encanto de su dueño y chef lo hacen uno de mis favoritos en la ciudad. Soy vegetariana y muchas veces me cuesta elegir dónde comer -más allá del pincho de tortilla y la ensalada aburrida-. Brujería me sorprendió no solo el paladar, ¡pero también la vista! No os imagináis los emplatados artísticos y cuidados que tienen. El lugar es muy acogedor y la carta es variada.

Apiñón Bistro: Si la estrella de Sabugo es Brujería, la protagonista indiscutible de Galiana es este restaurante a cargo de Pablo Pérez, un emprendedor y chef que sabe combinar las influencias gastronómicas del mundo en un estilo de comida “street food”. Solo os voy a decir que uno de sus platos me hizo llorar de emoción. Si estáis en Avilés no os podéis perder la experiencia gastronómica de Apiñón Bistró.

Tierra Astur: Uno de los restaurantes míticos en Avilés es Tierra Astur, donde los culines no dejan de beberse, la carta es amplia -y con opciones aptas para vegetarianos- y un encanto muy auténtico. Uno de los atractivos es que, si vas con un grupo grande (por ejemplo, un grupo de 5 amigos o más)  podéis comer dentro de un tonel.

Sal de Vinos: se trata de un restaurante vinoteca ubicado frente al Parque del Muelle que ofrece una carta varaida, especializada en pescados, mariscos y otros animalillos marinos, pero que si comentas que eres vegetariana te preparan algo delicioso.

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2 pensamientos sobre “Avilés, belleza detrás de las chimeneas

  1. Agustín Pascual

    Excelente y amplio artículo, Vero.
    Aunque Avilés no es “la villa adelantada”, como se dice en las primeras líneas, sino la Villa del Adelantado (como se indica, correctamente, más adelante: “en el interior de la iglesia se encuentra la tumba de Pedro Menéndez, el adelantado de la Florida”). Avilés es cuna del “adelantado de la Florida” (Pedro Menéndez de Avilés, “adelantado” o representante del Rey), por eso lo de “villa del Adelantado”.
    En cuanto al Camino se Santiago (en la etapa Xixón-Avilés se recomienda, tres km antes de llega a la villa, caminar por el Paseo Fluvial, y no hacerlo por la carretera general), el alojamiento es un “Albergue de Peregrinos” (lo de hostal es para el negocio turístico).
    Repito, completísimo artículo sobre una villa condicionada por el desarrollo industrial de los 50, pero que sorprende al visitante por conservar su muy agradable casco histórico.

    1. Sinmapa Autor

      Gracias, Agustín, por tus muy bien vistas observaciones en el texto. Lo de la Villa del Adelantado lo sabía, nos lo explicaron varias veces jejejeje, fue un error en la edición del texto, como lo de albergue/hostal. Gracias por avisarme, ya lo he corregido!!! Un abrazo! 🙂

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